sábado, 8 de febrero de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO, 9 DE FEBRERO DE 2014


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
DOMINGO, 9 DE FEBRERO DE 2014
V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. A

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 94, 6-7)
Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque Él es nuestro Dios.

ORACIÓN COLECTA 
Señor, que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que han puesto en tu gracia toda su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
 Entonces surgirá tu luz como la aurora.

DEL LIBRO DEL PROFETA ISAÍAS: 58, 7-10

Esto dice el Señor: "Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano. Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha. Entonces clamarás al Señor y Él te responderá; lo llamarás y Él te dirá: 'Aquí estoy'. Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía".

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 111
R/. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas brilla. Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente, jamás se desviarán. R/.

El justo no vacilará; vivirá su recuerdo para siempre. No temerá malas noticias, porque en el Señor vive confiadamente. R/.

Firme está y sin temor su corazón. Al pobre da limosna, obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria. R/.
*****
Les he anunciado a Cristo crucificado.

DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS: 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.
Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN (Jn 8, 12) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R/.




Ustedes son la luz del mundo.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Presentemos ahora al Padre nuestras intenciones, por nosotros y por el mundo entero.
Después de cada petición diremos: Escúchanos, Padre.
Por la Iglesia y por todos los que la formamos. Que seamos sal de la tierra y luz del mundo, dando un buen testimonio de Jesús en nuestra vida. Oremos.
Por todos los cristianos. Que nuestra fe nos lleve a trabajar solidariamente por nuestros hermanos, especialmente por los más débiles y necesitados. Oremos.
Por los legisladores de México. Que, electos para servir al pueblo, busquen el bien de la mayoría. Oremos.
Por los países pobres, por los hombres y mujeres que pasan hambre. Que los que dirigen nuestro mundo globalizado hagan lo necesario para resolver estas situaciones injustas. Oremos.
Por todos los enfermos que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Que experimenten muy cercana la fuerza de Dios, y nuestra cuidadosa atención. Oremos.
Por todos nosotros. Que la celebración de la Eucaristía nos alimente para vivir con mayor intensidad nuestro camino de seguimiento de Jesús. Oremos. Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu amor sobre los hombres y mujeres del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, Dios nuestro, tú que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 5, 5-6)
Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que has querido hacernos participar de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera unidos en Cristo, que nuestro trabajo sea eficaz para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO
La proclama insistente del Papa Francisco es clara: es necesario salir al encuentro de las personas que viven en los márgenes de la sociedad. Hay que caminar del centro de las comunidades parroquiales a las situaciones de periferia, que no siempre se identifican con criterios geográficos. La brecha cultural y afectiva que existe entre las personas que se han distanciado de la fe cristiana está ahí: hay mucha gente que se educa en colegios de inspiración cristiana, que participa esporádicamente en celebraciones religiosas, más por convenciones sociales que por interés personal, que han experimentado cierto desaliento o hasta rechazo ante la tibieza de nuestro compromiso cristiano. Cuando vivimos lealmente nuestra fe, cumpliendo las exigencias del Evangelio en la vida cotidiana, hacemos vida la metáfora de la sal de la tierra. (www misal . com. mx ).



REFLEXIÓN

SEAMOS LUZ DE TODOS LOS DEMÁS
1.- Es incomprensible que la religión, el trato del hombre con Dios, haya dado una impresión de triste y obscura de forma que los mantos negros de las mujeres, los cipreses, los grajos de los curas hayan sido su símbolo durante mucho tiempo.
La historia escrita de la religión que comienza con el Génesis y acaba con la Apocalipsis se desarrolla entre dos haces de luz, el de la creación de la luz que saca Dios de las tinieblas en el versículo 3 del Libro del Génesis y el de la presencia de Dios entre los hombres en el cielo, un Dios que será la única luz ya necesaria porque lo iluminará todo con su divina presencia como dicen Juan en el Apocalipsis. La historia del hombre se desarrolla entre esos dos haces de luz. Luz es alegría, es vida, es energía, lo más lejano de los cipreses del cementerio en que todo es muerte.
2.- Hoy nos dice Jesús que nosotros somos la luz del mundo, pero antes nos había dicho: mientras Yo estoy en el mundo Yo soy la luz del mundo. Luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo y el que le siga tendrá la luz de la vida.
--El Señor Jesús es luz hecha vida humana, luz visible con nuestros ojos, oíble con nuestros oídos, palpable con nuestras manos.
--A Jesús le acompaña la luz desde su nacimiento en Belén donde los pastores vieron una gran luz al tiempo que escuchaban el canto de paz de los ángeles.
--En el monte de la Transfiguración es un gran resplandor el que envuelve a Jesús, luz de aliento en el camino, alegría anticipada de una victoria que seguiría a las tinieblas del Calvario.
--Toda la vida de Jesús se desarrolla en medio de la lucha de la luz y las tinieblas. Y cada uno de nosotros vivimos en la tierra de nadie, entre las trincheras de los hijos de las tinieblas y de los hijos de la luz, la civilización de la muerte y civilización de la vida.
Jesús pareció sucumbir en esa lucha al morir en la cruz mientras que toda aquella región se llenaba de tinieblas a la hora nona… al parecer la civilización de la violencia, de la muerte, venció a la civilización de la vida.
3.- Jesús, luz del mundo, al cerrar los párpados barrió la luz de este mundo y dejó todo en tinieblas. Y porque no hay vida posible sin luz es por lo que hoy nos dice a nosotros: “Vosotros sois la luz del mundo, sigo siendo para vosotros luz del mundo mientras estáis en el mundo”.
Nosotros tenemos que ser la luz de Dios en el mundo, los ojos de Jesús que iluminaron las caras de los niños con cariño.
--Ojos que buscaron a la hemorroisa entre la muchedumbre para alegrarse con su curación y su fe.
--ojos de Jesús que acarician con infinita compasión a la adultera para perdonarla
--ojos de Jesús que curaron el corazón de Pedro que le niega
--ojos que lloran con los que lloran en la muerte de Lázaro amigo.
--ojos del Señor sólo endurecidos una vez impresionados por la hipocresía de los fariseos. Como se endurecerían hoy ante una sociedad de bienestar para algunos, fundada en el hambre de los demás y cimentada con los cadáveres de niños abortados o ancianos y enfermos asesinados.
4.- Seamos luz de los demás, todos tenemos la experiencia de haber sido iluminados por la luz de otros que cruzaron nuestro camino.
** Nos han enseñado a aceptar la muerte y llevar con alegría la enfermedad.
** Nos han abierto los ojos para ver que las bienaventuranzas pueden vivirse cada día sin disquisiciones teológicas, con sencillez.
** No pocas parejas ancianas, en nuestro barrio, o en cualquier barrio o lugar, que se apoyan el uno en el otro, con peligro de caer los dos, nos muestran la maravilla de la fidelidad conyugal.
** La alegría en la pobreza nos ha enseñado la verdad de que no sólo de pan vive el hombre.
Pues como otros ha sido luz, alegría y vida para nosotros, hagamos que también nosotros seamos luz y vida para los que nos rodean.

