domingo, 13 de agosto de 2017

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domingo, 6 de agosto de 2017

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viernes, 4 de agosto de 2017

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martes, 1 de agosto de 2017

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sábado, 22 de julio de 2017

jueves, 20 de julio de 2017

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Jornada de Ayuno y Oración por Venezuela. 21 de julio de 2017


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
VIERNES 21 DE JULIO DE 2017
XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO -A-

Ex II, 10-12, 14; Sal 115: Mt 12, 1-8

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 36, 30-31

La boca del justo proclama la sabiduría, y su lengua manifiesta lo que es verdadero. Porque la ley de su Dios está en su corazón.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que para gloria de tu nombre y salvación de las almas diste a san Lorenzo de Brindis, presbítero, un espíritu de consejo y fortaleza, concédenos, en ese mismo espíritu, conocer lo que debemos hacer y, conociéndolo, llevarlo a cabo, por su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Al atardecer inmolarán un cordero. —Yo veré su sangre y pasaré de largo.

Del libro del Éxodo: 11, 10-12, 14

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios ante el faraón, pero el Señor endureció el corazón del faraón, que no dejó salir de su país a los hijos de Israel. El Señor les dijo a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: "Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principal del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: 'El día diez de este mes tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.
Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad de los hijos de Israel, lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán panes sin levadura y hierbas amargas. No comerán el cordero crudo o cocido, sino asado; lo comerán todo, también la cabeza, las patas y las entrañas. No dejarán nada de él para la mañana; lo que sobre lo quemarán. Y comerán así: Con la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua, es decir, el paso del Señor.
Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados. Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor. La sangre les servirá de señal en las casas donde habitan ustedes. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando hiera yo la tierra de Egipto. Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor. De generación en generación celebrarán esta festividad, como institución perpetua' ".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 115 122-13. 15.16be. 17-18

R/. Cumpliré mis promesas al Señor.

¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor. R/.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte, Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava. R/.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R/.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27
R/. Aleluya, aleluya.

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R/.

EVANGELIO

El Hijo del hombre también es dueño del sábado.

Del santo Evangelio según san Mateo: 12, 1-8
Un sábado, atravesaba Jesús por los sembrados. Los discípulos, que iban con Él, tenían hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerse los granos. Cuando los fariseos los vieron, le dijeron a Jesús: "Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido hacer en sábado". Él les contestó: "¿No han leído ustedes lo que hizo David una vez que sintieron hambre él y sus compañeros? ¿No recuerdan cómo entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, de los cuales ni él ni sus compañeros podían comer, sino tan sólo los sacerdotes? ¿Tampoco han leído en la ley que los sacerdotes violan el sábado porque ofician en el templo y no por eso cometen pecado? Pues yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo. Si ustedes comprendieran el sentido de las palabras: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a quienes no tienen ninguna culpa. Por lo demás, el Hijo del hombre también es dueño del sábado". 

Palabra del Señor. 
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que te agrade, Dios nuestro, el sacrificio que alegres te presentamos en la fiesta de san Lorenzo de Brindis, por cuyas enseñanzas te alabamos y nos entregamos enteramente a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 1, 2-3

El que día y noche medita la ley del Señor, al debido tiempo dará su fruto.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

A quienes alimentas con Cristo, pan de vida, instrúyenos, Señor, por Cristo, verdadero maestro, para que en la festividad de san Lorenzo de Brindis, aprendamos tu verdad y la llevemos a la práctica en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

REFLEXIÓN

Ex. 11, 10-12, 14. Preparados para emprender el camino hacia la tierra prometida: con la túnica ceñida, sandalias en los pies y un bastón en la mano para apoyarse. Hay que partir. Llegó la hora de la liberación de la esclavitud. Dios irá delante de su pueblo hasta introducirlo en la tierra prometida. Pero antes, Dios los librará de la muerte que se cernirá en Egipto sobre los primogénitos de todos los habitantes de esa tierra que no quiso dejar partir al Pueblo de Dios. Morirán los hijos primogénitos de todos: desde el primogénito del Faraón hasta el del último de los esclavos, e incluso los primogénitos de los animales.
La sangre de un cordero, inmolado antes de partir, sangre con que se rociarán las dos jambas y el dintel de la casa de los Israelitas, librará de la muerte a quienes permanezcan en el interior de la misma. Esa sangre en las puertas no es un amuleto de defensa; es el signo de que los habitantes de esa casa le pertenecen al Señor y han hecho un sacrificio de comunión entre Dios y ellos. Por eso el Señor librará a quienes le pertenecen.
Jesús, mediante su sangre derramada como la del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, nos ha liberado de nuestras esclavitudes al pecado y nos ha dado vida eterna.
La participación en su Memorial no es para que nos vaya bien en el día; es porque queremos entrar en Comunión de Vida con Él. Así ya no viviremos bajo la ira, sino bajo la misericordia de Dios, ante quien la sangre de Cristo clama como defensa y salvación nuestra.

