martes, 8 de abril de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA. MIERCOLES 9 DE ABRIL DE 2014


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
MIERCOLES  9  DE ABRIL DE 2014
V SEMANA DE CUARESMA

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 17, 48-49)
Tú me libras, Señor, de la ira de mis enemigos, me haces triunfar sobre mis adversarios y me salvas del hombre malvado.

ORACIÓN COLECTA
Ilumina, Señor, el corazón de tus hijos, purificado por las penitencias cuaresmales y concédenos manifestar en nuestra vida el deseo de servirte que nos has inspirado. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
Dios mandó a su ángel para liberar a sus siervos.

DEL LIBRO DEL PROFETA DANIEL: 3, 14-20. 49-50. 91-92. 95

En aquellos días dijo el rey Nabucodonosor: "¿Es cierto, Sedrak, Mesak y Abednegó, que no quieren servir a mis dioses, ni adorar la estatua de oro que he mandado levantar? Pues bien, si no es cierto, estén dispuestos para que, al oír sonar el cuerno, la flauta, la cítara, el salterio, la chirimía y toda clase de instrumentos, se postren y adoren la estatua que he mandado hacer. Pero si no la adoran, serán arrojados inmediatamente a un horno encendido. ¿Y qué dios podrá librarlos entonces de mis manos?"
Pero Sedrak, Mesak y Abednegó contestaron al rey Nabucodonosor: "No es necesario responder a tu pregunta, pues el Dios a quien servimos puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos; y aunque no lo hiciera, sábete que de ningún modo serviremos a tus dioses, ni adoraremos la estatua de oro, que has mandado levantar".
Entonces Nabucodonosor se enfureció y la expresión de su rostro cambió para Sedrak, Mesak y Abednegó. Mandó encender el horno y aumentar la fuerza del fuego siete veces más de lo acostumbrado. Después ordenó que algunos de los hombres más fuertes de su ejército ataran a Sedrak, Mesak y Abednegó y los arrojaran al horno encendido.
Pero el ángel del Señor bajó del cielo, se puso junto a ellos, apartó las llamas y produjo en el horno un frescor como de brisa y de rocío, y el fuego no los atormentó, ni los hirió, ni siquiera los tocó. El rey Nabucodonosor, estupefacto, se levantó precipitadamente y dijo a sus consejeros: "¿Acaso no estaban atados los tres hombres que arrojamos al horno?" Ellos contestaron: "Sí, señor". El rey replicó: "¿Por qué, entonces, estoy viendo cuatro hombres sueltos, que se pasean
entre las llamas, sin quemarse? Y el cuarto, parece un ángel".
Nabucodonosor los hizo salir del horno y exclamó: "Bendito sea el Dios de Sedrak, Mesak y Abednegó, que ha enviado a su ángel para librar a sus siervos, que confiando en Él, desobedecieron la orden del rey y expusieron su vida, antes que servir y adorar a un dios extraño".

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Daniel 3
R/. Bendito seas para siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito seas en tu templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. R/.

ACLAMACIÓN (Cfr. Lc 8, 15) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R/.


Si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 8, 31-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a los que habían creído en Él: "Si se mantienen fieles a mi palabra, serán verdaderamente discípulos míos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres". Ellos replicaron: "Somos hijos de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: 'Serán libres'?"
Jesús les contestó: "Yo les aseguro que todo el que peca es un esclavo del pecado y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el hijo sí se queda para siempre. Si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres. Ya sé que son hijos de Abraham; sin embargo, tratan de matarme, porque no aceptan mis palabras. Yo hablo de lo que he visto en casa de mi Padre: ustedes hacen lo que han oído en casa de su padre". Ellos le respondieron: "Nuestro padre es Abraham". Jesús les dijo: "Si fueran hijos de Abraham, harían las obras de Abraham. Pero tratan de matarme a mí, porque les he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Ustedes hacen las obras de su padre". Le respondieron: "Nosotros no somos hijos de prostitución. No tenemos más padre que a Dios".
Jesús les dijo entonces: "Si Dios fuera su Padre me amarían a mí, porque yo salí de Dios y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino enviado por Él".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que tú has querido que te ofrezcamos para alabanza tuya y salvación nuestra. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I de la Pasión del Señor

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Col 1, 13-14)
Dios nos ha hecho entrar al Reino de su Hijo amado, por cuya sangre recibimos la redención y el perdón de los pecados.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, que este sacramento que hemos recibido, nos purifique de todos nuestros vicios y nos confirme para siempre en tu amistad. Por Jesucristo, nuestro Señor.