José María Maruri, SJ
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LA SAL Y LA LUZ DE LA CARIDAD
1.- Cuando partas tu pan con el hambriento, brillará tu luz en las tinieblas. Me ha parecido interesantísimo el comentario que hace hoy el profeta Isaías a las palabras de Cristo en el evangelio. Los siglos que separan la existencia del profeta Isaías de la existencia de Cristo no impiden ver en este texto del profeta una maravillosa aplicación a lo que Cristo recomienda a sus discípulos. Cristo nos dice que seamos luz y que seamos sal para iluminar y para dar sabor cristiano a la vida de los demás. El profeta nos dice que sólo seremos luz para los demás si encendemos en nuestro corazón el fuego de la caridad. Lo dice con palabras tan bellas que es mejor repetirlas que interpretarlas. “Cuando partas tu pan con el hambriento, hospedes a los pobres sin techo, vistas al desnudo y no te cierres a tu propia carne, entonces romperá tu luz como la aurora, te abrirá camino la justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor y te responderá, gritarás y te dirá ‘aquí estoy’”. Este texto del profeta, como sabemos, es un texto referido al ayuno. El ayuno que no te abre al prójimo es un ayuno estéril. El ayuno aquí no se refiere sólo a privarse de comida, sino a desterrar la opresión, la maledicencia y la violencia. Lo que nos dice hoy el profeta Isaías es tan válido para nosotros, los cristianos del siglo XXI, como lo era para los judíos de los siglos séptimo y octavo, antes de Cristo. El rostro de Dios se manifiesta más en la misericordia que en el cumplimiento de normas, leyes y ritos. Al final de nuestra vida no nos van a juzgar por las bellas palabras que hayamos dicho, ni por los muchos rosarios que hayamos rezado –es solo un ejemplo–; al final de nuestras vidas nos juzgarán por el amor, por nuestro amor a Dios manifestado en nuestro amor al prójimo. Este es el mandamiento de Jesús. Si nuestra vida está dirigida por el amor al prójimo desembocará necesariamente en Dios. Si nuestra luz ha brillado a lo largo de nuestra vida en acciones de caridad y justicia, Dios, al final, nos mirará complacido y nos dirá “aquí estoy”.
2.- Si la sal se vuelve sosa, no sirve más que para tirarla fuera. La sal física no se puede volver nunca sosa; es químicamente imposible. Pero la sal de la vida, la que debe dar sabor, y saber, y sabiduría, a nuestra vida, sí puede perder fuerza y terminar disolviéndose en la apatía y la vulgaridad. Entonces sólo vale para tirarla fuera. Eso es lo peor que puede pasarle a nuestro cristianismo personal y social: que se haga anodino, y convencional, y ropaje puramente externo. Entonces puede ser tirado fuera, porque puede ser sustituido fácilmente por otros credos y costumbres sociales igualmente convencionales. Y es que si nuestro cristianismo no tiene fuerza interior, no es una gran luz del alma, se quedará sólo en eso, en gestos externos y en costumbres sociales y convencionales. Más pronto que tarde, terminará en la insignificancia y en la nada. Igualmente, si nuestra luz sólo alumbra debajo del celemín, los demás, el mundo, no verán, ni se sentirán iluminados por nuestra luz.
3.- Mi palabra y mi predicación no fueron sino en la manifestación y el poder del Espíritu. San Pablo les dice a los primeros cristianos de Corinto que no les atrajo él a la fe en Cristo con palabras sabias y cultas, sino que el verdadero artífice de la evangelización fue el poder del Espíritu que residía en él. Por eso, les dice, debe quedaros claro que vuestra fe no debe apoyarse en la sabiduría humana, sino en la gracia y el poder de Dios que habite en vosotros. Si creemos que vamos a convertir y a evangelizar al mundo con razones científicas estamos muy equivocados. No será la luz de nuestra razón científica la que convertirá al mundo, sino la luz de nuestro amor y de nuestra caridad. Las razones cultas de nuestros teólogos influyen menos en la conversión al cristianismo, que el ejemplo de caridad y amor que nos han dado la Madre Teresa de Calcuta y el misionero Vicente Ferrer.

Gabriel González del Estal
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¿PICA? ENTONCES ES SAL
1. “Santa Agueda, Santa Aguedacha…que las fiestas despacha”. Y así es. Hasta finales de Abril, donde este año la Pascua aguarda, nos centramos en el Tiempo Ordinario en el que, la Palabra de Dios, el crecimiento personal en la fe, la oración o la tranquilidad sin más fiestas que lo más grande, EL DOMINGO, han de posibilitar que nos identifiquemos más y mejor con Cristo. Hoy, además, ante nuestros ojos se abre un drama: algo no funciona bien en el mundo cuando, el hambre, sigue siendo una lepra y lacra social que afecta a millones de personas.
- Mientras unos bailamos, otros lloran
- Mientras de las mesas de los acomodados caen no migajas, sino panes enteros, otros no conocen el aroma de un pan recién amasado
- Mientras nos miramos, excesivamente, a nosotros mismos…. millones de personas son atenazados con los grilletes de la pobreza.
Hoy, Manos Unidas, nos propone un lema: “Un nuevo mundo; proyecto común”. Ojalá que desde esta Institución Católica sintamos que, la generosidad (algo normal y nunca extraordinario) ha de ser un número en el carnet de nuestra vida cristiana. Siempre, y digo siempre, los católicos (por ser cristianos y por tener como patrón de nuestra existencia a Cristo) hemos de ver la caridad como el broche de oro de cada día, de cada semana o de nuestra vida.
2. Ser sal y luz (aunque esta frase dé para muchas composiciones musicales y poéticas) no es ni mucho menos algo agradable al paladar de la sociedad en la que nos toca vivir. La sal protege, purifica y sana. ¿Interesa la “sal cristiana” a un mundo corrupto, falseado y relativizado por todos sus costados?
- Habla la Iglesia de que la vida es vida desde su concepción y, esa sal, escuece
- Manifiesta la Iglesia de que hay que amar hasta el final perdonando, olvidando y humillándose y, esa sal, pica
- Pregona la Iglesia el respeto pero la diferencia entre diversos modelos de convivencia o de familia y, esa sal, levanta polvaredas y escándalos
- Comunica la Iglesia su derecho a ser luz en medio de la oscuridad o en la mediocridad que abunda a nuestro alrededor, y le contestan que la mejor iglesia es la que arde.
Entonces; ¿cómo ser sal y luz en medio de esta encrucijada?
3. Nunca se nos ha dicho que, el ser cristiano, fuera fácil. No hay más que abrir el álbum fotográfico de los primeros seguidores de Jesús, de los apóstoles, de los santos, santas y mártires de los primeros tiempos (o incluso de los incidentes y reacciones que causan las palabras o las posiciones por el Magisterio de algunos obispos en España o en Europa). Ese álbum nos da una imagen de que, ser sal y luz, implica ser fuertes hasta el final. Valientes con todas las consecuencias. Aguerridos en nuestros planteamientos y poco menos que equilibristas para no caer al vacío de la raya que nos marca el  mundo.

