viernes, 15 de julio de 2016

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XV DEL T. ORDINARIO 15 DE JUL...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XV DEL T. ORDINARIO 15 DE JUL...: Yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN BUENAVENTURA OBISPO Y DOCTOR DE LA IGL...



REFLEXION
Is. 38, 1-6. 21-22. 7-8. Nosotros esperamos la posesión de los bienes futuros. Esto no nos desliga de nuestras obligaciones diarias; esto no nos hace eludir el empeño que debemos poner, junto con muchas otras personas de buena voluntad, en la construcción de la ciudad terrena.
Dios nos ha concedido la vida dándonos muchos carismas que deben ordenarse al bien de todo el Cuerpo de la Iglesia y de todo el entramado de la vida social. Sabiendo hacia dónde se dirige nuestra vida, que es el encuentro con Dios como Padre nuestro, ya desde ahora hemos de vivir trabajando por la justicia, por la paz y por el amor fraterno preocupándonos del bien unos de otros.
Así es como vamos dando razón de nuestra esperanza, pues somos los primeros en esforzarnos por la unidad de la humanidad entera en torno al amor y la verdad.
Algún día, por más que se nos prolongue la vida, ésta llegará finalmente al momento de partir al encuentro definitivo de nuestro Dios y Padre. Vivamos, por tanto, ya desde esta vida como hijos suyos y como hermanos entre nosotros, procurando el bien de todos.
 
Is. 38, 10-12. 16. Para quienes creemos en Cristo Jesús la vida terrena es un continuo caminar hacia la posesión de los bienes definitivos.
Día a día vamos construyendo, con la gracia de Dios, una digna morada para Él en nuestra propia vida; y vamos colaborando para que su Iglesia sea realmente un recinto de paz, de justicia y de amor entre nosotros, desde el cual el Señor se pueda manifestar para el mundo entero como el Dios lleno de amor, de misericordia y de ternura para con sus hijos.
Dios quiere la salvación de todos los suyos. Él no quiere que enrollemos nuestra vida y, recogiendo todo lo nuestro, nos vayamos lejos de Él a malgastarlo todo, después de cortar los lazos de amor que nos unen a Él.
Busquemos al Señor; contemplémoslo en esta tierra no sólo en la oración para alabarlo y adorarlo, sino también en nuestro prójimo para amarlo y servirlo.
Sólo entonces, puestos en las manos de Dios, viviremos eternamente con Él, pues ya desde ahora nuestra vida le pertenece con un amor indivisible.
 
Mt. 12, 1-8. El Hijo del hombre es dueño del Sábado. Ese día no le pertenece a Él; ese día, más bien, nosotros somos exclusivamente del Señor.
En el día del descanso se simboliza nuestro ingreso a las moradas eternas, en que finalmente Dios estará en nosotros y nosotros en Él.
Cuando ya desde ahora, no un día, sino siempre, vivamos como aquellos que le pertenecen al Señor y en Él vivamos, nos movamos y seamos, nos convertiremos en un signo de su amor misericordioso en medio de nuestros hermanos. Entonces contemplaremos el hambre, la desnudez, la enfermedad, la angustia, la soledad y la pobreza de quienes han sido azotados por estos males, y jamás descansaremos en hacerles el bien, pues no seremos unos filántropos, con una serie de actividades programadas en días y horarios precisos, sino que seremos un signo del amor de Dios para ellos; de ese Dios que vela por sus hijos día y noche.
Por eso, quienes nos gloriamos en tener a Dios por Padre, no podemos vivir como trabajadores conforme a los criterios de este mundo, sino conforme al amor que procede de Dios y que Él ha infundido en nuestros corazones.
El Señor nos reúne en este Banquete para ofrecérsenos Él mismo como Pan de Vida eterna.
Él no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; pues Dios a nadie creó para la muerte, ni se deleita en ella. Dios nos ha llamado a la vida porque, amándonos, nos quiere con Él dese ahora y para siempre. Esta es la vocación a la que hemos sido llamados.
En medio de nuestras fragilidades gozamos de la Vida de Aquel que nos amó y se entregó por nosotros para que nosotros tengamos vida, y vida en abundancia. Por eso, quienes participamos de la Eucaristía no lo hacemos sólo por costumbre, o por la inercia de la tradición familiar, sino que venimos, personalmente comprometidos, a encontrarnos con el Señor, para volver a tener en Él la vida, que muchas veces hemos perdido o deteriorado a causa de nuestras imprudencias o pecados.
Esa vida que el Señor nos concede es para que vayamos y la manifestemos en los diversos ambientes en que se desarrolle nuestra existencia. Dios nos quiere en el mundo como testigos de su amor, de su gracia, de su bondad y de su misericordia. En medio de las realidades temporales hemos de manifestar que, sin olvidar nuestras obligaciones terrenas, tenemos fija la mirada en Cristo, Autor y Consumador de nuestra salvación. Por eso no sólo nos hemos de preocupar en trabajar para lograr mejores condiciones de vida, sino que también nos hemos de esforzar por darle su verdadera dimensión a nuestro paso por este mundo.
La persona humana debe llegar a su madurez en Cristo. Nuestras obras, nuestros comportamientos y nuestras actitudes serán el fruto que nazca desde nuestro corazón y que revelará realmente quiénes somos.
Los que formamos la Iglesia de Cristo hemos de ser los primeros en trabajar por la paz, por la unión fraterna y por el bien unos de otros. Que incluso nuestros trabajos por el bien temporal y por los avances técnicos se conviertan en un verdadero servicio nacido del amor que procede de Dios, y que nos hace vernos como hermanos y no pasar de largo ante el sufrimiento de nuestro prójimo.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber aprovechar nuestra vida no sólo para buscar nuestros propios intereses, sino para buscar el bien de todos. Amén