REFLEXION
Dan. 3, 14-20. 49-50. 91-92. 95. Este relato del libro de Daniel, más que leerse en el trasfondo histórico, lo hemos de leer en el trasfondo de interpretación teológica: Dios y su Pueblo, en Alianza de exclusividad. Dios velará por su pueblo aún en los momentos y en las pruebas más difíciles. En esos momentos el pueblo no ha de perder la confianza en Dios, que no defraudará a quienes le sean fieles.
Escrito, según parece, en el mismo tiempo en que el Templo de Dios en Jerusalén fue incendiado, este texto nos da a entender que, a pesar de que el Pueblo de Dios sea puesto en un horno encendido siete veces más de lo acostumbrado, el resto fiel del Pueblo de Dios, aun cuando muera, resucitará para la vida. Tenemos, así, un signo Pascual en este relato, donde, a partir del sufrimiento, se llega a la perfección, y se puede dar testimonio del Señor ante pueblos extraños al judaísmo para que todos reconozcan al Señor como su único Dios, y abandonen el culto a los ídolos.
La Cuaresma, ya casi tocando a su fin, nos ha de ayudar a abandonar aquellos caminos que nos hacen vivir centrados en nosotros mismos, como si fuéramos dios, pues estas actitudes nos llevan a dañar a quienes nos rodean por no escucharnos, por no obedecer nuestras órdenes aun cuando sean injustas, por no estar dispuestos a servirnos y a darle culto a nuestra personalidad. Si alguien deteriora nuestra imagen debería ser destruido con una fuerza brutal siete veces más de lo acostumbrado.
¿Estaremos dispuestos a arrodillarnos, a servir y a obedecer a personas injustas, ególatras, desequilibradas y delincuentes? ¿Seremos capaces de hacer una profesión de fe, cueste lo que cueste, en la fidelidad de obedecer sólo a Dios que nos pide amar? ¿Quién es nuestro Dios: El único Dios y Señor de todos, o somos nosotros, o son los bienes pasajeros, o son personas que han dominado nuestros pensamientos y acciones? ¿A quién le hemos permitido sentarse en el centro de nuestro corazón, o quién, con gesto amenazador o con engaños ha entrado a él?

Dan. 3, Al Dios de nuestros padres es al único a quien hemos de dar gloria, y prorrumpir en alabanzas en su honor. Aun cuando su templo haya sido destruido aquí en la tierra, Él tiene un templo santo y glorioso en el cielo; ahí tiene su trono, en el que se sienta rodeado de querubines. Nadie más merece ser adorado y alabado, sino sólo Él.
Bendigamos al Señor, no sólo con los labios, sino con toda nuestra vida, que se ha de convertir en una continua ofrenda de alabanza de su santo Nombre.