Que el Señor, en este domingo, sea esa fe que nos posibilita ser cauce de esa inmensa luminosidad que es el Evangelio. Que el Señor, hoy más que nunca, sea ese mar del cual extraemos la sal que –aunque pica– sabemos que a la larga preserva, sana, guarda y dará sabor a una sociedad totalmente insípida y carente de valores eternos.
Que como cristianos, frente a los que pretenden ser vinagre y cortocircuito, seamos antídoto que levante en la esperanza aquellos lugares donde nos desenvolvemos. ¿Fácil? ¡No! Pero con Cristo y por Cristo hemos de hacerlo. En ello va nuestra salvación.

Javier Leoz



LECTURAS DE LA EUCARISTÍA SÁBADO, 8 DE FEBRERO DE 2014.


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
SÁBADO, 8 DE FEBRERO DE 2014.
IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. A
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sedulio)
Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.

ORACIÓN COLECTA
Dios santo, Padre de Jesucristo, nuestro Salvador, que en Santa María, Virgen y Madre, nos has dado la imagen de la Iglesia, envía tu Espíritu en ayuda de nuestra debilidad; para que, perseverando en la fe, crezcamos en el amor y caminemos juntos hasta la meta de la bienaventurada esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA
Te pido que me concedas sabiduría de corazón para gobernar a tu pueblo.

DEL PRIMER LIBRO DE LOS REYES: 3, 4-13

En aquellos días, el rey Salomón fue al santuario de Gabaón a ofrecer sacrificios y ofreció mil holocaustos sobre el altar. Una noche, estando él dormido en aquel lugar, se le apareció el Señor y le dijo: "Salomón, pídeme lo que quieras y yo te lo daré". Salomón le respondió: "Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se portó contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón. Más aún, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Sí, tú quisiste, Señor y Dios mío, que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David. Pero yo no soy más que un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues sin ella, ¿quién será capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan grande?"
Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo: "Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido.
Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo".

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL. Del salmo 118
R/. Enséñanos, Señor, a cumplir tus preceptos.

Sólo cumpliendo tus mandatos puede un joven vivir honestamente. Con todo el corazón te voy buscando, no me dejes desviar de tus preceptos. R/.

En mi pecho guardé tus mandamientos, para nunca pecar en contra tuya. Señor, bendito seas; enséñame tus leyes. R/.

Con mis labios he ido enumerando todos los mandamientos de tu boca. Más me gozo cumpliendo tus preceptos que teniendo riquezas. R/.

ACLAMACIÓN (Jn 10, 27)
R/. Aleluya, aleluya.
 Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R/.




Andaban como ovejas sin pastor.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces Él les dijo: "Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco". Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer. Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre lleno de bondad, que nos socorra el inmenso amor de tu Hijo unigénito para que, quien al nacer de la Virgen María, no menoscabó la integridad de la Madre, sino que la consagró, nos libre de nuestras culpas y haga acepta a ti nuestra oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Santa María Virgen

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Lc 11, 27)
Dichosa la Virgen María, que llevó en su seno al Hijo del eterno Padre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, al recibir el sacramento celestial en esta conmemoración de la santísima Virgen María, te pedimos que nos concedas celebrar dignamente, a imitación suya, el misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.



REFLEXIÓN
1Re. 3, 4-13. Como fruto de la oración sincera ante Dios, y del culto que Salomón le tributa, el Señor se le aparece en sueños y dice que le pida lo que quiera, pues se lo va a conceder. Y Salomón pide la Sabiduría para poder estar atento a juzgar al pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Así, Salomón prefiere la sabiduría por encima de la vida que se prolonga, de las riquezas y de la muerte de sus enemigos. Junto con la sabiduría llegarán a Salomón las riquezas y la victoria sobre sus enemigos.
Nosotros hemos de examinar sobre el objeto de nuestra oración ante Dios: ¿Qué buscamos, qué pedimos, qué deseamos como lo más importante en nuestra vida? Ojalá y pidamos la Sabiduría necesaria para ser rectos, para ayudar a los demás y para saber compartir con ellos los bienes que Dios nos concede.
Junto con la Sabiduría llegará a nosotros todo lo demás; pero no busquemos la sabiduría con una intención torcida, pensando que si la pedimos al Señor Él nos llenará las manos de bienes materiales, pues quien llegue ante el Señor con una intención torcida no piense recibir de Él lo que equivocadamente ha tramado en su corazón.

Sal. 119 (118). Dios nos dio su santa Ley para que nos sirviera como un ayo que nos llevara hasta Cristo, fuente de salvación y de vida eterna.
Por eso hemos de pedir al Señor que nos enseñe a cumplir sus preceptos. No nos quedemos pensando que por cumplir la Ley tenemos ya con nosotros la salvación, sino que quien cumpla la Ley del Señor debe saber que se encuentra en camino hacia Cristo, por eso en este Salmo se nos recuerda: Con todo el corazón te voy buscando, no me dejes desviar de tus preceptos. Quien viva, así, en camino hacia Cristo será una persona recta, justa y sabia.
Pero no nos quedemos en el camino, sino que lleguemos hasta Cristo; Él ha venido ya como plenitud de la Ley y de los profetas, como cumplimiento y término de las promesas divinas. Unamos a Él nuestra vida y, guiados por el Espíritu Santo, seamos fieles no sólo a sus enseñanzas, sino al amor que nos ha manifestado y que ha infundido en nuestros corazones.

