domingo, 31 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 31 DE JULIO DOMINGO XVIII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 31 DE JULIO DOMINGO XVIII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio II OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor a...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL DOMINGO XVIII DEL T. ORDINARIO 31 DE ...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL DOMINGO XVIII DEL T. ORDINARIO 31 DE ...: "Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea". R...

El Santo del Dia: 31 DE JULIO SAN IGNACIO DE LOYOLA RELIGIOSO FUNDAD...

El Santo del Dia: 31 DE JULIO SAN IGNACIO DE LOYOLA RELIGIOSO FUNDAD...: SAN IGNACIO DE LOYOLA RELIGIOSO Fundador de la Compañía de Jesús (Jesuitas) PALABRA DE DIOS DIARIA Memoria de san Igna...

sábado, 30 de julio de 2016

viernes, 29 de julio de 2016

jueves, 28 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 28 DE JULIO JUEVES XVII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 28 DE JULIO JUEVES XVII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio I OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ab...

miércoles, 20 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 20 DE JULIO MIÉRCOLES XVI DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 20 DE JULIO MIÉRCOLES XVI DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio IV OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre ...

El Santo del Dia: 20 DE JULIO SAN ELÍAS PROFETA

El Santo del Dia: 20 DE JULIO SAN ELÍAS PROFETA: SAN ELÍAS PROFETA PALABRA DE DIOS DIARIA Cuando sucedió, allá en el monte llamado Tabor, la Transfiguración de Jesucristo a...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MIÉRCOLES XVI DEL T. ORDINARIO 20 DE ...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MIÉRCOLES XVI DEL T. ORDINARIO 20 DE ...: Una vez salió un sembrador a sembrar. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN ELÍAS PROFETA ANTÍFONA DE ENTRADA 1 Jn 3, 17 Si...

REFLEXIÓN:
Jer. 1, 1. 4-10. Todos fuimos llamados a la vida porque, aún antes de nacer, Dios nos amó, y nos destinó a ser testigos suyos.
El anuncio del Evangelio no se realiza sólo desde la ciencia humana. Antes que nada y por encima de todo está Dios, que es quien pone sus palabras en nuestro corazón y en nuestra boca, para que con su Poder destruyamos el mal y edifiquemos el bien.
Efectivamente el auténtico profeta viene de la unión con Dios; desde esa experiencia habla como testigo de lo que ha experimentado del mismo Dios. El profeta de Dios no se pasa la vida anunciando calamidades, sino anunciando una vida que día a día se ha de renovar en Cristo Jesús.
Por eso el verdadero profeta no sólo ha de arrancar y derribar, destruir y deshacer, sino también edificar y plantar.
Esto no puede llevarnos a pensar que el trabajo realizado por los enviados anteriormente a nosotros haya sido inútil, y que todo empezará desde nuestra llegada. Ni siquiera las culturas, tal vez alejadas de Dios, deben ser despreciadas ni destruidas para edificar en ellas la fe, sino que sólo las hemos de purificar de todo aquello que les impide un encuentro auténtico con el Señor y un compromiso en la edificación de su Reino entre nosotros.
Esta es la vocación a la que ha sido llamada la Iglesia, que se va encarnando en los diversos pueblos y culturas para conducir a todos hacia la plena unión con Cristo Jesús.
 
Sal. 71 (70). Puestos en manos de Dios lancémonos confiados y valientes a anunciar su Evangelio a todas las naciones, pues Dios velará siempre por nosotros.
Teniendo a Dios de nuestra parte no vacilemos, pues el Señor siempre estará dispuesto a ponernos a salvo. Incluso cuando muramos por Él y por su Evangelio, Él, finalmente, nos librará de la muerte y nos llevará sanos y salvos a su Reino celestial.
No confiemos en el Señor pensando equivocadamente que Él velará por nosotros cuando le demos culto y después nos dediquemos a nuestras fechorías.
Dios nos quiere comprometidos en la realización del bien a favor de todos. Esto tal vez nos reporte momentos de desprecio, de angustia, de persecución y de muerte. Aceptando con amor las consecuencias de nuestro testimonio del Evangelio, no nos cansemos de proclamar siempre la justicia que procede de Dios y que Él ofrece a la humanidad entera; no nos cansemos de llevar la misericordia a todos para que encuentren en el Señor el perdón y la salvación.
Sólo así podremos, finalmente, alabar al Señor eternamente, pues ya desde ahora nuestra vida se habrá convertido en una continua alabanza de su santo Nombre.
 
Mt. 13, 1-9. El Señor nos dice por medio del profeta Isaías: Como la lluvia y la nieven caen del cielo, y sólo regresan allí después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así será la Palabra que sale de mi boca: no regresará a mí vacía, sino que cumplirá mi voluntad y llevará a cabo mi encargo.
Por la Palabra fueron creadas todas las cosas. Llegada la plenitud de los Tiempos, Dios nos envió a su Hijo (la Palabra), nacido de Mujer, para rescatarnos del pecado y de la muerte. Él no sólo anunció el Evangelio; Él es el Evangelio viviente del Padre, pues por Él no sólo hemos conocido, sino experimentado el amor de Dios.
Pero esa Palabra no sólo debe ser escuchada con los oídos, sino con el corazón, pues está requiriendo de nosotros que la encarnemos y nos convirtamos en el Evangelio viviente del Padre a través de la historia.
Ojalá y seamos ese buen terreno que esté dispuesto a escuchar y a acoger la Palabra de Dios y a ponerla en práctica.
El Señor nos reúne en esta Eucaristía para pronunciar su Palabra Salvadora sobre nosotros. Él nos hace experimentar el amor que nos tiene hasta el extremo. Nosotros somos testigos de ese amor. Por eso el Señor nos quiere plenamente unidos a Él, de tal forma que, en su Nombre, vayamos y proclamemos las maravillas de su amor y de su misericordia a todos los pueblos.
Renovemos nuestra confianza en el Señor; sepamos poner totalmente nuestra vida en sus manos para que Él realice su obra salvadora en nosotros y nos lleve a la misma perfección que le corresponde como a Hijo unigénito de Dios.
Nuestra Eucaristía se ha de convertir en un compromiso de amor fiel a Dios y a su Palabra, que nos haga ser la buena semilla que se siembre en el corazón de la humanidad entera para que todos lleguen a producir abundantes frutos de salvación.
Aquel que haya perdido su relación con Cristo en lugar de hacer surgir hijos de Dios lo único que hará será convertirse en ocasión de maldad, de muerte y de esterilidad por su falta de buenas obras en favor de los demás.
Vivamos, pues, nuestra unión fiel y amorosa a Dios.
Dios ha Creado a su Iglesia con gran amor, pues la ha hecho Esposa de su propio Hijo, Cristo Jesús. En Él tenemos la misión de sembrar la vida, el amor, la verdad, la santidad, la justicia, la paz, la alegría y la misericordia en la humanidad entera.
Nuestra simiente no es de maldad, sino de bondad, pues procede de Dios mismo. Por eso aprendamos a ser los primeros en dejar que esa Semilla buena, que es la Palabra de Dios produzca frutos abundantes en nosotros.
Pero no nos quedemos egoístamente disfrutando de la fecundidad de la Palabra de Dios en nosotros. Vayamos, con el poder de Dios, a sembrarla en la humanidad entera. No importa que a veces parezcamos apenas unos muchachos temerosos, pues no vamos con nuestro poder, sino con la fuerza que nos viene del Espíritu Santo, que Dios ha infundido en nosotros. Y ese Espíritu no es de cobardía, sino de valentía sabiendo que la obra de salvación es la obra de Dios, y nosotros sólo somos colaboradores de la gracia.
Ojalá y no defraudemos el amor y la confianza que Dios ha depositado en nosotros.
Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de vivir como fieles testigos suyos, colaborando constantemente en la construcción de su Reino entre nosotros fortalecidos por el Espíritu Santo, que Dios mismo nos ha concedido. Amén.