Jn. 8, 31-42. Jesús pondrá a prueba a los que hayan creído en Él, hasta que sólo quede un resto en verdad fiel.
Muchas veces queremos nosotros conservar nuestros grupos, llámense asociaciones de fieles laicos, llámense comunidades de vida consagrada, llámense con el nombre que queramos darles; y queremos conservarlos a pesar de que vemos que muchos miembros que componen esas comunidades llevan una vida incongruente con la fe y costumbres que pide Dios y exige el mundo como testimonio de quienes, se supone, están más cerca de Dios.
Jesús no se detiene para echar en cara a quien, con sus obras, manifiesta una contradicción entre fe y obras; le dice que no tiene por padre a Dios, ni a Abraham, ni a un padre digno; sino que tiene por padre al demonio, el cual lo ha puesto a obrar el mal, haciéndolo esclavo del pecado; esto le hará sufrir las consecuencias del mismo como son los signos de la muerte, y la muerte misma.
No podemos defendernos para decir que esto es una mentira o un juicio falso de Jesús sobre nuestras obras, pues lo que hacemos nos está denunciando. No hay más que reconocer con humildad nuestras propias miserias, y saber que sólo Dios es el único que puede liberarnos del mal, perdonar nuestros pecados, y darnos su propia vida para que seamos, no sólo con las palabras, sino con las obras y la vida misma, hijos de Dios en Cristo Jesús: Sólo así manifestaremos, en verdad que lo amamos, y Él, junto con su Padre, harán su morada en nosotros.
Jesús, el Hijo de Dios por naturaleza, se hizo de nuestra propia raza para tenernos como hermanos. Ser del linaje de Jesús no es obra de generación de nuestra naturaleza, sino de la fe depositada en Él para aceptarlo en nuestra propia vida. Él mismo nos dirá: La voluntad de mi Padre es que crean en Aquel que Él ha enviado.
La celebración del Memorial de la Pascua de Cristo no nos tiene como espectadores en su presencia, sino como personas que deciden tenerlo a Él como a su único Dios, en el centro de su corazón, de sus pensamientos y obras.
Esta aceptación de Jesucristo en nuestra vida nos hará vivir en la libertad de hijos de Dios; ya no esclavos del pecado, ya no siervos, sino amigos de Dios. A partir de esta fe, hecha realidad en nosotros, haremos la voluntad de Dios y amaremos a Cristo en una Alianza nueva y eterna, que nos comprometa a dar testimonio de su presencia en nosotros ante quienes nos rodean.
Mantenernos fieles a la Palabra de Cristo, que es la Verdad, para ser libres; ser auténticos discípulos suyos, no puede hacernos ambiguos ni hipócritas en esa fe que decimos profesar.
Aquel que, después de haberse encontrado con Cristo y decir que ha entrado en Comunión de vida con Él continúe viviendo en el orgullo, el egoísmo, el amor propio, la comodidad, la ambición, la injusticia, la mentira, la persecución de sus hermanos, el desprecio, la opresión y la explotación de los pobres, no podrá llamarse ni hijo de Dios, ni hermano del prójimo, sino que más bien será un hipócrita en su fe y en la religión que dice profesar, y no podrá decir que tiene a Dios por Padre.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen Madre, nuestra Madre, la gracia de poder pronunciar nuestro sí sincero a Dios, de tal forma que no sea hoy un sí y mañana un no. Sólo cuando la Verdad esté en nosotros seremos portadores del amor del Señor, que, habitando en nosotros, nos conducirá en la libertad de su Espíritu, el cual nos hará caminar como hijos amados del Padre. Amén. (Homilía católica).

REFLEXION: LA VERDAD QUE INCOMODA
Dn 3,14-20. 49-50. 91-92. 95; Jn 8,31-42
Los israelitas tanto dentro como fuera de su tierra viven de forma peculiar, no se avienen a las costumbres y prácticas sociales de sus vecinos. Tienen una serie de dinámicas culturales propias nacidas de su conciencia de ser pueblo elegido. Esa existencia alternativa incomodaba a los gobernantes que pretendían controlar a las naciones que colonizaban, aplicando el mismo "rasero". Para imponer el principio de autoridad de forma absoluta, castigaban a los judíos disidentes por medio de torturas. El Evangelio presenta una situación similar, cuando nos muestra al Señor Jesús manifestándose como el testigo de la Verdad que libera de toda opresión y toda manipulación. Los dirigentes judíos se incomodan y traman quitarlo de en miedo para consolidar los mecanismos opresores, que tanto les beneficiaban.(www misal com mx).


Santos
Hugo de Rouen, obispo; Casilda de Burgos, virgen.
Beato Tomás de Tolentino, mártir.

Feria (Morado)

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