Sal. 116 (114-115). Dios nos ama y a quienes nos hemos dejado amar por Él nos ve como a sus amigos y sus hijos muy amados en quienes Él se complace. Él no quiere la muerte de sus amigos; cuando claman al Señor Él acude para librarlos, incluso, de la muerte.
Por eso envió a su propio Hijo, para darle solución al problema de la muerte de los suyos y abrirlos a la esperanza de una vida eterna. Ante esta gran bondad y misericordia que el Señor nos ha tenido, nosotros volvemos hacia Él la mirada y le damos gracias desde lo más profundo de nuestro corazón; nuestro culto es una muestra de esa gratitud. Pero vamos más allá del culto y le damos gracias con una vida fiel en la escucha y en la puesta en práctica de sus enseñanzas.
Dios, así, ve en nosotros a sus hijos que no sólo confían en Él, sino que le son fieles en todo y en todas las circunstancia de la vida.

Mt. 12, 1-8. No podemos pensar que somos gratos a Dios únicamente cuando cumplimos la Ley, sus mandatos, su Palabra lo más exactamente posible. Ni siquiera lo somos cuando acudimos a la celebración litúrgica con la debida frecuencia o en los días que nos ha pedido la Iglesia.
Católicos con una fe rancia por su fidelidad tradicional, pero faltos de proyección en la vida diaria. Pensar ser gratos a Dios por el culto y olvidarse de la misericordia, del testimonio de amor hacia el prójimo en la vida diaria; eso no puede recibir el nombre de una fe auténtica.
Muchos hay que, incluso en el día del Señor deben trabajar para tener un mendrugo de pan para ellos y para sus hijos ¿los condenaremos como personas no gratas a Dios? ¿No serán más bien personas no gratas a Dios aquellos que compran al pobre por un par de sandalias y que son los causantes de millones de hambrientos en el mundo, aun cuando después acudan puntuales al templo?
La misericordia que quiere el Señor es que le demos una solución real al sufrimiento, al hambre, a la desnudez de nuestro prójimo. Ojalá y no seamos sordos a la voz del Señor que clama a nosotros desde los pobres.
En esta Eucaristía reconocemos al Señor como hermano y amigo nuestro porque, sin distinción de razas ni condiciones sociales, parte su pan para nosotros. Este es el gesto que nos hace contemplarlo como el Dios misericordioso cercano a nosotros. A partir de nuestro encuentro con Él nosotros hacemos nuestro el compromiso de continuar haciéndolo presente en medio de nuestros hermanos, que sufren a causa de infinidad de situaciones que les han complicado la vida y que los han puesto al borde de la desesperación.
Si nuestra Iglesia no da una respuesta de fe, de esperanza y de amor hacia nuestros hermanos que sufren, quiere decir que no ha crecido en torno a la Eucaristía como un serio compromiso de amor que se traduce en servicio, en partir el pan con el hambriento como el Señor lo hace con nosotros; una Eucaristía vivida sólo como un cumplimiento arrastrado por una tradición que no nos dice nada respecto a una fe que necesita traducirse en obras no puede llamarse un verdadero acto de amor al Señor.
Por eso meditemos en aquellas palabras que Dios nos dirige por medio del profeta Isaías: Lo que yo quiero es esto: que sueltes las cadenas injustas, que desates las correas del yugo, que dejes libres a los oprimidos, que acabes con todas las opresiones, que compartas tu pan con el hambriento, que hospedes a los pobres sin techo, que proporciones ropas al desnudo y que no te desentiendas de tus semejantes. Entonces brillará tu luz como la aurora y tus heridas sanarán en seguida, tu recto proceder caminará ante ti y te seguirá la gloria del Señor. Entonces invocarás al Señor y Él te responderá, pedirás auxilio y te dirá: Aquí estoy.
Nosotros, como los Israelitas celebraron la Pascua, participamos del Misterio Pascual de Cristo, prefigurado en aquel Memorial del Pueblo de la Primera Alianza. En esta Cena, Memorial del Misterio Pascual de Cristo, en que se ofrece el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, debemos estar prontos a caminar para dar testimonio de que en verdad hemos sido liberados de la esclavitud de la maldad y que, hechos criaturas nuevas en Cristo, somos portadores de la bondad y de la misericordia divinas en favor de todos nuestros hermanos.
Roguémosle a nuestro Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de amar a nuestro prójimo como nosotros hemos sido amados por Dios, que entregó su vida por nosotros y que espera que hagamos nosotros lo mismo, especialmente por aquellos que viven más desprotegidos y marginados; entonces en verdad seremos un signo del amor misericordioso que Dios nos ha manifestado en su Hijo Jesús. Amén.