Homilía católica.-

martes, 19 de julio de 2016

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES XVI DEL T. ORDINARIO 19 DE JUL...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES XVI DEL T. ORDINARIO 19 DE JUL...: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN SÍMACO PAPA ANTÍFONA DE ENTRAD...

REFLEXIÓN
Miq. 7, 14-15. 18-20. Por medio del Hijo de Dios, Cristo Jesús, Señor nuestro, Dios se ha convertido en el Buen Pastor, que no sólo nos lleva a buenos pastos, sino que nos conduce a la posesión de los bienes definitivos. A pesar de que somos pecadores, Dios se ha manifestado para con nosotros como el Dios misericordioso y fiel, de tal forma que jamás se ha olvidado de nosotros. Mediante su muerte en la cruz nuestros pecados no sólo han sido arrojados lejos de Él, sino que han sido perdonados y nuestra deuda cancelada ante Él para que en adelante vivamos como hijos suyos. Creer en Dios como el Dios del Amor, del perdón y de la misericordia no nos puede llevar a vivir desligados del compromiso que tenemos de darle un nuevo rumbo a nuestra vida. La salvación y el perdón que Dios nos ofrece nos hace vivir comprometidos en la realización del bien a favor de todos, y a ser misericordiosos con todos como Dios lo ha sido para con nosotros. La Iglesia, a la par que anuncia el Evangelio ha de encarnarlo en sí misma, de tal forma que se convierta en un signo vivo de la presencia salvadora, amorosa y misericordiosa de Dios en el mundo y su historia.
 
Sal. 85 (84). El Señor nos ha manifestado su amor y su misericordia saliendo al encuentro del hombre pecador por medio de su Hijo, encarnado en María Virgen. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Pero esa conversión, que nos une nuevamente a Dios, al hacernos participar de la misma vida divina, nos compromete a convertirnos en un signo de vida para nuestro prójimo. Dios se convierte en nuestra alegría y en nuestra paz, que, lograda al precio de la Sangre de Cristo, no debemos perder a causa de nuestras imprudencias y pecados. Pero los dones de Dios no son sólo para que nosotros los disfrutemos al margen de los demás. No sólo hemos de llevar a ellos el perdón, la alegría y la paz que proceden de Dios, sino que nosotros mismos nos hemos de convertir en un signo del perdón, de la alegría y de la paz de Dios para nuestro prójimo. Sólo así podremos decir que en verdad somos hijos de Dios y que permanecemos unidos a Él.
 
Mt. 12, 46-50. Jesús se está dirigiendo de un modo abierto y decidido hacia Jerusalén; ha recibido amenazas de muerte de parte de los fariseos y de las autoridades civiles y religiosas de Israel. Tal vez lo más prudente sería batirse en retirada para evitar la muerte. Su familia se ha acercado a Él cuando está hablando a la gente; probablemente quieran llevárselo, no tanto porque crean que está perturbado, sino para protegerlo de las asechanzas de muerte de que es objeto. Algo de esto se colige en la respuesta de Jesús cuando le anuncian que su Madre y sus hermanos quieren hablar con Él. La respuesta podemos conectarla con el Jesús adolescente que le dice a su Madre: ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?, indicando con ello su fidelidad amorosa a la voluntad del Padre Dios, muy por encima incluso de los lazos y dependencias a que podría llevarnos la unión a la familia. El Señor no quiere que persona alguna, ni siquiera los más cercanos, le impidan hacer la voluntad del Padre. A Pedro le llamó Satanás por querer ser un tropiezo en el camino de la cruz de Cristo. Si alguien se precia de ser de la familia de Cristo debe no sólo contemplarlo en el camino de su cruz, de su entrega y del amor hacia nosotros llevado hasta el extremo, sino que debe también cargar su propia cruz e ir tras las huellas de su Señor y Maestro. Esta fidelidad a lo que Dios nos ha confiado es lo único que puede identificarnos como de la familia de Dios. Sólo unidos a Cristo en la fe, en el amor y en la fidelidad a su voluntad, en Él seremos en verdad hijos de Dios.
Aquel que cargando en su cruz nuestros pecados, se dirigió al Calvario para morir por nosotros y dar el perdón a todo el que crea en Él, y que al tercer día resucitó de entre los muertos para darnos nueva vida, nos reúne en este día para que, en torno a Él, no sólo celebremos, sino hagamos nuestro este su Misterio Pascual mediante el cual nos ha hecho hijos de Dios. Jesús de Nazaret, Hijo de Dios e Hijo del Hombre, no es sólo fiel a la voluntad salvadora de Dios para nosotros, sino que también es fiel al hombre, pues no sólo nos ha anunciado el Nombre de Dios, sino que Él mismo se ha convertido en la máxima revelación del Rostro amoroso y misericordioso del Padre Dios para nosotros. Reunidos en torno a Él nos quiere en comunión de vida con Él para enviarnos a continuar su obra de salvación en el mundo. Quienes venimos a Él no sólo lo hacemos para orar, sino también para comprometernos, junto con Él, en la construcción de su Reino de amor y de paz entre nosotros. Sólo así seremos en verdad el Reino y Familia de Dios, que sigue viviendo en el amor fiel a Dios y al hombre hasta que todos, unidos a Cristo, lleguemos a celebrar la Pascua, junto con Él, en el Reino de Dios.
En el anuncio del Evangelio, hecho de un modo comprometido con la vida misma, tal vez no sólo haya muchas cosas que nos inquieten, sino que incluso nos espanten. Muchos, midiendo las consecuencias de dicho compromiso, tal vez quieran sólo conformarse con una fe centrada en el cumplimiento de determinados actos de culto o de piedad. Pero no ir más allá para evitar ser víctimas de las burlas, de las persecuciones, de las críticas de los demás nos deja sólo en una fe demasiado superficial e incapaz de darle un nuevo rumbo a nuestra historia. Hay muchas cosas que impiden a muchos caminar con su cruz tras las huellas de Cristo, pues cargar la cruz significa ser honestos, dejando a un lado la corrupción con la que deterioramos a la sociedad misma; significa abrir los ojos ante las necesidades de nuestro prójimo para darles una solución adecuada, sin pasar de largo, de modo indiferente, ante ellos; significa ser conscientes de las diversas manifestaciones de pecado y de muerte, cuyas heridas abiertas en muchos hermanos nuestros hemos de curar en el amor y la misericordia de Dios. ¿En verdad somos hijos de Dios? ¿Somos de la familia de Cristo? Su Iglesia no puede dejarse dominar por la cobardía ni por una falsa prudencia. Quien quiera conservar su vida la perderá, pero quien la pierda por Cristo la encontrará.
Roguémosle al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, que nos conceda la gracia de pertenecer realmente a su familia, no sólo por el Bautismo que hemos recibido, sino porque viviendo en la fidelidad a su Voluntad sobre nosotros de llegar a ser conforme a la imagen de su propio Hijo, en Él seamos realmente reconocidos como sus hijos amados en quien Él, como Padre, se complace. Amén´

Homilia catolica

Liturgia de las horas: 19 DE JULIO MARTES XVI DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 19 DE JULIO MARTES XVI DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio IV OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abr...

lunes, 18 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 18 DE JULIO LUNES XVI DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 18 DE JULIO LUNES XVI DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio IV OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor a...

viernes, 15 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 15 DE JULIO VIERNES XV DEL T. ORDINARIO SAN BUENAV...

Liturgia de las horas: 15 DE JULIO VIERNES XV DEL T. ORDINARIO SAN BUENAV...: Del común de pastores: para un santo obispo y Del Común de doctores de la Iglesia. Salterio III SAN BUENAVENTURA, obisp...

El Santo del Dia: 15 DE JULIO SAN BUENAVENTURA OBISPO Y DOCTOR DE LA...