Mc. 6, 30-34. Jesús no sólo envió a sus apóstoles a enseñar, sino a hacer obras que manifestaran la presencia del Reino de Dios a través de ellos. Por eso dice Marcos que, a su regreso, contaron a Jesús lo que habían hecho y enseñado.
Esa es la Misión del verdadero discípulo y apóstol de Jesús: Hacer y Enseñar. De nada sirve hacer muchas cosas a favor del Reino si no se da una verdadera evangelización y catequesis que acompañen a las obras; sólo así se estará dando razón de la fe, realizando obras que indiquen que se está en el camino que nos conduce hacia la plena unión con Dios.
Por el contrario de nada servirían grandes enseñanzas, técnicamente bien preparadas, si antes la Palabra de Dios no ha dado fruto de conversión y de buenas obras en el portador de la misma.
Muchos buscan a Jesús para encontrar el remedio a sus males y la orientación final de su vida. Jesús nos da ejemplo de no rechazar a quien le busque por medio nuestro aun cuando sea en las hora más impertinentes, inoportunas o de mayor cansancio para el enviado. No sea que estando como ovejas sin pastor y habiendo sido rechazados en los momentos en que más necesitaban de nuestro apoyo acudan a falsos profetas y orientadores falaces que serían los únicos dispuestos a escucharlos y que, finalmente, robarían las ovejas del rebaño confiado a quienes Cristo ha puesto como Pastores de su Pueblo.
Es bueno meditar en aquella frase de Juan Pablo II: "Veamos si, por culpa nuestra, no sólo hemos perdido una oveja, sino una buena parte del rebaño a nosotros confiado."
No sólo hay que hablar del amor sino ponerlo en práctica estando a la escucha y en la disponibilidad del servicio al prójimo como buenos administradores del Pueblo de Dios.
En esta Eucaristía el Señor se convierte en alimento bueno y substancioso para nosotros. En medio de nuestras tareas diarias, en medio de nuestras alegrías y nuestras penas, en medio de nuestros trabajos a veces extenuantes, encontramos un momento de paz en el Señor.
Sin embargo ¿Pensamos que cuando nos hemos encontrado con Cristo hemos encontrado la paz? No, pues es cuando más inquietos debemos encontrarnos al abrir los ojos y mirar con la mirada de Cristo el sufrimiento y las miserias de nuestros hermanos y sentirnos impulsados por el Espíritu del Señor a no dar reposo a nuestra vida hasta lograr que todos sean uno en Cristo, y disfruten, ya desde ahora, de las mismas oportunidades para su vida.
Ese es el camino de aquel que se ha hecho uno con Cristo y que no deja de trabajar para que el Reino de Dios esté en el corazón de todos, a pesar de que a veces tenga uno que sacrificarlo todo por Cristo, incluso renunciando a uno mismo, a los propios gustos, al propio descanso.
Ser Eucaristía significa no sólo ser pastor sino convertirse uno mismo en alimento para los demás, alimento que les haga vivir, recobrar la paz, la alegría y la luz que los guíe por el camino del bien. En esos momentos no podemos sino sólo decir a Dios: Hágase tu voluntad, como tú quieres, sólo te pido que me fortalezcas y no me niegues tu Espíritu.
Es propio de nuestra naturaleza frágil el cansancio y el hambre. Tenemos derecho a alimentarnos y a descansar para recobrar las fuerzas. Sin embargo no podemos cerrar los ojos ante el hambre de millones de hermanos nuestros que viven deseando alimentarse, por lo menos, de la migajas que caen de la mesa de los ricos.
A veces cerramos los ojos ante noticias de maldad y de injusticias que suceden en lugares muy lejanos a nosotros, y tal vez no queremos reconocer que muchas veces nosotros mismos hemos sido injustos en los salarios, que hemos comprado al pobre por un par de sandalias, que hemos cobrado intereses excesivos para impedirle al pobre salir de su miseria y, ante una deuda impagable embargar a favor nuestro los pocos bienes que posee y dejarlo como un miserable en la calle.
Y esto no sólo se da entre particulares, sino que también es algo que se da a nivel de naciones, impidiendo el progreso de pueblos menos protegidos.
Después se darán golpes de pecho quienes han generado esas injusticias y mandarán aviones con ayuda para los miserables, que ellos mismos han generado.
¿Por qué no esforzarse para que cada uno pueda luchar por su vida poniendo a su alcance los medios necesarios para su debido desarrollo? Es el hambre y lo incierto del futuro de la propia vida lo que genera la violencia con el afán de sobrevivir. Las revueltas son una voz de alerta para volver la mirada ante los reclamos de quienes se sienten aplastados y necesitan ser tratados con un poco de mayor amor.
La respuesta no es la violencia sino el amor que genere vida y ayude a que cada uno pueda realizarse como persona, y no viva como si fuera un animal o un gusano a punto de ser aplastado por los demás.
¿Acaso podemos descansar mientras muchos viven de un modo inhumano? Mientras no vivamos en su plenitud el amor hasta el extremo de dar nuestra vida para que nuestro hermano tenga vida no podremos llamar Padre a Dios.
No vamos a enfrentarnos en luchas fratricidas, no podemos quitar a los ricos lo suyo para repartirlo entre los pobres; hemos de hacer que el amor de Dios llegue al corazón de quienes todo lo poseen para que vuelvan la mirada hacia sus hermanos hambrientos y faltos de todo y: "Den la mitad de lo que tienen para los pobres y si a alguien han defraudado le devuelvan tres veces más," como dice la Escritura.
Muchos son explotados inhumanamente y se les obliga a trabajar horas extras para una mayor producción; el hambre de los pobres y el ansia de superarse un poco más les lleva a trabajar en jornadas fatigosas, mientras que quienes todo lo tienen pasan horas, días y meses de descanso a la deriva de sus pasiones desordenadas, disfrutando el fruto del sudor de la frente de los necesitados, a quienes se les dio un salario de hambre.
Hoy Jesús nos invita a ser más congruentes con nuestra fe y a ser justos en el pago de los salarios, y a no sólo saber, sino permitir que los trabajadores gocen del derecho de disfrutar de su familia y de tener oportunidad, por justicia social, de disfrutar de una vivienda, alimentación y vida más digna como fruto de sus esfuerzos a favor del progreso de una nación o de una empresa.
El Señor, en esta Eucaristía, no pide un esfuerzo renovado para atender misericordiosamente las necesidades de nuestro prójimo; ¿Cerraremos los oídos, los ojos y el corazón?
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de vivir nuestra fidelidad a Cristo, su Hijo, hasta que, al final estemos con Él, reconocidos por Él como el Pastor reconoce a sus ovejas y las pone a su derecha, porque le amaron y asistieron cuando le vieron hambriento, sediento, desnudo, enfermo y angustiado en la persona de los más pequeños de sus hermanos.
Entonces seremos eternamente, junto con Cristo, los hijos amados del Padre. Amén.