Homilia  catolica.-

jueves, 14 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 14 DE JULIO JUEVES XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 14 DE JULIO JUEVES XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ab...

El Santo del Dia: 14 DE JULIO SAN CAMILO DE LELIS PRESBÍTERO

El Santo del Dia: 14 DE JULIO SAN CAMILO DE LELIS PRESBÍTERO: SAN CAMILO DE LELIS PRESBÍTERO Fundador de la Comunidad Siervos de los Enfermos PALABRA DE DIOS DIARIA San Camilo ...

miércoles, 13 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 13 DE JULIO MIÉRCOLES XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 13 DE JULIO MIÉRCOLES XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ...

Exhortacion 106 de la Asamblea Plenaria del Episcopado Venezolano





EXHORTACIÓN DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA CENTÉSIMA SEXTA ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA “EL SEÑOR AMA AL QUE BUSCA LA JUSTICIA” (Prov. 15, 9)
1) Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, reunidos en la 106ª Asamblea Ordinaria, queremos compartir con el pueblo venezolano las angustias que sufrimos y comunicarle la esperanza de que reconciliados y en diálogo encontraremos soluciones eficaces a la presente crisis.
CLIMA SOCIAL
2) Los venezolanos estamos atravesando por un momento crucial en los campos moral, económico, político y social. Ha disminuido drásticamente la calidad de vida. La escasez y carestía de alimentos, medicinas e insumos hospitalarios nos están llevando al borde de una crisis de seguridad alimentaria y sanitaria, con consecuencias sociales impredecibles. En la vida pública, crecen la inseguridad, la impunidad y la represión militar.
3) El discurso belicista y agresivo de la dirigencia oficial hace cada día más difícil la vida. La prédica constante de odio, la criminalización y castigo a toda disidencia afectan a la familia y a las relaciones sociales. Frente a esta situación, el acrecentamiento del poder militar es una amenaza a la tranquilidad y a la paz.
4) El auge de la delincuencia y de la impunidad entorpecen el ordinario quehacer de la gente y provocan, en ciudades o poblaciones grandes o pequeñas, verdaderos toques de queda. Hace pocos días, en Mérida, fueron agredidos transeúntes, entre ellos un grupo de seminaristas menores de edad. Fueron golpeados y desnudados, violando sus derechos a la dignidad y al respeto, sin que ninguna autoridad pública interviniera para protegerlos. Los recientes desórdenes en Cumaná y Tucupita, así como los intentos de saqueos y cierres de vías por protestas populares, en diferentes regiones del país, constituyen una expresión del creciente malestar social.
UNA DEMOCRACIA RESQUEBRAJADA
5) El Estado de Derecho consagrado en el numeral dos de la Constitución Nacional, se ha debilitado. Vivimos prácticamente al arbitrio de las autoridades y de los funcionarios públicos, quienes tienden a convertirse en los censores de la vida, del pensamiento y de la actuación de los ciudadanos. Tales actitudes y procedimientos son inaceptables. La identidad cultural del venezolano se reduce y hasta se pierde cuando se valora únicamente si está vinculada al proyecto político imperante.
6) La democracia en Venezuela está resquebrajada, y el Gobierno y los otros poderes, que tienen la responsabilidad de oír y concertar con todos los sectores, no están haciendo lo suficiente para reconstruirla. El diálogo sincero y constructivo, el ejercicio de la política en su concepción más noble, como búsqueda del bien común, por más difíciles que parezcan, han de seguir siendo los caminos que debemos transitar. No se puede dialogar si no se reconoce en primer lugar la existencia y la igualdad del otro. Ignorarlo o descalificarlo como interlocutor, cierra toda posibilidad de superar el conflicto.
7) La crisis moral es mayor que la crisis económica y política, porque afecta a toda la población en sus normas de comportamiento. La verdad cede su puesto a la mentira, la transparencia a la corrupción, el diálogo a la intolerancia y la convivencia a la anarquía. La corrupción se ha incrementado en los organismos del Estado y la descomposición moral ha invadido a muchas personas integrantes de instituciones privadas y públicas, civiles y militares, así como a amplios componentes de la sociedad. Un exponente de esta degradación moral es la reventa especulativa de productos, llamada popularmente “bachaqueo”.