El Santo del Dia: 15 DE JULIO SAN BUENAVENTURA OBISPO Y DOCTOR DE LA...: SAN BUENAVENTURA OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA Cardenal, Obispo de Albano  General de los Frailes Menores Franciscanos PAL...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XV DEL T. ORDINARIO 15 DE JUL...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XV DEL T. ORDINARIO 15 DE JUL...: Yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN BUENAVENTURA OBISPO Y DOCTOR DE LA IGL...



REFLEXION
Is. 38, 1-6. 21-22. 7-8. Nosotros esperamos la posesión de los bienes futuros. Esto no nos desliga de nuestras obligaciones diarias; esto no nos hace eludir el empeño que debemos poner, junto con muchas otras personas de buena voluntad, en la construcción de la ciudad terrena.
Dios nos ha concedido la vida dándonos muchos carismas que deben ordenarse al bien de todo el Cuerpo de la Iglesia y de todo el entramado de la vida social. Sabiendo hacia dónde se dirige nuestra vida, que es el encuentro con Dios como Padre nuestro, ya desde ahora hemos de vivir trabajando por la justicia, por la paz y por el amor fraterno preocupándonos del bien unos de otros.
Así es como vamos dando razón de nuestra esperanza, pues somos los primeros en esforzarnos por la unidad de la humanidad entera en torno al amor y la verdad.
Algún día, por más que se nos prolongue la vida, ésta llegará finalmente al momento de partir al encuentro definitivo de nuestro Dios y Padre. Vivamos, por tanto, ya desde esta vida como hijos suyos y como hermanos entre nosotros, procurando el bien de todos.
 
Is. 38, 10-12. 16. Para quienes creemos en Cristo Jesús la vida terrena es un continuo caminar hacia la posesión de los bienes definitivos.
Día a día vamos construyendo, con la gracia de Dios, una digna morada para Él en nuestra propia vida; y vamos colaborando para que su Iglesia sea realmente un recinto de paz, de justicia y de amor entre nosotros, desde el cual el Señor se pueda manifestar para el mundo entero como el Dios lleno de amor, de misericordia y de ternura para con sus hijos.
Dios quiere la salvación de todos los suyos. Él no quiere que enrollemos nuestra vida y, recogiendo todo lo nuestro, nos vayamos lejos de Él a malgastarlo todo, después de cortar los lazos de amor que nos unen a Él.
Busquemos al Señor; contemplémoslo en esta tierra no sólo en la oración para alabarlo y adorarlo, sino también en nuestro prójimo para amarlo y servirlo.
Sólo entonces, puestos en las manos de Dios, viviremos eternamente con Él, pues ya desde ahora nuestra vida le pertenece con un amor indivisible.
 
Mt. 12, 1-8. El Hijo del hombre es dueño del Sábado. Ese día no le pertenece a Él; ese día, más bien, nosotros somos exclusivamente del Señor.
En el día del descanso se simboliza nuestro ingreso a las moradas eternas, en que finalmente Dios estará en nosotros y nosotros en Él.
Cuando ya desde ahora, no un día, sino siempre, vivamos como aquellos que le pertenecen al Señor y en Él vivamos, nos movamos y seamos, nos convertiremos en un signo de su amor misericordioso en medio de nuestros hermanos. Entonces contemplaremos el hambre, la desnudez, la enfermedad, la angustia, la soledad y la pobreza de quienes han sido azotados por estos males, y jamás descansaremos en hacerles el bien, pues no seremos unos filántropos, con una serie de actividades programadas en días y horarios precisos, sino que seremos un signo del amor de Dios para ellos; de ese Dios que vela por sus hijos día y noche.
Por eso, quienes nos gloriamos en tener a Dios por Padre, no podemos vivir como trabajadores conforme a los criterios de este mundo, sino conforme al amor que procede de Dios y que Él ha infundido en nuestros corazones.
El Señor nos reúne en este Banquete para ofrecérsenos Él mismo como Pan de Vida eterna.
Él no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; pues Dios a nadie creó para la muerte, ni se deleita en ella. Dios nos ha llamado a la vida porque, amándonos, nos quiere con Él dese ahora y para siempre. Esta es la vocación a la que hemos sido llamados.
En medio de nuestras fragilidades gozamos de la Vida de Aquel que nos amó y se entregó por nosotros para que nosotros tengamos vida, y vida en abundancia. Por eso, quienes participamos de la Eucaristía no lo hacemos sólo por costumbre, o por la inercia de la tradición familiar, sino que venimos, personalmente comprometidos, a encontrarnos con el Señor, para volver a tener en Él la vida, que muchas veces hemos perdido o deteriorado a causa de nuestras imprudencias o pecados.
Esa vida que el Señor nos concede es para que vayamos y la manifestemos en los diversos ambientes en que se desarrolle nuestra existencia. Dios nos quiere en el mundo como testigos de su amor, de su gracia, de su bondad y de su misericordia. En medio de las realidades temporales hemos de manifestar que, sin olvidar nuestras obligaciones terrenas, tenemos fija la mirada en Cristo, Autor y Consumador de nuestra salvación. Por eso no sólo nos hemos de preocupar en trabajar para lograr mejores condiciones de vida, sino que también nos hemos de esforzar por darle su verdadera dimensión a nuestro paso por este mundo.
La persona humana debe llegar a su madurez en Cristo. Nuestras obras, nuestros comportamientos y nuestras actitudes serán el fruto que nazca desde nuestro corazón y que revelará realmente quiénes somos.
Los que formamos la Iglesia de Cristo hemos de ser los primeros en trabajar por la paz, por la unión fraterna y por el bien unos de otros. Que incluso nuestros trabajos por el bien temporal y por los avances técnicos se conviertan en un verdadero servicio nacido del amor que procede de Dios, y que nos hace vernos como hermanos y no pasar de largo ante el sufrimiento de nuestro prójimo.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber aprovechar nuestra vida no sólo para buscar nuestros propios intereses, sino para buscar el bien de todos. Amén

Homilia  catolica.-

jueves, 14 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 14 DE JULIO JUEVES XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 14 DE JULIO JUEVES XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ab...

El Santo del Dia: 14 DE JULIO SAN CAMILO DE LELIS PRESBÍTERO

El Santo del Dia: 14 DE JULIO SAN CAMILO DE LELIS PRESBÍTERO: SAN CAMILO DE LELIS PRESBÍTERO Fundador de la Comunidad Siervos de los Enfermos PALABRA DE DIOS DIARIA San Camilo ...

miércoles, 13 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 13 DE JULIO MIÉRCOLES XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 13 DE JULIO MIÉRCOLES XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ...