Reflexión de: Homilía católica.


Santos: 
Jerónimo Emiliani, fundador; Josefina Bakhita, religiosa; Coínta o Quinta de Alejandría, mártir.






viernes, 7 de febrero de 2014

Papa Francisco: Pedir la gracia de morir en la Iglesia, en la esperanza y dejando un testimonio cristiano

Homilía del Papa Francisco: Pedir la gracia de morir en la Iglesia, en la esperanza y
dejando un testimonio cristiano. 06 de Febrero de 2014.


VATICANO, 06 Feb. 14 / 01:31 pm (ACI).- En la Misa presidida esta mañana en la casa de
Santa Marta, el Papa Francisco reflexionó sobre la muerte y exhortó a pedirle a
Dios tres gracias: morir en la Iglesia, morir en la esperanza y morir dejando
la herencia de un testimonio cristiano.

Según señala Radio Vaticano, en su homilía, el Santo Padre reflexionó sobre la
primera Lectura del día que relata la muerte de David, luego de una vida
dedicada al servicio a su pueblo. Francisco subrayó tres cosas: la primera es
que David muere “en el regazo de su pueblo”. Vive hasta el final “su
pertenencia al Pueblo de Dios. Había pecado: él mismo se llama ‘pecador’, pero
¡jamás dejó al Pueblo de Dios!”.

“¡Pecador si, traidor no! Y ésta es una gracia: permanecer hasta el final en el Pueblo de
Dios. Tener la gracia de morir en el regazo de la Iglesia, en el regazo del
Pueblo de Dios. Y éste es el primer punto que quisiera subrayar. Pedir también
para nosotros la gracia de morir en casa. Morir en casa, en la Iglesia. ¡Ésta
es una gracia! ¡Esto no se compra! Es un regalo de Dios y debemos pedirlo:
‘Señor, ¡hazme el regalo de morir en casa, en la Iglesia!’. Pecadores sí,
¡todos, todos lo somos! Pero traidores ¡no! Corruptos ¡no! ¡Siempre dentro! Y
la Iglesia es tan madre que también nos quiere así, tantas veces sucios, pero
la Iglesia nos limpia: ¡es madre!”.

El Santo Padre dijo luego que David muere “tranquilo, en paz, sereno” en la
certidumbre de andar “al otro lado con sus” padres. “Ésta es otra gracia: la
gracia de morir en la esperanza, en la conciencia” que “en la otra parte nos
esperan; al otro lado la casa continúa, continúa la familia”, no estaremos
solos. “Y ésta es una gracia que debemos pedir –observó– porque en los últimos
momentos de la vida sabemos que la vida es una lucha y el espíritu del mal
quiere el botín”.

“Santa Teresita del Niño Jesús decía que, en sus últimos años, en su alma había una
lucha y cuando ella pensaba al futuro, a aquello que le esperaba después de la
muerte, en el cielo, sentía como una voz que decía: ‘Pero no, no seas tonta te
espera la oscuridad. ¡Te espera sólo la oscuridad de la nada!’. Así dice. Es la
voz del diablo, del demonio, que no quería que ella se confiase en Dios. ¡Morir
en la esperanza y morir confiándose en Dios! Y pedir esta gracia. Pero
confiarse en Dios comienza ahora, en las pequeñas cosas de la vida, también en
los grandes problemas: confiarse siempre en el Señor y así uno adquiere esta
costumbre de confiarse en el Señor y crece la esperanza. Morir en casa, morir
en la esperanza”.


La tercera reflexión del Pontífice fue sobre la herencia que deja David. Hay
“tantos escándalos sobre la herencia”, recordó, “escándalos en las familias,
que dividen”. David, en cambio, “deja la herencia de 40 años de gobierno” y “el
pueblo consolidado, fuerte”.

“Un dicho popular dice que todo hombre debe dejar en la vida un hijo, debe plantar
un árbol y debe escribir un libro: ¡ésta es la mejor herencia!”. Por lo tanto
invitó a preguntarse: “¿Qué herencia dejo yo a aquellos que vienen tras de mí?
¿Una herencia de vida? ¿He hecho tanto bien que la gente me quiere como padre o
como madre? ¿He plantado un árbol? ¿He dado la vida, sabiduría? ¿He escrito un
libro?”. David deja esta herencia a su hijo, diciéndole: “¡Tú sé fuerte y
demuéstrate hombre. Observa la ley del Señor, tu Dios, avanzando por sus
caminos y siguiendo sus leyes!”.

“Ésta es la herencia: nuestro testimonio de cristianos dejado a los demás. Y algunos
de nosotros dejan una gran herencia: pensemos en los Santos que han vivido el
Evangelio con tanta fuerza, que nos han dejado como herencia un camino de vida
y un modo de vivir”.

Éstas, concluyó el Papa, “son las tres cosas que me vienen al corazón con la lectura
de este pasaje sobre la muerte de David: pedir la gracia de morir en casa,
morir en la Iglesia; pedir la gracia de morir en la esperanza, con la
esperanza; y pedir la gracia de dejar una bella herencia, una herencia humana,
una herencia hecha con el testimonio de nuestra vida cristiana. ¡Que San David
nos conceda a todos nosotros estas tres gracias!”.

Fuente: www aciprensa . com

Papa Francisco: Pedir la gracia de morir en la Iglesia, en la esperanza y dejando un testimonio cristiano

jueves, 6 de febrero de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA DEL VIERNES 7 DE FEBRERO DE 2014


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
VIERNES 7  DE FEBRERO DE 2014
IV Semana del tiempo ordinario. A

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 32, 11. 19)
Los proyectos de su corazón subsisten de edad en edad, para librar de la muerte la vida de sus fieles, y reanimarlos en tiempo de hambre.