8) Desconocer la autoridad legítima de la Asamblea Nacional, deslegitima a quienes así actúan, porque contradice la voluntad soberana expresada en el voto popular. La división, autonomía y colaboración entre los Poderes es un principio democrático irrenunciable.
9) Es tal la indefensión de los ciudadanos ante la delincuencia que se están multiplicando los casos de pobladas enardecidas que toman la justicia por sus propias manos y proceden a inmorales y deplorables ejecuciones colectivas (“linchamientos”). La violencia, en ninguna de sus formas, es solución a los problemas. Como nos dijo San Juan Pablo II: “La justicia social no puede ser conseguida por violencia. La violencia mata lo que intenta crear”.
10) La raíz de los problemas está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizador que el Gobierno se empeña en mantener.
PROPUESTAS URGENTES
11) El Consejo Nacional Electoral tiene la obligación de cuidar el proceso del referéndum revocatorio para que se realice este año. Es un camino democrático, un derecho político contemplado en la Constitución. Impedirlo o retrasarlo con múltiples trabas es una medida absurda, pues pone en peligro la estabilidad política y social del país, con fatales consecuencias para personas, instituciones y bienes.
12) Es de urgente prioridad que el Ejecutivo permita la entrada de medicamentos al país, dada su gran escasez. Para su recepción y distribución, la Iglesia ofrece los servicios e infraestructura de Cáritas, y de otras instancias eclesiales abiertas a la cooperación de otras confesiones religiosas e instituciones privadas. Este servicio no es la solución definitiva, pero sí es una ayuda significativa. La caridad nos impulsa a comportarnos como samaritanos compasivos, dispuestos a curar a los heridos del camino (Cf. Lc. 10, 25-37).
13) Es una necesidad que se abra de manera permanente la frontera colombo-venezolana. El haber permitido su apertura el pasado domingo 10 de Julio hizo posible que numerosos hermanos
pudieran proveerse de alimentos, medicinas y otros insumos. El paso de miles de ciudadanos al vecino país es prueba evidente de la crisis.
14) Aumenta el número de ciudadanos venezolanos recluidos en las cárceles y en distintos lugares de jurisdicción policial, injustamente privados de libertad, muchos de ellos por razones políticas. La gran mayoría se encuentra en condiciones inhumanas y carece del debido proceso. Estas personas, siendo inocentes, deben salir en libertad plena o al menos, deben ser juzgadas en libertad, tal como lo establece el Código Orgánico Procesal Penal.
“LA ESPERANZA NO DEFRAUDA” (Rm. 5,8)
15) Las angustias y esperanzas del pueblo venezolano son compartidas en estos momentos por numerosas instancias nacionales e internacionales. El gobierno no debe declararlas ajenas a nuestros derechos ni culpar a quienes acuden a ellas legítimamente, denunciando injerencias y aduciendo soberanía e independencia, ya que vivimos en un mundo interconectado y globalizado. Ni los derechos humanos, ni la justicia tienen fronteras. No nos dejemos robar la esperanza que hace posible, con la ayuda de Dios, lo que parece imposible (Cf. Lc. 1, 37).
16) En el nombre de Jesús que nos manda “amarnos unos a otros” (Jn. 13, 34), hacemos un llamado a las autoridades para que frenen el deterioro de la vida de los venezolanos, cualquiera sea su preferencia política, y para que se detenga la actual espiral de violencia, odio y muerte. Movidos exclusivamente por el bien y la paz de todos los venezolanos, reiteramos el ofrecimiento de nuestros buenos oficios para facilitar el encuentro entre los contrarios y el entendimiento en la búsqueda de soluciones efectivas.
17) En la fe tenemos la firme convicción de que Jesucristo, el Señor de la historia, nos acompaña. Como hijos de un mismo Padre y hermanos los unos de los otros, nos comprometemos en la construcción de la unión y de la paz. Invitamos con alegría a todos los creyentes y a las mujeres y hombres de buena voluntad, a unirnos el próximo dos de agosto, a la Jornada de ayuno y oración, convocada por el Papa Francisco en Asís, como una ocasión especial de pedir por la paz y la reconciliación entre los venezolanos. Invitamos a recitar la Oración por Venezuela, y a los párrocos a leer ésta exhortación en la misa dominical. Rogamos a Dios Padre derrame de manera más abundante en este año jubilar su misericordia y su consuelo sobre nuestro pueblo. Colocamos en las manos maternales de Nuestra Señora de Coromoto estas propuestas que expresan el sentir y el anhelo de la inmensa mayoría de los venezolanos,
Con nuestra bendición,
LOS ARZOBISPOS Y OBISPOS DE VENEZUELA
Caracas, 12 de julio de 2016