Exhortacion 106 de la Asamblea Plenaria del Episcopado Venezolano





EXHORTACIÓN DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA CENTÉSIMA SEXTA ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA “EL SEÑOR AMA AL QUE BUSCA LA JUSTICIA” (Prov. 15, 9)
1) Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, reunidos en la 106ª Asamblea Ordinaria, queremos compartir con el pueblo venezolano las angustias que sufrimos y comunicarle la esperanza de que reconciliados y en diálogo encontraremos soluciones eficaces a la presente crisis.
CLIMA SOCIAL
2) Los venezolanos estamos atravesando por un momento crucial en los campos moral, económico, político y social. Ha disminuido drásticamente la calidad de vida. La escasez y carestía de alimentos, medicinas e insumos hospitalarios nos están llevando al borde de una crisis de seguridad alimentaria y sanitaria, con consecuencias sociales impredecibles. En la vida pública, crecen la inseguridad, la impunidad y la represión militar.
3) El discurso belicista y agresivo de la dirigencia oficial hace cada día más difícil la vida. La prédica constante de odio, la criminalización y castigo a toda disidencia afectan a la familia y a las relaciones sociales. Frente a esta situación, el acrecentamiento del poder militar es una amenaza a la tranquilidad y a la paz.
4) El auge de la delincuencia y de la impunidad entorpecen el ordinario quehacer de la gente y provocan, en ciudades o poblaciones grandes o pequeñas, verdaderos toques de queda. Hace pocos días, en Mérida, fueron agredidos transeúntes, entre ellos un grupo de seminaristas menores de edad. Fueron golpeados y desnudados, violando sus derechos a la dignidad y al respeto, sin que ninguna autoridad pública interviniera para protegerlos. Los recientes desórdenes en Cumaná y Tucupita, así como los intentos de saqueos y cierres de vías por protestas populares, en diferentes regiones del país, constituyen una expresión del creciente malestar social.
UNA DEMOCRACIA RESQUEBRAJADA
5) El Estado de Derecho consagrado en el numeral dos de la Constitución Nacional, se ha debilitado. Vivimos prácticamente al arbitrio de las autoridades y de los funcionarios públicos, quienes tienden a convertirse en los censores de la vida, del pensamiento y de la actuación de los ciudadanos. Tales actitudes y procedimientos son inaceptables. La identidad cultural del venezolano se reduce y hasta se pierde cuando se valora únicamente si está vinculada al proyecto político imperante.
6) La democracia en Venezuela está resquebrajada, y el Gobierno y los otros poderes, que tienen la responsabilidad de oír y concertar con todos los sectores, no están haciendo lo suficiente para reconstruirla. El diálogo sincero y constructivo, el ejercicio de la política en su concepción más noble, como búsqueda del bien común, por más difíciles que parezcan, han de seguir siendo los caminos que debemos transitar. No se puede dialogar si no se reconoce en primer lugar la existencia y la igualdad del otro. Ignorarlo o descalificarlo como interlocutor, cierra toda posibilidad de superar el conflicto.
7) La crisis moral es mayor que la crisis económica y política, porque afecta a toda la población en sus normas de comportamiento. La verdad cede su puesto a la mentira, la transparencia a la corrupción, el diálogo a la intolerancia y la convivencia a la anarquía. La corrupción se ha incrementado en los organismos del Estado y la descomposición moral ha invadido a muchas personas integrantes de instituciones privadas y públicas, civiles y militares, así como a amplios componentes de la sociedad. Un exponente de esta degradación moral es la reventa especulativa de productos, llamada popularmente “bachaqueo”.
8) Desconocer la autoridad legítima de la Asamblea Nacional, deslegitima a quienes así actúan, porque contradice la voluntad soberana expresada en el voto popular. La división, autonomía y colaboración entre los Poderes es un principio democrático irrenunciable.
9) Es tal la indefensión de los ciudadanos ante la delincuencia que se están multiplicando los casos de pobladas enardecidas que toman la justicia por sus propias manos y proceden a inmorales y deplorables ejecuciones colectivas (“linchamientos”). La violencia, en ninguna de sus formas, es solución a los problemas. Como nos dijo San Juan Pablo II: “La justicia social no puede ser conseguida por violencia. La violencia mata lo que intenta crear”.
10) La raíz de los problemas está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizador que el Gobierno se empeña en mantener.
PROPUESTAS URGENTES
11) El Consejo Nacional Electoral tiene la obligación de cuidar el proceso del referéndum revocatorio para que se realice este año. Es un camino democrático, un derecho político contemplado en la Constitución. Impedirlo o retrasarlo con múltiples trabas es una medida absurda, pues pone en peligro la estabilidad política y social del país, con fatales consecuencias para personas, instituciones y bienes.
12) Es de urgente prioridad que el Ejecutivo permita la entrada de medicamentos al país, dada su gran escasez. Para su recepción y distribución, la Iglesia ofrece los servicios e infraestructura de Cáritas, y de otras instancias eclesiales abiertas a la cooperación de otras confesiones religiosas e instituciones privadas. Este servicio no es la solución definitiva, pero sí es una ayuda significativa. La caridad nos impulsa a comportarnos como samaritanos compasivos, dispuestos a curar a los heridos del camino (Cf. Lc. 10, 25-37).
13) Es una necesidad que se abra de manera permanente la frontera colombo-venezolana. El haber permitido su apertura el pasado domingo 10 de Julio hizo posible que numerosos hermanos
pudieran proveerse de alimentos, medicinas y otros insumos. El paso de miles de ciudadanos al vecino país es prueba evidente de la crisis.
14) Aumenta el número de ciudadanos venezolanos recluidos en las cárceles y en distintos lugares de jurisdicción policial, injustamente privados de libertad, muchos de ellos por razones políticas. La gran mayoría se encuentra en condiciones inhumanas y carece del debido proceso. Estas personas, siendo inocentes, deben salir en libertad plena o al menos, deben ser juzgadas en libertad, tal como lo establece el Código Orgánico Procesal Penal.
“LA ESPERANZA NO DEFRAUDA” (Rm. 5,8)
15) Las angustias y esperanzas del pueblo venezolano son compartidas en estos momentos por numerosas instancias nacionales e internacionales. El gobierno no debe declararlas ajenas a nuestros derechos ni culpar a quienes acuden a ellas legítimamente, denunciando injerencias y aduciendo soberanía e independencia, ya que vivimos en un mundo interconectado y globalizado. Ni los derechos humanos, ni la justicia tienen fronteras. No nos dejemos robar la esperanza que hace posible, con la ayuda de Dios, lo que parece imposible (Cf. Lc. 1, 37).
16) En el nombre de Jesús que nos manda “amarnos unos a otros” (Jn. 13, 34), hacemos un llamado a las autoridades para que frenen el deterioro de la vida de los venezolanos, cualquiera sea su preferencia política, y para que se detenga la actual espiral de violencia, odio y muerte. Movidos exclusivamente por el bien y la paz de todos los venezolanos, reiteramos el ofrecimiento de nuestros buenos oficios para facilitar el encuentro entre los contrarios y el entendimiento en la búsqueda de soluciones efectivas.
17) En la fe tenemos la firme convicción de que Jesucristo, el Señor de la historia, nos acompaña. Como hijos de un mismo Padre y hermanos los unos de los otros, nos comprometemos en la construcción de la unión y de la paz. Invitamos con alegría a todos los creyentes y a las mujeres y hombres de buena voluntad, a unirnos el próximo dos de agosto, a la Jornada de ayuno y oración, convocada por el Papa Francisco en Asís, como una ocasión especial de pedir por la paz y la reconciliación entre los venezolanos. Invitamos a recitar la Oración por Venezuela, y a los párrocos a leer ésta exhortación en la misa dominical. Rogamos a Dios Padre derrame de manera más abundante en este año jubilar su misericordia y su consuelo sobre nuestro pueblo. Colocamos en las manos maternales de Nuestra Señora de Coromoto estas propuestas que expresan el sentir y el anhelo de la inmensa mayoría de los venezolanos,
Con nuestra bendición,
LOS ARZOBISPOS Y OBISPOS DE VENEZUELA
Caracas, 12 de julio de 2016

martes, 12 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 12 DE JULIO MARTES XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 12 DE JULIO MARTES XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre m...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES XV DEL T. ORDINARIO 12 DE JULI...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES XV DEL T. ORDINARIO 12 DE JULI...: Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse convertido. RESPUESTAS DE FE...



REFLEXIÓN 
Is. 7, 1-9. La invasión del País del Norte sobre Judá parece inevitable. Tal vez lo mejor sería unirse a ese reino poderoso para poder subsistir. El rey de Judá, Acaz, y su Pueblo, se han puesto nerviosos y están a punto de realizar el pacto. El rey, buscando auxilio en falsos dioses, ha pasado por el fuego a uno de sus hijos, entregándolo a Moloch. A pesar de estas traiciones, Dios cumplirá la promesa hecha a David, su siervo, de que uno de sus hijos se sentaría en su trono eternamente. En el fondo del relato de este día late un fuerte llamado a la conversión, que debe culminar en la puesta de la propia fe, de un modo incondicional, en Dios. Quien se resista a creer será condenado. Tratemos de ser leales a la fe que hemos depositado en Dios. No juguemos queriendo ponernos entre dos aguas: entre Dios y el Maligno, entre el verdadero Dios y los ídolos creados por nosotros mismos, entre el poder de Dios y el poder de los hombres. Si en verdad el Señor es Dios para nosotros, sigámoslo a Él con toda lealtad.
 
