jueves, 31 de diciembre de 2009

ORACION: Dios mío... Ayúdame a decir la palabra de la verdad en la cara de los fuertes, y a no mentir para congraciarme el aplauso de los débiles. Si me das dinero, no tomes mi felicidad, y si me das fuerzas, no me quites mi raciocinio. Si me das éxito no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame a conocer la otra cara de la imagen, y no me dejes acusar a mis adversarios, tachándolos de traidores porque no comparten mi criterio. Enséñame a amar a los demás como me amo a mi mismo, y a juzgarme como lo hago con los demás. No me dejes embriagar con el éxito cuando lo logre, ni desesperarme si fracaso. Más bien, hazme siempre recordar que el fracaso es la prueba que antecede al éxito. Enséñame que la tolerancia es el más alto grado de la fuerza y que el deseo de venganza es la primera manifestación de la debilidad. Si me despojas del dinero, déjame la esperanza, si me despojas del éxito déjame la fuerza de voluntad para poder vencer el fracaso. Si me despojas del don de la salud, déjame la gracia de la fe. Si hago daño a la gente, dame la fuerza de la disculpa, y si la gente me hace daño, dame la fuerza del perdón y la clemencia. Dios mío... si yo me olvido de ti !Tú nunca te olvides de mi!. Amén. Mahatma Gandhi

Navidad y Epifanía en el tiempo litúrgico.

La Navidad comienza el 24 de Diciembre con las primeras Vísperas. Dura dos semanas. Celebraciones: Sagrada Familia, Santa Madre de Dios (1º de Enero), Epifanía (1º Domingo de Enero). El ciclo de Navidad se cierra con el Bautismo del Señor. CICLO: ADVIENTO NAVIDAD EPIFANIA BAUTISMO DEL SEÑOR 17 al 25 1º Domingo Aquí cierra el ciclo de De Enero la Navidad. (Reyes Magos) El tiempo de Navidad termina alrededor del 10 de Enero con las fiestas de la Epifanía y Bautismo del Señor. La razón de la aparición de la fiesta de Navidad parece ser un recurso del cristianismo para oponer a la fiesta pagana del "Nacimiento del Sol". La fiesta cristiana del nacimiento del Mesías, "Sol de justicia y luz del mundo", se basa en la consideración de los textos proféticos de Cristo como Luz del mundo", se basa en la consideración de los textos proféticos de Cristo como Luz y Sol de justicia Luz del mundo. Se eligió el 25 de Diciembre, porque ese día el sol se halla en su punto más bajo, para luego recomenzar su ascenso recuperando su brillo y calor. Esto hace comprender el simbolismo del día y la fecha escogidos para suplantar la "Fiesta del Sol, por el "Nacimiento del Sol de Justicia", hecho acentuado por la victoria de Cristo-Luz sobre la tiniebla del pecado. En éste sentido, la fiesta de Navidad tiene más carácter de "Celebración del misterio" de la salvación que el puro hecho histórico del nacimiento temporal de Cristo Es tiempo de presencia, Dios está con nosotros. El esperado, el que creíamos lejos, el Dios ausente y silencioso se ha hecho cercano, elocuente, nuestro amigo y hermano. Tiempo para compartir y vivir en familia. El tiempo de Navidad termina alrededor del 10 de Enero con las fiestas de la Epifanía del Señor. El 26 de Diciembre se celebra la muerte de San Estéban, el 1º mártir (protomártir). Nace la Iglesia. La Octava de Navidad (8 días), se celebra el 25 de Diciembre al 1º de Enero. EPIFANÍA: Tiempo de la manifestación de Cristo como el Salvador de todos los tiempos. Epifanía significa "manifestación", darse a conocer la divinidad del Salvador y la universalidad de la salvación. La Epifanía del Señor )o popularmente llamada "fiesta de los reyes magos") se celebra ahora el primer domingo después de la Octava de Navidad, suprimiendo su celebración el 6 de Enero (excepto en aquellos lugares donde siga siendo fiesta de precepto). Reúne en su celebración las primeras grandes MANIFESTACIONES de la divinidad del Salvador y de la universalidad de la salvación, no restringida exclusivamente al pueblo judío. FELIZ AÑO 2010 PARA TODOS.

lunes, 31 de agosto de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

¿Qué es la Gracia? La gracia es una palabra que denota belleza, bondad, encanto, reconocimiento. La gracia es la vida divina en nosotros, Dios la ofrece generosamente y todos tenemos el deber de acogerla, de aceptarla y aún más de pedirla. Al hacernos “hijos adoptivos” podemos llamar con verdad a Dios “Padre” y estamos llamados a ser perfectos como lo es el Padre Celestial, o sea, estamos llamados a la santidad personal, sea cual sea el estado o régimen de vida. La Gracia Santificante se llama así porque santifica realmente a todo aquel que tenga la dicha de poseerla. Esta santificación inicial admite muchos grados en su desarrollo y expansión; pero su mera posesión en su grado mínimo- como el que reciben, por ejemplo, los niños al ser bautizados- santifica esencialmente al que la recibe; de suerte que entre el niño recién bautizado y el santo más grande del cielo hay tan sólo una diferencia accidental- diferencia de grado-, pero no esencial en orden a la santidad propiamente dicha. La gracia es un don sobrenatural mediante el cual Dios nos hace partícipes de su vida trinitaria. Existe la gracia santificante y la gracia actual. La Gracia Actual es una intervención de Dios que mueve al alma hacia el bien sobrenatural. Se llama gracia actual porque no es una cualidad permanente sino una ayuda transitoria. Para el que está en pecado la gracia actual puede actuar en él y ayudarle a comprender el camino de retorno a Dios, el camino a la plena conversión. La Gracia Santificante es un don divino permanente y sobrenatural (esto es superior a las posibilidades de la naturaleza) que eleva y perfecciona nuestra alma haciendo que seamos hijos de Dios y herederos del cielo. La gracia es un don, un regalo divino que Dios confiere gratuitamente al alma que la recibe. Palabras de Santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia: “El don de la gracia excede toda la potencia de la naturaleza creada, porque no es otra cosa que una participación de la naturaleza divina, que es superior a toda otra naturaleza. Es, por consiguiente, absolutamente imposible que una criatura produzca la gracia. El hierro no puede recibir las propiedades del fuero si no se mete en él y en la medida en que se una a él; por semejante manera, sólo Dios puede divinizar una criatura admitiéndola a la participación de su divina naturaleza”[1] La gracia santificante no es compatible con el pecado mortal, ya que éste destruye la vida sobrenatural del alma por eso se llama mortal. Estar en gracia de Dios es poseer la Gracia Santificante, es decir, tener el alma libre del pecado mortal. Vivir en Gracia de Dios, y en particular morir en gracia de Dios, es la única cosa verdaderamente importante para el hombre. La Gracia nos da una verdadera participación de la misma naturaleza divina. Esta participación es física y formal haciendo al alma deiforme; la agracia nos hace participantes de la naturaleza divina. (2Pe 1,4). [1] Cf. San Agustín, Sermón 62 n.2; 156 n.6.