ORACIÓN COLECTA
Haz, Señor, que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo, y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, asemejándonos a Él, merezcamos participar de la eterna redención. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
David amaba con toda el alma a su creador y le entonaba canciones de alabanza.

DEL LIBRO DEL SIRÁCIDE (ECLESIÁSTICO): 47, 2-13

Como se aparta la grasa para los sacrificios, así fue escogido David entre los hijos de Israel. Él jugaba con leones, como si fueran cabritos y con osos, como si fueran corderos. Joven aún, mató al gigante y lavó la deshonra de su pueblo: hizo girar su honda y de una pedrada derribó la soberbia de Goliat. Porque invocó al Dios altísimo, Él le dio fuerza a su brazo para aniquilar a aquel poderoso guerrero y restaurar el honor de su pueblo. Por eso celebraban con canciones su victoria sobre diez mil enemigos, y lo bendecían en nombre del Señor.
Ya cuando era rey, peleó con todos sus enemigos y los derrotó. Aniquiló a los filisteos y quebrantó su poder para siempre. Por todos sus éxitos daba gracias al Dios altísimo y lo glorificaba. Amaba con toda el alma a su creador y le entonaba canciones de alabanza. Instituyó salmistas para el servicio del altar, que con sus voces hicieron armoniosos los cantos. Celebró con esplendor las fiestas y organizó el ciclo de las solemnidades. El santuario resonaba desde el alba con alabanzas al nombre del Señor. El Señor le perdonó sus pecados y consolidó su poder para siempre. Le prometió una dinastía perpetua y le dio un trono glorioso en Israel. Por sus méritos le sucedió un hijo sabio, que vivió en paz: Salomón fue rey en tiempos tranquilos, porque Dios pacificó sus fronteras; le construyó un templo al Señor y le dedicó un santuario eterno.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 17
R/. Bendito sea Dios, mi salvador.

Perfecto es el camino del Señor y firmes sus promesas. Quien al Señor se acoge, en Él halla defensa. R/.

Bendito seas, Señor, que me proteges; que tú, mi salvador, seas bendecido. Te alabaré, Señor, ante los pueblos y elevaré mi voz, agradecido. R/.

Tú concediste al rey grandes victorias y con David, tu ungido, y con su estirpe siempre has mostrado, Señor, misericordia. R/.

ACLAMACIÓN (Cfr. Lc 8, 15)
R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R/.



Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: 6, 14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: "Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado".
Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: "No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano". Por eso Herodes lo mandó encarcelar.
Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo. La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: "Pídeme lo que quieras y yo te lo daré". Y le juró varias veces: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" Su madre le contestó: "La cabeza de Juan el Bautista". Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: "Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista". El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.
Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, Padre misericordioso, que por el inmenso amor con que nos has amado, nos diste con inefable bondad a tu Hijo único, concédenos que, identificados con Él en una perfecta unidad, te ofrezcamos una digna oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
El cual, con inmenso amor, se entregó por nosotros en la cruz e hizo salir sangre y agua de su costado herido, de donde habrían de brotar los sacramentos de la Iglesia, para que todos, atraídos hacia el corazón abierto del Salvador, pudieran beber siempre, con gozo, de la fuente de la salvación. Por eso, con los ángeles y con todos los santos te alabamos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 19, 34)
Uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al punto salió sangre y agua.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo participado de tu sacramento de amor, te pedimos, Señor, la gracia de parecernos a Cristo aquí en la tierra, para merecer compartir su gloria allá en el cielo, con Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


REFLEXIÓN
Eclo. 47, 2-13. David invocó al Señor Altísimo, y Él le dio vigor a su diestra para aniquilar a un potente guerrero y reafirmar el poder de su pueblo. Por eso sólo a Dios sea dado todo honor y toda gloria. Él ha hecho suyo lo que a los ojos del mundo era poca cosa y lo elevó para sentarlo entre los grandes de su Pueblo.
Dios lo único que espera de nosotros es que nos dejemos amar por Él; que nos pongamos en sus manos como el barro tierno está en las manos del alfarero; que pase lo que pase, confiados en Él, sepamos que Él llevará a cabo en nosotros su obra de salvación.
Al final, aun cuando hayamos tenido que pasar por el crisol de la prueba, a pesar de que hayamos sido despreciados, perseguidos, calumniados y asesinados por anunciar y dar testimonio del Evangelio, entenderemos que Dios tenía la razón; entonces, junto con Cristo Resucitado, podremos decir llenos de alegría: era necesario que el Hijo del Hombre padeciera todo esto para entrar así en su gloria.
David, a pesar de haber andado detrás de las ovejas, a pesar de su grandes pecados, puesto que supo arrepentirse, pedir perdón y humillarse ante Dios, fue amado por el Señor que lo separó para sí como grasa separada para Él en el sacrificio de comunión.
Viendo este testimonio aprendamos a volver a Dios, rico en misericordia, y a poner en Él toda nuestra vida y nuestra confianza.

Sal. 18 (17). Cristo Jesús es nuestro Salvador. Los que creemos y confiamos en Él hacemos nuestra su Victoria sobre el pecado y la muerte.
Dios siempre estará a nuestro lado para protegernos y para cumplir en nosotros sus promesas de salvación. Por eso acojámonos a Él con gran humildad, pues Dios es grande en misericordia y siempre está dispuesto, no sólo a perdonarnos, sino a manifestársenos como un Padre lleno de amor y de ternura por nosotros.
Vivamos fieles al amor a Dios. Dejémonos amar por Él. Si Dios nos ha elegido para que seamos suyos en Alianza eterna, dejemos que el Señor, por su Muerte y Resurrección, nos libre de todo mal y nos haga dignos en vivir en su presencia para que podamos, plenamente, gozar de Él eternamente.