Sal. 48 (47). Si en verdad Dios habita en nosotros como en un templo, ¿quién podrá en contra nuestra? El Señor, que vive en nosotros, se levantará como una fortaleza inexpugnable, y ningún mal podrá hacernos daño. Jesucristo, que se ha levantado victorioso sobre el pecado y la muerte, quiere hacernos partícipes de su Victoria. Quien viva unido a Él no podrá continuar manifestándose como un derrotado por el mal, ni como un esclavo del pecado y de la muerte. Manifestemos con nuestras buenas obras que realmente el Señor nos ha concedido su gracia, su alegría y su paz, pues, liberados en Cristo, vivimos como personas libres de todo mal, de todo pecado y de toda injusticia. Por eso, confiados en Dios y fortalecidos por su Espíritu, no sólo nos hemos de llamar, sino vivir como hijos de Dios.
 
Mt. 11, 20-24. Los numerosos milagros que realiza Jesús no son tanto para suscitar la admiración, ni para que la multitud de enfermos y curiosos vayan tras de Él, sino para que lo reconozcamos como al Dios-con-nosotros, y, arrepentidos de los propios pecados, volvamos a Él, y en Él recibamos la salvación y la vida eterna. La Obra de Salvación de Dios en nosotros será realidad no cuando recibamos la curación de nuestros males, sino cuando, junto con Cristo, participemos de la Gloria del Padre. Si sólo buscamos a Cristo y vamos tras de Él con el interés de las cosas materiales y pasajeras, pero sin la intención de vivir comprometidos con Él y con el anuncio de su Evangelio, no podemos decir que en Él somos hijos de Dios. Al final, si desperdiciamos la oportunidad de salvación que Dios nos ha concedido en Jesús, su Hijo, seríamos más dignos de condenación que aquellos que vivieron en contra de Dios o de la naturaleza misma, pero sin haber escuchado al Señor, ni haber experimentado su amor y su misericordia.
El Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía sin odios ni divisiones. Nadie puede decir que no tiene pecado. todos necesitamos del perdón de Dios. Y el Hijo de Dios se hizo hombre para entregar su vida para el perdón de nuestros pecados, y para darnos vida nueva mediante su gloriosa resurrección. Nuestra fe en Cristo no nos coloca seguros ante Él sólo para sentir su protección amorosa, sino para que vayamos sin miedos, sin temores, a construir su Reino en medio de la ciudad terrena, de la cual también nosotros somos responsables. Por eso podemos decir que la participación de la Eucaristía nos pone en camino para buscar y salvar todo lo que se había perdido, hasta lograr, por obra del Espíritu Santo, que todo encuentre su unidad en Cristo Jesús.
Habiendo recibido de Cristo Jesús la misma Misión salvadora que Él recibió de su Padre Dios, volvamos a casa, y a los diversos ambientes en que se desarrolle nuestra vida, para ser ahí un signo de unidad en medio del mundo. Tal vez ese sea el mayor milagro que pueda realizar la Iglesia: la unidad de la humanidad entera en el amor fraterno, consecuencia de nuestra fe y de nuestro amor a Dios. Entonces realmente desaparecerán los odios y divisiones, las injusticias y persecuciones, los escándalos y la explotación de inocentes. Entonces no sólo estaremos orgullosos de construir la ciudad terrena, sino también de construir y afianzar cada día más el Reino de Dios entre nosotros.
Roguémosle al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber buscar a Cristo, no sólo para pedirle su ayuda conforme a nuestras necesidades personales y pasajeras, sino especialmente para vivir comprometidos con Él y con su Evangelio, colaborando, así, para que el Reino de Dios se inicie ya desde ahora entre nosotros. Amén.
 

Homilia catolica

lunes, 11 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 11 DE JULIO LUNES XV DEL T. ORDINARIO SAN BENITO A...

Liturgia de las horas: 11 DE JULIO LUNES XV DEL T. ORDINARIO SAN BENITO A...: Del Común de santos varones para los santos religiosos. Salterio III. SAN BENITO ABAD, patrono de Europa. (MEMORIA). N...

Santa Misa, lunes 11 de julio de 2016 (de www.nazaret.tv)

Homilía Mons. José Ignacio Munilla 10-7-2016

Papa Francesco Angelus 10 Luglio 2016.HD





PAPA FRANCISCO ANTES DEL ANAGELIS
Domingo 10 de Julio de 2016

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy la liturgia nos propone la parábola llamada del “buen samaritano”, del Evangelio de Lucas  (10,25-37). Esta, en su historia sencilla y estimulante, indica un estilo de vida, cuyo centro no somos nosotros mismos, sino los otros, con sus dificultades, que encontramos en nuestro camino y nos interpelan. Los otros nos interpelan. Y cuando los otros no nos interpelan, hay algo que no funciona, hay algo en ese corazón que no es cristiano. Jesús usa esta parábola en el diálogo que con un doctor de la ley, a propósito del doble mandamiento que permite entrar en la vida eterna: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a ti mismo (vv. 25-28). “Sí – replica ese doctor de la ley – pero quién es mi prójimo?” (v. 29). También nosotros podemos hacernos esta pregunta: ¿quién es mi prójimo? ¿A quién debo amar como a mí mismo? ¿Mis padres? ¿Mis amigos? ¿Mis connacionales? ¿Los de mi religión? ¿Quién es mi prójimo?

Jesús responde con esta parábola. Un hombre, en el camino de Jerusalén a Jericó, fue asaltado por ladrones, golpeado y abandonado. Por ese camino pasan primero un sacerdote y después un levita, los cuales, incluso viendo al hombre herido, no se detuvieron y continuaron su camino (vv. 31-32). Después pasa un samaritano, es decir un habitante de Samaria, como tal despreciado por los judíos por no seguir la verdadera religión; y sin embargo él, precisamente él, cuando vio ese pobre desgraciado, dice el Evangelio, “tuvo compasión. Se acercó, le curó las heridas […], le llevó a una posada y cuidó de él” (vv. 33-34); y el día después le encomendó a los cuidados del posadero, pagó por él y dijo que pagaría también el resto (cfr v. 35).

En ese momento Jesús se dirige al doctor de la ley y le pregunta: “¿Cuál de estos tres, –el sacerdote, el levita, el samaritano– te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?”. Y ese naturalmente, porque era inteligente, responde: “Quién ha tenido compasión de él” (vv. 36-37). De esta forma Jesús ha volcado completamente la perspectiva inicial del doctor de la ley – ¡y también la nuestra!-: no debo catalogar a los otros para decidir quién es mi prójimo y quién no lo es. Depende de mí ser o no ser prójimo, la decisión es mía, depende de mí ser o no ser prójimo de la persona que encuentro y que necesita ayuda, también si es extranjera o quizá hostil. Y Jesús concluye: “Anda, haz tú lo mismo” (v. 37). Bonita lección. Y lo repite a cada uno de nosotros: “Anda, haz tú lo mismo”. “Hazte prójimo del hermano y hermana que ves en dificultad”. “Anda, haz tú lo mismo”. Hacer buenas obras, no solo decir palabras que se las lleva el viento. Me viene a la cabeza esa canción “palabras, palabras, palabras”. Hacer, hacer y mediante las buenas obras, que cumplimos con amor y con alegría hacia el prójimo, nuestra fe germina y da fruto. Preguntémonos, cada uno de nosotros que responda en el corazón, preguntémonos: ¿nuestra fe es fecunda? ¿Nuestra fe produce buenas obras? ¿O es más bien estéril, y por tanto más muerta que viva? ¿Me hago prójimo o simplemente paso de largo? ¿Soy de esos que seleccionan la gente según el propio placer? Está bien hacerse estas preguntas, y hacerlo a menudo, porque al final seremos juzgados sobre las obras de misericordia; el Señor podrá decirnos: “Pero tú, tú, tú, ¿te acuerdas esa vez, en el camino de Jerusalén a Jericó? Ese hombre medio muerto era yo” (cfr Mt 25,40-45). “¿Te acuerdas? Ese niño hambriento era yo”. “¿Te acuerdas? Ese inmigrante que muchos quieren expulsar, era yo”. “Esos abuelos solos abandonados en las residencias, era yo”. “Ese enfermo solo en el hospital que nadie visita, era yo”.