Homilia catolica.-

Liturgia de las horas: 20 DE JULIO JUEVES XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 20 DE JULIO JUEVES XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ...

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
JUEVES 20 DE JULIO DE 2017
XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO -A-

Ex 3, 13-20;Sal 104; Mt 11, 28-30


ANTÍFONA DE ENTRADA

Este santo luchó hasta la muerte por la ley de Dios y no se aterrorizó ante la amenaza de los impíos, pues estaba afianzado sobre roca firme.

ORACIÓN COLECTA

Dirige a tus fieles, Señor, por el camino de la salvación eterna, que el obispo san Apolinar mostró con sus enseñanzas y su martirio, y haz que, por su intercesión, de tal manera perseveremos en la observancia de tus mandamientos, que merezcamos ser coronados con él en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Mi nombre es "Yo-soy". —"Yo-soy" me envía a ustedes.

Del libro del Éxodo: 3, 13-20

En aquel tiempo, Moisés [después de oír la voz del Señor en medio de la zarza] le dijo: "Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré: 'El Dios de sus padres me envía a ustedes'; pero cuando me pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?"
Dios le contestó a Moisés: "Mi nombre es Yo-soy"; y añadió: "Esto les dirás a los israelitas: 'Yo-soy me envía a ustedes'. También les dirás: 'El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes. Éste es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en generación'.
Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: 'Yo he venido a ustedes porque he visto cómo los maltratan en Egipto. He decidido sacarlos de la esclavitud de Egipto para llevarlos al país de los cananeos, hititas, amorreos, perezeos, jiveos y yebuseos, a una tierra que mana leche y miel'. Los ancianos de Israel escucharán tu voz y tú irás con ellos a ver al faraón y le dirán: 'El Señor, el Dios de los hebreos, se nos ha aparecido. Permítenos caminar tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios'.
Ya sé que el faraón no los dejará ir, si no se ve obligado. Por eso yo extenderé mi brazo y azotaré a los egipcios con toda clase de males, y finalmente el faraón los dejará salir". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 104, 1.5 8-9. 24-25. 26-27

R/. El Señor nunca olvida sus promesas.

Aclamen al Señor y denle gracias, relaten sus prodigios a los pueblos. Entonen en su honor himnos y cantos, celebren sus portentos. R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidará el Señor de sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que un día le hiciera. R/.
Dios hizo a su pueblo muy fecundo, más poderoso que sus enemigos. A éstos les endureció el corazón para que odiaran a su pueblo y le pusieran asechanzas a sus siervos. R/.
Pero envió a su siervo, Moisés, y a Aarón, su elegido, a que hicieran contra ellos sus señales anunciadas, sus prodigios en la tierra de Egipto. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 28
R/. Aleluya, aleluya.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Soy manso y humilde de corazón.

Del santo Evangelio según san Mateo: 11, 28-30

En aquel tiempo, Jesús dijo: "Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera".

 Palabra del Señor. 
Gloria a ti, Señor Jesús.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Señor, con tu bendición, los dones que te presentamos, para que, por tu gracia, nos inflamen en aquel fuego de tu amor con el que san Apolinar venció en su cuerpo todos los tormentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 16, 24

El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y que me siga, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir san Apolinar fiel en tu servicio y victorioso en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misa votiva Del Santísimo Nombre De Jesús

MR, p. 1120 (1165)/ Lecc. 11, p. 571

ANTÍFONA DE ENTRADA Flp 2, 10-11

Que al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

ORACIÓN COLECTA

A quienes veneramos el santísimo nombre de Jesús, concede, Señor, en tu bondad, que, disfrutando en esta vida de su dulzura, nos llenemos de gozo en la patria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dígnate, Padre todopoderoso, aceptar nuestros dones en el nombre de Jesús, en el cual confiamos firmemente que obtendremos cuanto pidamos, conforme a la promesa bondadosa hecha por tu mismo Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Hch 4, 12

No hay otro nombre bajo el cielo que pueda salvarnos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, por tu misericordia, que en estos sagrados misterios honremos con digno homenaje al Señor Jesús, ante cuyo nombre quisiste que toda rodilla se doble y por el que todos los hombres encuentren la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

REFLEXIÓN

Ex. 3, 13-20. YO SOY (YHWH), el Dios de nuestros Padres Abraham, Isaac y Jacob, ordena a Moisés liberar al pueblo de Israel de su esclavitud en Egipto. Dios indica: He visto cómo los maltratan y he decidido sacarlos de la esclavitud y llevarlos a la tierra que prometí a sus padres. Así se hará. Moisés actuará no en nombre propio, sino en nombre de Dios. El Señor le comunicará su mismo Espíritu. En Moisés Dios hablará con el Faraón para pedirle que deje salir a su pueblo; en Moisés Dios castigará a los Egipcios por su obstinación en no hacer la voluntad que Dios les manifestaba por medio de su Siervo; En Moisés Dios caminará delante de su pueblo hacia la tierra prometida. Moisés, nadie tan humilde como Él.
Para nosotros, Dios, en Cristo, se nos ha acercado y nos ha salvado y va delante de nosotros hacia la Casa del Padre Dios. Ojalá escuchemos hoy su voz y no endurezcamos nuestro corazón; sólo así nos veremos libres de cualquier castigo que pudiera venirse sobre nosotros a causa de nuestras rebeldías.