martes, 12 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 12 DE JULIO MARTES XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 12 DE JULIO MARTES XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre m...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES XV DEL T. ORDINARIO 12 DE JULI...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES XV DEL T. ORDINARIO 12 DE JULI...: Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse convertido. RESPUESTAS DE FE...



REFLEXIÓN 
Is. 7, 1-9. La invasión del País del Norte sobre Judá parece inevitable. Tal vez lo mejor sería unirse a ese reino poderoso para poder subsistir. El rey de Judá, Acaz, y su Pueblo, se han puesto nerviosos y están a punto de realizar el pacto. El rey, buscando auxilio en falsos dioses, ha pasado por el fuego a uno de sus hijos, entregándolo a Moloch. A pesar de estas traiciones, Dios cumplirá la promesa hecha a David, su siervo, de que uno de sus hijos se sentaría en su trono eternamente. En el fondo del relato de este día late un fuerte llamado a la conversión, que debe culminar en la puesta de la propia fe, de un modo incondicional, en Dios. Quien se resista a creer será condenado. Tratemos de ser leales a la fe que hemos depositado en Dios. No juguemos queriendo ponernos entre dos aguas: entre Dios y el Maligno, entre el verdadero Dios y los ídolos creados por nosotros mismos, entre el poder de Dios y el poder de los hombres. Si en verdad el Señor es Dios para nosotros, sigámoslo a Él con toda lealtad.
 
Sal. 48 (47). Si en verdad Dios habita en nosotros como en un templo, ¿quién podrá en contra nuestra? El Señor, que vive en nosotros, se levantará como una fortaleza inexpugnable, y ningún mal podrá hacernos daño. Jesucristo, que se ha levantado victorioso sobre el pecado y la muerte, quiere hacernos partícipes de su Victoria. Quien viva unido a Él no podrá continuar manifestándose como un derrotado por el mal, ni como un esclavo del pecado y de la muerte. Manifestemos con nuestras buenas obras que realmente el Señor nos ha concedido su gracia, su alegría y su paz, pues, liberados en Cristo, vivimos como personas libres de todo mal, de todo pecado y de toda injusticia. Por eso, confiados en Dios y fortalecidos por su Espíritu, no sólo nos hemos de llamar, sino vivir como hijos de Dios.
 