Que la Virgen María nos ayude a caminar en el camino del amor generoso hacia los otros, el camino del buen samaritano. Nos ayude a vivir el mandamiento principal que Cristo nos ha dejado. Es este el camino para entrar en la vida eterna.

Después del ángelus:

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy se celebra el “Domingo del Mar”, en apoyo al cuidado pastoral de la gente de mar. Animo a los marineros y pescadores en su trabajo, a menudo duro y arriesgado, como también a los capellanes y voluntarios en su precioso servicio. ¡María, Estrella del Mar, cuide de vosotros!

Saludo a todos vosotros, fieles de Roma y de tantas parte de Italia y del mundo.

Dirijo un saludo especial a los peregrinos de Puerto Rico; a los polacos que han realizado una carrera de relevos desde Cracovia a Roma, ¡buenos! Y lo extiendo a los participantes de la gran peregrinación de la Familia de Radio María al Santuario de  Częstochowa, que ha llegado a la 25º edición. Pero también he escuchado ahí algunos connacionales míos que no están callados. A los argentinos que están aquí y que hacen ruido, que hacen lío, un saludo especial.

Saludo a las familias de la diócesis de Adria-Rovigo, las Hermanas Hijas de la Caridad del Preciosísimo Sangre, la Orden Secular Teresiana, los fieles de Limbiate y la Comunidad Misionera Juan Pablo II.

Os deseo a todos un feliz domingo y ¡un domingo caluroso! No os olvidéis, por favor, de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

 

Traducción realizada por ZENIT 

domingo, 10 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 10 DE JULIO DOMINGO XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 10 DE JULIO DOMINGO XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ab...

sábado, 9 de julio de 2016

Caballeros de la Virgen - María y el simbolismo de la aurora

Caballeros de la Virgen - María y el simbolismo de la aurora: Aurora quiere decir “hora aurea”: hora preciosa, hora encantadora, hora de esperanza y de felicidad. El simbolismo de la aurora o del amanecer conviene sobre todo a María.

viernes, 8 de julio de 2016

jueves, 7 de julio de 2016

El Santo del Dia: 8 DE JULIO SAN PROCOPIO MÁRTIR

El Santo del Dia: 8 DE JULIO SAN PROCOPIO MÁRTIR: SAN PROCOPIO MÁRTIR PALABRA DE DIOS DIARIA El primero de los mártires en Palestina fue Procopio. Era un varón lleno de la ...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XIV DEL T. ORDINARIO 8 DE JUL...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XIV DEL T. ORDINARIO 8 DE JUL...: Yo los envío como ovejas entre lobos. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN PROCOPIO MÁRTIR ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sb 11, 2...

REFLEXIÓN: 
Os. 14, 2-10. Jesús nos dirá: Yo les aseguro que en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesiten conversión. ¡Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja y la moneda que se me habían perdido!
El retorno a Dios, consecuencia de un sincero arrepentimiento, es aquello en lo que culmina la gracia de la conversión que Dios concede al pecador. Y retornar a Dios significa dejar los falsos dioses, los caminos equivocados, las confianzas puestas en manos humanas o en uno mismo para lograr la paz, la felicidad y la plena realización. Dios nos quiere totalmente confiados en Él. No es tanto que quiera tratarnos y manipularnos como niños; Él quiere que nuestros esfuerzos cobren su verdadera dimensión, pues nuestra vocación estriba en llegar a ser conforme a la imagen de su propio Hijo. Y esto no podemos realizarlo al margen de Aquel que nos ha creado y nos ha llamado con Santa llamada para que lleguemos a la plenitud en Él. Ir por un camino diferente significa haber perdido el rumbo de la plena realización humana, que, gracias a Cristo, ha sido elevada a una meta superior: Llegar a ser el Pueblo-Hijo de Dios, participando de su misma Vida y de su mismo Espíritu.
Aquel que una su vida a Cristo mediante la Comunidad de Fe en Él, será amado por el Padre Dios y Él velará por todos sus intereses, pues lo contemplará con el mismo amor con que contempla a su Hijo amado, en quien se complace eternamente.
 
Sal. 51 (50). Nuestro retorno a Dios nos hace volver a Él cargados de nuestros propios pecados, pues el perdón, la salvación, la vestidura nueva, no es algo que podamos alcanzar por nosotros mismos, sino que es un don gratuito de Dios. Por eso volviendo a Él humillados, arrepentidos y con el corazón contrito, le pedimos que nos lave bien de todos nuestros delitos y que nos purifique de nuestros pecados, pues sabemos que Él es rico en compasión, en misericordia y en piedad, y que, además, siempre está dispuesto a perdonar a quien vuelve a Él con un corazón sincero y arrepentido.
Pero volvemos a Él también como discípulos, siempre dispuestos a dejarnos enseñar sobre el camino que hemos de seguir para que nuestro corazón sea recto en su presencia; pedimos, además, que, auxiliados por su Espíritu, nos conceda no sólo escuchar su Palabra, sino vivir conforme a sus enseñanzas. Así, libres del pecado, del error, de la maldad; teniendo en nosotros su Vida y participando de su Espíritu, podremos abrir nuestros labios no sólo para cantar sus alabanzas, sino para dar testimonio de lo misericordioso que Dios ha sido para con nosotros, colaborando también para que, quien quiera confiar en el Señor, viendo la obra de salvación que Dios ha llevado a efecto en nosotros, haga la prueba y experimente qué bueno es Él para con todos.
 
Mt. 10, 16-23. A causa de Cristo tal vez suframos persecuciones, e incluso la muerte misma. Sin embargo cuando al final el Padre Dios nos resucite para ser glorificados junto con su Hijo, estará dando testimonio de que realmente fue Él el que nos envió, y que nosotros, fieles a su voluntad, proclamamos su Evangelio con las palabras, con las obras y con la vida misma. Entonces comprenderemos que, junto con Cristo, habremos llegado a la perfección obedeciendo, en una obediencia hasta la muerte y muerte de Cruz, pues sólo el amor hasta el extremo, que se convierte en entrega para la salvación de los demás, es lo que nos identifica con el Hijo de Dios.
Teniendo esto presente en nosotros, ¿acaso no deberá ser motivo de alegrarnos y saltar de contento cuando nos persigan y maldigan, cuando digan cosas falsas de nosotros, cuando nos juzguen y condenen a muerte por Cristo, sabiendo que nuestros nombres están escritos en el Reino de los cielos?
El Señor va delante nuestro cargando su cruz, va con su amor hasta el extremo, va con su entrega para salvación nuestra.
La Eucaristía que estamos celebrando no sólo nos reúne en torno a Él, sino que nos pone en camino, junto con Él, hacia la gloria del Padre. Junto con Él entregamos nuestro cuerpo y derramamos nuestra sangre para el perdón de los pecados de la humanidad entera, y no tanto porque la entrega de Cristo no haya bastado para eso, sino porque Él asumió en su cruz no sólo nuestros pecados para perdonarlos, sino también nuestro dolor, nuestras persecuciones por el Evangelio, nuestro gastarnos y desgastarnos por Él; y lo frágil nuestro lo elevó a la misma dignidad y eficacia salvadora de su Sacrificio Redentor.
Por eso vamos al mundo a proclamar el Evangelio, que es Cristo, con la valentía que nos viene de su Espíritu que habita en nosotros. La Iglesia del Señor no puede dejarse comprar, manipular o atar por los poderosos de este mundo, sino que debe ser fiel a su Señor. No fuimos enviados para complacer a quienes, tal vez, podrían levantarnos en gloria y poder humanos. No podemos poner nuestra confianza en quienes, para protegernos y enriquecernos, cierran sus oídos ante el llamado a la conversión, pero quieren tranquilizar su conciencia escuchando relecturas del Evangelio hechas por nosotros especialmente para ellos, tratando de justificar sus canalladas.
Dios nos quiere fieles a la misión que nos ha confiado, tratando de conducir a todos hacia un verdadero encuentro con Él, para que sepamos encontrarnos con nuestro prójimo como con nuestro hermano, más aún como con Cristo mismo a quien no sólo adoramos, sino a quien servimos con amor.
Tal vez este camino de evangelización nos atraiga muchos males y la muerte misma. Confiados en Dios aceptemos todas las consecuencias que nos vengan por anunciar fielmente el Evangelio de salvación, que Él puso bajo nuestra propia responsabilidad, auxiliados por su Espíritu Santo.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, que nos conceda la gracia de ir tras las huellas amorosas de Cristo hasta lograr, junto con Él, la vida eterna. Amén.