Mc. 6, 14-29. En el Evangelio de esta día parece encontrarse aquella respuesta a la pregunta que Jesús haría a sus discípulos, como nos narra el Evangelio de Mateo 16, 13: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Mientras los discípulos han partido de dos en dos para cumplir con la misión que Jesús les ha confiado, san Marcos nos dice que la fama de Jesús se había extendido por todas partes. Los apóstoles no se han predicado a sí mismos, han cumplido la misión de anunciar a Cristo y de preparar a todos con un sincero arrepentimiento para que a cada uno llegue el Reino de Dios.
Cada uno se hace lenguas acerca de Jesús: Tal vez sea Elías que ha vuelto para hacer que el corazón de los padres retorne a los hijos y se prepare la llegada del Mesías; tal vez sea algún profeta que ha llegado con el poder de aquellos que sólo habían quedado en las historias contadas por los mayores y recordados en el culto.
¿Quién es Jesús para ti? La respuesta a esta pregunta no puede darse repitiendo frases muy bien armadas por los teólogos, catequistas o eruditos de la Iglesia. En la respuesta a esa pregunta está en juego la vida y el compromiso que se tenga o no, desde una experiencia personal de fe en Jesús.
A Herodes le ahogaban los sentimientos de haber dado muerte a Juan el Bautista. Piensa que Jesús es el Bautista que ha retornado a la vida y que por eso actuaban en Él esos poderes.
Marcos nos narra la muerte violenta de Juan el Bautista para hacernos entender cuál será la suerte del Mesías, y cuál la de quienes vivan a profundidad su compromiso de fe en Él.
En esta Eucaristía: ¿Para qué hemos venido? ¿Qué significa realmente Jesús en nuestra vida? No podemos dar una respuesta sólo con los labios. Entrar en comunión con Cristo significa entrar en una alianza con Él de tal forma que en adelante seamos realmente un signo vivo de Él para nuestros hermanos.
Que a pesar de la persecución y de la muerte jamás demos marcha atrás en nuestro compromiso de fe, y en la manifestación de la misma mediante nuestras buenas obras.
No nos limitemos al culto que hoy le damos a Dios en esta Eucaristía; más bien que de aquí parta un nuevo compromiso a favor de la vida y no de los asesinatos, de los desprecios, de la fe quedada en el aire.
En nuestra vida nos encontramos con muchos hermanos nuestros que sufren a causa de los desprecios y de ilusiones truncadas por el egoísmo de los poderosos o de personas deshonestas o injustas. Los que creemos en Cristo no podemos hacerles más pesada la vida.
El amor fraterno no es un frase romántica en la vida del Cristiano, sino una realidad que ha de vivirse con todo el compromiso de quien sabe que es portador del Evangelio no sólo con los labios sino con la vida misma. Y ser portador del Evangelio nos convierte en portadores de Cristo siendo un signo del Señor que, a través nuestro, continúa amando hasta el extremo o, como dice Teresa de Calcuta: amando hasta que nos duela.
Así los peregrinos encontrarán refugio entre nosotros y los presos no sólo serán visitados sino ayudados para recuperar la libertad interior que los ha atado al mal.
Vivamos nuestro compromiso de fe en la vida diaria dando un trato cordial y respetuoso a todos; seamos ejemplo de bondad para cuantos nos traten para construir un mundo más justo y más en paz.
Que especialmente en la vida familiar seamos ejemplo de honestidad y de fidelidad, aun en los momentos en que vivamos lejos de la mirada de los seres queridos.
El amor une a las personas no sólo en el aspecto físico sino en todo lo que es la persona; y esta unión merece el mismo respeto de amor, de fidelidad y de entrega que el mismo Cristo ha tenido para con su Iglesia.
En la Iglesia roguemos por los Pastores por quienes nos llega la Vida y la Palabra de Dios para que sean fieles a Dios, a la Iglesia y a la misión recibida; no sea que salvando a otros se condenen por falta de congruencia entre lo que anuncian y lo que hacen.
Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de dar testimonio de nuestra fe viviendo confiados en Él.
Que nuestra fidelidad fructifique en buenas obras que sean ejemplo y fermento de santidad en el mundo.
Que ya desde ahora vivamos el culto grato al Señor unidos a Aquel a quien eternamente se le rinde todo honor y toda gloria en los cielos, y en el cual esperamos participar por gracia del mismo Dios. Amén.

Reflexión de: Homilía católica


Santos: Ricardo de Toscana, rey; Juan de Triora, mártir. Beata Rosalía Rendu, religiosa. Feria (Verde)



miércoles, 5 de febrero de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA DEL JUEVES, 06 DE FEBRERO DE 2014


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
JUEVES, 06 DE FEBRERO DE 2014
IV Semana del tiempo ordinario. A

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 33, 20-21)
Muchas tribulaciones le sobrevienen al justo, pero de todas lo librará el Señor. Él es el que cuida de todos los huesos del justo y no dejará que ninguno se le quiebre.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que quisiste llamar a la vida eterna por medio de la cruz a Pablo Miki y a sus compañeros y les diste fortaleza para morir por ti, concédenos, por su intercesión, que sepamos vivir con honradez y sin miedo la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
Yo ya me voy por el camino de todos los mortales. Ten valor, Salomón, y sé todo un hombre.

DEL PRIMER LIBRO DE LOS REYES: 2, 1-4. 10-12

En aquel tiempo, sintiendo que se acercaba el día de su muerte, David le hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: "Yo ya me voy por el camino de todos los mortales. Ten valor y sé todo un hombre. Cumple los mandamientos del Señor, tu Dios; camina por sus sendas y observa sus preceptos, órdenes, decretos e instrucciones, tal como están escritos en la ley de Moisés. Si haces esto, tendrás éxito en todas tus empresas y el Señor cumplirá la promesa que me hizo al decirme: 'Si tus hijos me son fieles a mí, el Señor, y cumplen sinceramente mi voluntad con todo su corazón y con toda su alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel' ".
Cuando el rey David murió, lo sepultaron en la llamada ciudad de David. Reinó sobre Israel durante cuarenta años: siete en Hebrón, y treinta y tres en Jerusalén. Su hijo Salomón lo sucedió en el trono y su reino se consolidó.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: 1 Crónicas 29
R/. Bendito seas, Señor, Dios nuestro.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Jacob, desde siempre y para siempre. R/.

Tuya es la grandeza y el poder, el honor, la majestad y la gloria, pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra. R/.

Tuyo, Señor, es el reino, tú estás por encima de todos los reyes. De ti provienen las riquezas y la gloria. R/.

Tú lo gobiernas todo, en tu mano están la fuerza y el poder, y de tu mano proceden la gloria y la fortaleza. R/.

ACLAMACIÓN (Mc 1, 15)
R/. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor. Conviértanse y crean en el Evangelio. R/.