Mt. 11, 20-24. Los numerosos milagros que realiza Jesús no son tanto para suscitar la admiración, ni para que la multitud de enfermos y curiosos vayan tras de Él, sino para que lo reconozcamos como al Dios-con-nosotros, y, arrepentidos de los propios pecados, volvamos a Él, y en Él recibamos la salvación y la vida eterna. La Obra de Salvación de Dios en nosotros será realidad no cuando recibamos la curación de nuestros males, sino cuando, junto con Cristo, participemos de la Gloria del Padre. Si sólo buscamos a Cristo y vamos tras de Él con el interés de las cosas materiales y pasajeras, pero sin la intención de vivir comprometidos con Él y con el anuncio de su Evangelio, no podemos decir que en Él somos hijos de Dios. Al final, si desperdiciamos la oportunidad de salvación que Dios nos ha concedido en Jesús, su Hijo, seríamos más dignos de condenación que aquellos que vivieron en contra de Dios o de la naturaleza misma, pero sin haber escuchado al Señor, ni haber experimentado su amor y su misericordia.
El Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía sin odios ni divisiones. Nadie puede decir que no tiene pecado. todos necesitamos del perdón de Dios. Y el Hijo de Dios se hizo hombre para entregar su vida para el perdón de nuestros pecados, y para darnos vida nueva mediante su gloriosa resurrección. Nuestra fe en Cristo no nos coloca seguros ante Él sólo para sentir su protección amorosa, sino para que vayamos sin miedos, sin temores, a construir su Reino en medio de la ciudad terrena, de la cual también nosotros somos responsables. Por eso podemos decir que la participación de la Eucaristía nos pone en camino para buscar y salvar todo lo que se había perdido, hasta lograr, por obra del Espíritu Santo, que todo encuentre su unidad en Cristo Jesús.
Habiendo recibido de Cristo Jesús la misma Misión salvadora que Él recibió de su Padre Dios, volvamos a casa, y a los diversos ambientes en que se desarrolle nuestra vida, para ser ahí un signo de unidad en medio del mundo. Tal vez ese sea el mayor milagro que pueda realizar la Iglesia: la unidad de la humanidad entera en el amor fraterno, consecuencia de nuestra fe y de nuestro amor a Dios. Entonces realmente desaparecerán los odios y divisiones, las injusticias y persecuciones, los escándalos y la explotación de inocentes. Entonces no sólo estaremos orgullosos de construir la ciudad terrena, sino también de construir y afianzar cada día más el Reino de Dios entre nosotros.
Roguémosle al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber buscar a Cristo, no sólo para pedirle su ayuda conforme a nuestras necesidades personales y pasajeras, sino especialmente para vivir comprometidos con Él y con su Evangelio, colaborando, así, para que el Reino de Dios se inicie ya desde ahora entre nosotros. Amén.
 

Homilia catolica

lunes, 11 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 11 DE JULIO LUNES XV DEL T. ORDINARIO SAN BENITO A...

Liturgia de las horas: 11 DE JULIO LUNES XV DEL T. ORDINARIO SAN BENITO A...: Del Común de santos varones para los santos religiosos. Salterio III. SAN BENITO ABAD, patrono de Europa. (MEMORIA). N...

Santa Misa, lunes 11 de julio de 2016 (de www.nazaret.tv)

Homilía Mons. José Ignacio Munilla 10-7-2016

Papa Francesco Angelus 10 Luglio 2016.HD





PAPA FRANCISCO ANTES DEL ANAGELIS
Domingo 10 de Julio de 2016

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy la liturgia nos propone la parábola llamada del “buen samaritano”, del Evangelio de Lucas  (10,25-37). Esta, en su historia sencilla y estimulante, indica un estilo de vida, cuyo centro no somos nosotros mismos, sino los otros, con sus dificultades, que encontramos en nuestro camino y nos interpelan. Los otros nos interpelan. Y cuando los otros no nos interpelan, hay algo que no funciona, hay algo en ese corazón que no es cristiano. Jesús usa esta parábola en el diálogo que con un doctor de la ley, a propósito del doble mandamiento que permite entrar en la vida eterna: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a ti mismo (vv. 25-28). “Sí – replica ese doctor de la ley – pero quién es mi prójimo?” (v. 29). También nosotros podemos hacernos esta pregunta: ¿quién es mi prójimo? ¿A quién debo amar como a mí mismo? ¿Mis padres? ¿Mis amigos? ¿Mis connacionales? ¿Los de mi religión? ¿Quién es mi prójimo?