Homilia catolica

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XIV DEL T. ORDINARIO 8 DE JUL...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XIV DEL T. ORDINARIO 8 DE JUL...: Yo los envío como ovejas entre lobos. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN PROCOPIO MÁRTIR ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sb 11, 2...

Santa Misa, jueves 7 de julio de 2016 (de www.nazaret.tv)

miércoles, 6 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 7 DE JULIO JUEVES XIV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 7 DE JULIO JUEVES XIV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio II OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre mi...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES XIV DEL T. ORDINARIO 7 DE JULI...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES XIV DEL T. ORDINARIO 7 DE JULI...: Al entrar, saluden así: 'Que haya paz en esta casa'. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN FERMÍN OBISPO ANTÍFONA DE EN...



Reflexión 
Os. 11, 1-4. 8-9. Dios está juzgando a Israel, no como a un niño, sino desde el criterio del amor que Dios le ha tenido desde que Israel era niño. Dios como Padre y Madre lo estrechó entre sus brazos y se inclinó hacia él para darle de comer; lo enseñó a caminar y cuidó constantemente de él. Pero Israel fue rebelde desde el principio y merecedor de un gran castigo por no ser fiel a la Alianza en que Dios se comprometió a tenerlo como su Pueblo, e Israel a tener al Señor como a su único Dios. Sin embargo el Señor no es enemigo a la puerta, sino Dios, lleno de amor, de compasión, de misericordia; y sobre todo fiel a su Alianza.
Podremos fallar nosotros, pero Él jamás será infiel, pues no puede desdecirse a sí mismo. Él, conmovido por su compasión hacia nosotros, no ha cedido al ardor de su cólera, sino que llevado por el gran amor que nos tiene, nos envió a su propio Hijo para liberarnos de la esclavitud al pecado y a la muerte.
Habiendo experimentado el gran amor que Dios nos tiene, ¿continuaremos esclavos de los nuevos dioses que nos hemos fabricado? o ¿seremos fieles al Señor, de tal forma que su amor nos vaya transformado y en adelante ya no le seamos rebeldes, sino que toda nuestra vida sea como una ofrenda agradable a sus ojos?
 
Sal. 80 (79). Dios jamás ha dejado de amarnos. Si nosotros, a causa de nuestros pecados, nos alejamos de Él y nos dispersamos en un día de oscuridad y de nubarrones, nosotros mismos somos los causantes de los males que se han cernido sobre nuestra vida.
Pero Dios no nos ha abandonado. Ha salido a buscarnos como el pastor busca a la oveja descarriada. Él es nuestro Pastor, y nosotros somos ovejas de su Rebaño. Ojalá y escuchemos su voz y nos dejemos conducir por Él.
Roguémosle al Señor que vuelva su mirada hacia nosotros, que también somos su viña, pues, unidos a Cristo, la Vida verdadera, nosotros somos los sarmientos, las ramas que han de producir frutos abundantes, y no que sólo desean vivir protegidos por el Señor, pues al amor que Él nos ha tenido hemos de corresponder con abundancia de frutos de bondad, de santidad, de justicia, de amor y de paz.
Que Él nos ayude para que no vivamos en la esterilidad de las obras del pecado, sino en la fecundidad de las obras de la gracia.
 
Mt. 10, 7-15. El anuncio del Evangelio no es para dar al enviado un status social. Tampoco es para que se aproveche de la misión y se enriquezca a costa del Evangelio. Menos aún es para que, creyéndose superior a los demás, se convierta en opresor de ellos, incluso por medio de la violencia, queriendo así crear una comunidad de santos, donde los pecadores serían destruidos.
El Señor nos envía a buscar y a salvar todo lo que se había perdido. Nos pide que no cerremos los ojos ante la maldad que se ha adueñado de muchos corazones, por lo que nuestro primer llamado será en orden a la conversión, pues el Reino de Dios está cerca.
Además Cristo no se contenta con entregar a sus enviados un mensaje para que lo transmitan a los demás, sino que quiere que el estilo de vida de sus enviados sea la reproducción viviente de la Palabra que proclaman. Por eso deben confiarse totalmente en Dios y en su providencia, desprotegidos de cualquier seguridad temporal, sea económica o de poder humano, manifestando así que el Evangelio ha sido eficaz en primer lugar en quienes lo transmiten a los demás.
Proclamemos el Nombre del Señor no sólo con las palabras, sino con nuestras obras y con nuestra vida misma.
Cristo sale a nuestro encuentro por medio de su Iglesia, convertida en su presencia sacramental de salvación en el mundo y su historia.
De un modo especial Él se hace presente entre nosotros mediante la celebración del Memorial de su Misterio Pascual que actualizamos entre nosotros en la Eucaristía.
Su Palabra llega a nosotros con toda su fuerza salvadora, haciéndonos, en primer lugar, un fuerte llamado a la conversión.
A pesar de nuestros pecados Dios nos sigue amando y sigue saliendo a buscarnos hasta encontrarnos, por medio de su Iglesia, para llevarnos de retorno a la comunión de vida con los demás miembros de la Comunidad de fe en Cristo Jesús.
Él nos alimenta con su Cuerpo y con su Sangre, para que, participando de su propia vida, podamos producir frutos buenos y en abundancia.
Por eso nuestra participación en la Eucaristía no sólo es para alabar y adorar al Señor, sino para permitirle que por obra del Espíritu Santo en nosotros, nos transforme en criaturas nuevas, que transparenten ante el mundo la presencia amorosa de Cristo, Salvador de la humanidad entera.
Como Iglesia no sólo anunciamos el Evangelio al mundo entero, sino que nos convertimos en el Evangelio viviente del Padre. Efectivamente el Señor prolonga su encarnación en el mundo por medio nuestro. Nuestra vocación mira a ser un signo viviente del amor del Padre, que quiere salvar a todos.
No fuimos constituidos en Iglesia para convertirnos en ocasión de condenación sino de salvación para los demás. Reconocemos que nuestro camino de perfección aún no ha llegado a la meta, sino que lo recorremos, por obra del Espíritu Santo, día a día, esperanzados en llegar a una plena identificación con el Hijo de Dios para ser, junto con Él, glorificados junto al Padre Dios. Por eso nosotros mismos hemos de ser los primeros en vivir en una continua conversión. Efectivamente no podemos llamar a la conversión a nuestro prójimo mientras nosotros mismos no estemos dispuestos a vivir en un auténtico retorno al Señor. Esa conversión nos ha de llevar a vivir unidos a Dios, en primer lugar; pero también a vivir el amor fraterno, a saber acoger en nuestro corazón a nuestro prójimo y a ser portadores de paz para todos.
Seamos portadores de la salvación y no de la condenación; esforcémonos denodadamente para que el amor de Dios y la salvación que Él nos ofrece se haga realidad entre nosotros, construyendo así, ya desde ahora, el Reino de Dios entre nosotros.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber recibir a Cristo como huésped en nuestro propio corazón, para que, junto con Él, sepamos también dar alojamiento en nuestro corazón, en nuestro amor, en nuestra paz, en nuestra misericordia a nuestro prójimo, amándolo como Cristo nos ha amado a nosotros. Amén.