Envió a los discípulos de dos en dos.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.
Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos". Los discípulos se fueron a predicar la conversión. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecerte, para celebrar el glorioso martirio de tus santos, sea agradable a tus ojos para que nos purifiques de nuestros pecados y escuches nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 13)
Nadie ama más a sus amigos que el que da la vida por ellos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que nada pueda separar del amor de Cristo a quienes hemos sido alimentados con su Cuerpo y hechos miembros suyos y que, a ejemplo de tus mártires Pablo Miki y compañeros, suframos valerosamente todas las adversidades por tu Hijo que nos ama y que vive y reina por los siglos de los siglos.



REFLEXIÓN
1Re. 2, 1-4. 10-12. Aquel que nos creó a su imagen y semejanza es el único punto de referencia para que el hombre encuentre su realización plena. Por eso David invita a su hijo Salomón diciéndole: Ten valor y sé hombre. Y en seguida le indica que viva fiel a Yahweh siguiendo sus caminos y observando sus mandatos. Nadie, al margen del Señor, puede llegar a ser plenamente hombre. Por eso hemos de estar siempre dispuestos no sólo a caminar en su presencia, sino a escuchar su Palabra y a ponerla en práctica. Y puesto que su Palabra se hizo hombre y puso su tienda en medio de la nuestra, aprendamos a creer en Aquel que el Padre Dios nos envió; aprendamos a tomar nuestra cruz de cada día e ir, generosa y amorosamente, tras sus huellas. Ojalá y los padres de familia aprendieran, de este consejo de David a su hijo Salomón, a guiar así a sus hijos, enseñándoles a ser hombres no por una vida de maldad y de violencia, sino por una vida de cercanía en amor a Dios y en amor al prójimo; finalmente esta es la mejor herencia que les pueden dejar. Sólo entonces Dios se convertirá para nosotros en una bendición.

1Cro. 29, 10-12. Cuando David ha preparado, con destino al templo de su Dios, infinidad de materiales de toda especie, invita al pueblo a aportar también lo que deseen para engrandecer el Templo que, en el futuro, construirá su hijo Salomón en honor del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Y el pueblo se desborda en donativos. Entonces David entona un cántico de alabanza al Señor, pues no se le está dando, sino devolviendo al Señor lo que es suyo, para que le quede consagrado. Recordemos que no sólo hemos de ofrecerle cosas materiales al Señor; el Padre Dios nos envió a su propio Hijo para que, purificándonos de nuestros pecados, pudiera consagrarnos y presentarnos ante su Padre Dios como una ofrenda agradable a Él. Vivamos conforme a la gracia recibida, dejando los caminos que nos alejan de Dios y que echan por tierra toda la obra de Salvación que el Señor adquirió para nosotros mediante la entrega de su propia vida.

Mc. 6, 7-13. La eficacia del Evangelio sólo viene de Dios. Nosotros sólo somos siervos que están al servicio del Evangelio. No podemos perdernos en edificación de lugares lujosamente construidos, pensando que con ello las personas podrán realmente encontrarse con Dios; no podemos pensar que el evangelizador logrará sus objetivos en la medida en que impresione a sus oyentes por su porte externo lujosamente presentado. La autoridad y el poder salvador que tiene la Iglesia viene de Dios y no de las cosas pasajeras. Por eso nuestra confianza sólo está puesta en el Señor. Aprendamos a cumplir con gran amor y valentía la misión que Él nos ha confiado, recordando que sólo en la debilidad humana será donde se manifieste el poder de Dios. Entonces no buscaremos quedar satisfechos con las alabanzas de los hombres, pues sólo Dios será nuestra recompensa. A Él sea dado todo honor y toda gloria ahora y para siempre.
No es el lugar de culto, en el que estamos reunidos, lo que es grato al Señor, sino nosotros, que somos su Pueblo de redimidos. Por eso debemos permitirle al Espíritu Santo que nos haga santos como Dios es Santo, para que seamos una digna morada del Señor. Dios se encuentra con nosotros en nuestro propio interior; Jesucristo está con nosotros, de un modo especial, cuando dos o más nos reunimos en su Nombre. Esta Eucaristía lleva a término nuestra unión con el Señor. Y viviendo unidos a Él, Él nos envía para continuar su obra salvadora en el mundo y su historia. No vamos a nombre propio; es Jesús quien, por medio de su Iglesia, se hará cercano a todo hombre en su camino por la vida. Por eso, quien nos escuche lo escuchará a Él; y quien nos rechace, no sólo lo rechazará a Él, sino que estará rechazando y despreciando a Aquel que lo envió como Salvador nuestro y como único camino que nos lleva a unirnos, como hijos en el Hijo, con Dios, nuestro Padre. Si hemos venido con fe a esta Eucaristía aceptemos el compromiso de ser testigos del Señor para todos los pueblos.
Trabajemos ardua e intensamente a favor del Evangelio. Conozcamos al hombre de hoy en sus alegrías, en sus gozos y esperanzas; pero también en sus deficiencias, en su pecado, en su pobreza, en sus injusticias. Hemos sido enviados al hombre concreto de nuestros días, y por eso hemos de serle leales en el anuncio del Evangelio para poder tender la mano al hombre concreto, y no a un hombre creado por nuestras imaginaciones. El Papa Juan Pablo II nos invita a realizar en nuestros días una Nueva evangelización: nueva en sus métodos, nueva en sus expresiones, nueva en su ardor. Nuestro mundo requiere misioneros que proclamen el Nombre del Señor con la misma valentía de los Apóstoles de Cristo y de sus colaboradores. Y aun cuando la eficacia de la Palabra de Dios está en la Palabra misma, sin embargo debemos saber utilizar todos los medios técnicos y pedagógicos de nuestro tiempo, no como un simple afán de novedad, sino como instrumentos que nos ayuden a hacer cercano el Evangelio al hombre actual en su cultura y en sus aspiraciones, así como clarificarles el camino de perfección en Cristo en medio de sus dudas y desconfianzas.

Roguémosle al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, que nos conceda la gracia de anunciar su Nombre a todos los pueblos de tal forma que al llegar el Evangelio a todas las culturas no sólo las purifique, sino que ayude, a quienes viven inmersos en ellas, a descubrir a Cristo como aquel que ha venido, no sólo a curarnos, a socorrernos y a consolarnos, sino a darle plenitud a nuestra vida por medio de la comunicación de su Vida y de su Espíritu, que derrama abundantemente en el corazón de los creyentes. Amén.

Reflexión de : Homilía católica

Santos: Pablo Mikki y compañeros, mártires; Francisco Spinelli, fundador. Mateo Correa Magallanes y compañeros, mártires. Memoria