Sal. 105 (104). Dios jamás se olvida de nosotros. Él tiene su plan de salvación sobre cada uno de nosotros y sobre la humanidad entera.
Llegado el momento cada uno debe cumplir con la misión que se le esté confiando. Decir no a Dios no es tanto frustrar sus proyectos, es entrar en la rebeldía que nos lleva a vivir despojados, desnudos de Dios y lejos de su presencia, embotados en nuestras imaginaciones y en nuestros proyectos sin el verdadero horizonte del amor que nos une como hermanos y nos salva.
Pidámosle al Señor que nos permita tener un corazón noble, abierto a escuchar su palabra y a ponerla en práctica, pudiendo, así, convertirnos en colaboradores del Reino de Dios en nuestro tiempo.

Mt. 11, 28-30. No sólo hemos de buscar a Jesús para que nos dé alivio ante la infinidad de cosas que nos aquejan. Él cargó sobre sí nuestras miserias, e hizo suyos nuestros dolores y sufrimientos. Por sus llagas hemos sido curados.
También lo hemos de buscar para estar con Él y, tomando sobre nosotros su yugo, y yendo a la par que Él, aprendamos a ser mansos y humildes de corazón.
La mansedumbre, que nos hace ser suaves, apacibles, capaces de saber escuchar y vivir, capaces de ser testigos por la experiencia de vivir con el Señor, experiencia que nos da seguridad en el caminar y que nos vuelve capaces de ir delante por nuestro ejemplo; delante como va Cristo, testigo del amor del Padre entre nosotros.
La humildad nos hace reconocer nuestra propia realidad y ocupar el lugar que en verdad tenemos en la vida. Entonces reconoceremos que el Camino es Cristo; que nosotros vamos con Él; que sin Él, sin su ayuda y sin su Palabra que nos guía, nosotros iríamos como los ciegos, sin un rumbo bien definido en cuanto a la realización del bien.
El humilde sabe escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica; entonces el Señor hará grandes cosas por medio de esa persona.
En esta Eucaristía el Señor nos llama para que vivamos unidos a Él. Él quiere hacernos partícipes de su mismo Espíritu.
Aceptarlo con nosotros no puede ser como una luz encendida y escondida bajo nuestros miedos. Quien tiene a Dios consigo recibe la misión de convertirse en luz que ilumine el camino de todos los que entren en contacto con él.
Hemos venido en este día ante el Señor para aprender de Él la mansedumbre y la humildad a la par que muchas otras cosas, como el amar a nuestro prójimo hasta el extremo como el Señor nos ha amado a nosotros.
Por eso, vivir unidos a Cristo significa convertirnos en portadores de su amor por medio de nuestras obras, de nuestras palabras y de nuestra vida misma.
Quien vive unido por el mismo yugo con Cristo, debe aprender de Él a hacer suyas las fatigas y los agobios de los demás para aliviarles la carga. Quien cree en Cristo, por tanto, no puede convertirse en una carga de dolor, de opresión y de muerte para quienes ya de por sí viven angustiados por una existencia que los ha tratado mal.
Al igual que Cristo y, unidos a Él, debemos ser los primeros en implementar acciones que en verdad ayuden a que los más desprotegidos y débiles sientan, desde nosotros, la mano amorosa y misericordiosa de Dios, que se les acerca para manifestarles su amor. Dios nos ha llamado para ser signos de su acción que libera de la opresión a quienes, convertidos en signo del maligno, destruyen, oprimen, roban, asesinan a su prójimo.
¿Nos quedaremos con los brazos cruzados contemplando el mal en el mundo mientras nosotros, llenos del amor, de la luz, de la paz de Dios nos quedamos con una vida de piedad personal pero estéril en cuanto al fruto que se espera de nosotros para que, al gustarlo quienes viven en situaciones difíciles, tengan vida y la tengan en abundancia? Esta es la misión que el Señor nos confía; ojalá y no endurezcamos nuestro corazón, ni seamos sordos a su voz.
Roguémosle al Señor que nos conceda por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de proclamar el Nombre del Señor y de que, unidos a Cristo, vayamos por delante dando ejemplo con la entrega de nuestra propia vida en favor de aquellos que necesitan la manifestación del Rostro amoroso y misericordioso de Dios por medio de quienes decimos creer en Él. Amén.

Homilia catolica.-