Homilia catolica

El Santo del Dia: 7 DE JULIO SAN FERMÍN OBISPO

El Santo del Dia: 7 DE JULIO SAN FERMÍN OBISPO: SAN FERMÍN OBISPO PALABRA DE DIOS DIARIA Pamplona era entonces Pompelon, una pequeña aglomeración urbana fundada por los r...

Caballeros de la Virgen - Santa Maria Goretti

Caballeros de la Virgen - Santa Maria Goretti: La verdadera felicidad exige entereza y espíritu de sacrificio, rechazo de cualquier componenda con el mal y disposición a pagar personalmente, incluso con la muerte, la fidelidad a Dios y a sus Mandamientos.

Liturgia de las horas: 6 DE JULIO MIÉRCOLES XIV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 6 DE JULIO MIÉRCOLES XIV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio II OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor...

martes, 5 de julio de 2016

LA CONVERSIÓN ES EL MEJOR REGALO PARA TU FAMILIA





Cómo es el acompañamiento de los divorciados y vueltos a casar.
Aborda el tema de la comunión sacramental en dicha situación. Todo a la luz del reciente Sínodo de la familia.

CREADOS PARA SER SANTOS

domingo, 3 de julio de 2016

Papa Francesco Angelus 3 Luglio 2016.HD





PALABRAS DEL PAPA ANTES DEL ANGELUS
Domingo 03 de Julio de 2016

«Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

La página evangélica de hoy, tomada del décimo capítulo del Evangelio de Lucas (1-12 17-20), nos hace comprender cuán necesario es invocar a Dios «el Señor de la mies, para que envíe obreros para su mies» (2). Los ‘obreros’ de los que habla Jesús son los misioneros del Reino de Dios, a los que Él mismo llamaba y enviaba «de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir». (1) Su tarea es anunciar un mensaje de salvación dirigido a todos los misioneros, que anuncian siempre un mensaje de salvación a todos, no sólo a los misioneros que van lejos, también nosotros misioneros cristianos que decimos una palabra buena de salvación. Y éste es el don que nos da Jesús con el Espíritu Santo. Y este anuncio es el de decir: «El Reino de Dios está cerca de ustedes». (9). En efecto, Jesús ha «acercado» a Dios a nosotros; en Jesús, Dios reina en medio de nosotros, su amor misericordioso vence el pecado y la miseria humana.

Y ésta es la Buena Noticia que los «obreros» deben llevar a todos: un mensaje de esperanza y de consolación, de paz y de caridad. Jesús, cuando envía a sus discípulos para que lo precedan en las aldeas, les recomienda: «Digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!»… «Curen a sus enfermos» (5 y 9) Todo ello quiere decir que el Reino de Dios se construye día a día y ofrece ya en esta tierra sus frutos de conversión, de purificación, de amor y de consolación entre los hombres. Es una cosa linda ¡eh! Construir día tras día este Reino de Dios que se va haciendo. No destruir, construir.

¿Con qué espíritu el discípulo de Jesús deberá desarrollar esta misión? Ante todo, deberá tener conciencia de la realidad difícil y a veces hostil que le espera. Pero Jesús no ahorra palabras sobre esto ¡eh! Jesús dice: «Yo los envío como a ovejas en medio de lobos» (3), clarísimo. La hostilidad que está desde siempre, desde el comienzo de las persecuciones de los cristianos, porque Jesús sabe que la misión está obstaculizada por la obra del maligno. Por ello, el obrero del Evangelio se esforzará en estar libre de condicionamientos humanos de todo tipo, no llevando ni dinero, ni alforja, ni calzado (cfr 4), como ha recomendado Jesús, para confiar sólo en el poder de la Cruz de Cristo. Ello significa abandonar todo motivo de vanagloria personal, de arribismo, de fama, de poder, y ser instrumentos humildes de la salvación obrada por el sacrificio de Jesús, muerto y resucitado por nosotros».

La misión del cristiano en el mundo es una misión estupenda, es una misión destinada a todos, una misión de servicio sin excluir a nadie; requiere tanta generosidad y sobre todo elevar la mirada y el corazón, para invocar la ayuda del Señor. Hay tanta necesidad de cristianos que testimonien con alegría el Evangelio en la vida de cada día. Los discípulos enviados por Jesús «volvieron llenos de alegría (17). Cuando hacemos esto, el corazón se llena de alegría. Y esta expresión me hace pensar en cómo se alegra la Iglesia, se alegra cuando sus hijos reciben la Buena Noticia gracias a la dedición de tantos hombres y mujeres que cotidianamente anuncian el Evangelio: sacerdotes, esos párrocos buenos que todos conocemos, religiosas, consagradas, misioneras, misioneros, y me pregunto, escuchen la pregunta: ¿cuántos de ustedes jóvenes, que ahora están presentes, hoy, en la plaza, perciben la llamada del Señor a seguirlo? ¡No tengan miedo! Sean valientes y lleven a los otros esta antorcha del celo apostólico que nos ha sido dada por estos ejemplares discípulos.

Roguemos al Señor, por intercesión de la Virgen María, para que no falten nunca a la Iglesia corazones generosos, que trabajen para llevar a todos el amor y la ternura del Padre celeste».

- PALABRAS DE PAPA FRANCISCO: DESPUÉS DEL ANGELUS

Queridos hermanos y hermanas,

Expreso mi cercanía a los familiares de las víctimas y de los heridos del atentado sucedido ayer en Dacca y también del sucedido en Bagdad. Recemos juntos. Recemos juntos por ellos, por los difuntos y pidamos al Señor para convertir el corazón de los violentos cegados por el odio. (Ave María…)

Les saludo a todos ustedes, fieles de Roma y peregrinos llegados desde Italia y desde diversos países. En particular al grupo de Bérgamo (Italia) guiado por el Obispo. Los bergamascos no han escatimado en la pancarta, ¿eh? ¡Se ve bien! A aquellos de Braganza- Miranda (Portugal); las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón que vienen desde Corea con algunos fieles; los jóvenes de Ibiza que se preparan para la confirmación; y el grupo de peregrinos venezolanos. También querría saludar a mis connacionales de La Rioja, del Chilecito: se ve bien la bandera ahí, ¡eh!

Saludo a algunas peregrinaciones especiales, bajo el amparo de la Misericordia: a los fieles de Ascoli Piceno, llegados a pie por la vía Salaria antigua; a los socios de la Federación Italiana de Turismo Ecuestre, llegados a caballo, algunos incluso desde Cracovia; y aquel en bicicleta y motocicleta desde Cardito (Nápoles).

Saludo finalmente a la Asociación “Migas de esperanza de Carla Zichetti”, la Familia Camiliana Laica, la Escuela materna de Verdellino, y los muchachos de Albino y Desenzano, y aquellos de Sassari.

En el Año Santo de la Misericordia me agrada recordar que el próximo miércoles celebraremos la memoria de santa María Goretti, la muchacha mártir que antes de morir perdonó a su asesino. Esta valiente muchacha merece un aplauso de toda la plaza, ¡eh!

Y a todos les deseo un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí.
¡Buen almuerzo y hasta la vista!

(Fuente 13 TV – Radio Vaticano).