Jesús responde con esta parábola. Un hombre, en el camino de Jerusalén a Jericó, fue asaltado por ladrones, golpeado y abandonado. Por ese camino pasan primero un sacerdote y después un levita, los cuales, incluso viendo al hombre herido, no se detuvieron y continuaron su camino (vv. 31-32). Después pasa un samaritano, es decir un habitante de Samaria, como tal despreciado por los judíos por no seguir la verdadera religión; y sin embargo él, precisamente él, cuando vio ese pobre desgraciado, dice el Evangelio, “tuvo compasión. Se acercó, le curó las heridas […], le llevó a una posada y cuidó de él” (vv. 33-34); y el día después le encomendó a los cuidados del posadero, pagó por él y dijo que pagaría también el resto (cfr v. 35).

En ese momento Jesús se dirige al doctor de la ley y le pregunta: “¿Cuál de estos tres, –el sacerdote, el levita, el samaritano– te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?”. Y ese naturalmente, porque era inteligente, responde: “Quién ha tenido compasión de él” (vv. 36-37). De esta forma Jesús ha volcado completamente la perspectiva inicial del doctor de la ley – ¡y también la nuestra!-: no debo catalogar a los otros para decidir quién es mi prójimo y quién no lo es. Depende de mí ser o no ser prójimo, la decisión es mía, depende de mí ser o no ser prójimo de la persona que encuentro y que necesita ayuda, también si es extranjera o quizá hostil. Y Jesús concluye: “Anda, haz tú lo mismo” (v. 37). Bonita lección. Y lo repite a cada uno de nosotros: “Anda, haz tú lo mismo”. “Hazte prójimo del hermano y hermana que ves en dificultad”. “Anda, haz tú lo mismo”. Hacer buenas obras, no solo decir palabras que se las lleva el viento. Me viene a la cabeza esa canción “palabras, palabras, palabras”. Hacer, hacer y mediante las buenas obras, que cumplimos con amor y con alegría hacia el prójimo, nuestra fe germina y da fruto. Preguntémonos, cada uno de nosotros que responda en el corazón, preguntémonos: ¿nuestra fe es fecunda? ¿Nuestra fe produce buenas obras? ¿O es más bien estéril, y por tanto más muerta que viva? ¿Me hago prójimo o simplemente paso de largo? ¿Soy de esos que seleccionan la gente según el propio placer? Está bien hacerse estas preguntas, y hacerlo a menudo, porque al final seremos juzgados sobre las obras de misericordia; el Señor podrá decirnos: “Pero tú, tú, tú, ¿te acuerdas esa vez, en el camino de Jerusalén a Jericó? Ese hombre medio muerto era yo” (cfr Mt 25,40-45). “¿Te acuerdas? Ese niño hambriento era yo”. “¿Te acuerdas? Ese inmigrante que muchos quieren expulsar, era yo”. “Esos abuelos solos abandonados en las residencias, era yo”. “Ese enfermo solo en el hospital que nadie visita, era yo”.

Que la Virgen María nos ayude a caminar en el camino del amor generoso hacia los otros, el camino del buen samaritano. Nos ayude a vivir el mandamiento principal que Cristo nos ha dejado. Es este el camino para entrar en la vida eterna.

Después del ángelus:

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy se celebra el “Domingo del Mar”, en apoyo al cuidado pastoral de la gente de mar. Animo a los marineros y pescadores en su trabajo, a menudo duro y arriesgado, como también a los capellanes y voluntarios en su precioso servicio. ¡María, Estrella del Mar, cuide de vosotros!

Saludo a todos vosotros, fieles de Roma y de tantas parte de Italia y del mundo.

Dirijo un saludo especial a los peregrinos de Puerto Rico; a los polacos que han realizado una carrera de relevos desde Cracovia a Roma, ¡buenos! Y lo extiendo a los participantes de la gran peregrinación de la Familia de Radio María al Santuario de  Częstochowa, que ha llegado a la 25º edición. Pero también he escuchado ahí algunos connacionales míos que no están callados. A los argentinos que están aquí y que hacen ruido, que hacen lío, un saludo especial.

Saludo a las familias de la diócesis de Adria-Rovigo, las Hermanas Hijas de la Caridad del Preciosísimo Sangre, la Orden Secular Teresiana, los fieles de Limbiate y la Comunidad Misionera Juan Pablo II.

Os deseo a todos un feliz domingo y ¡un domingo caluroso! No os olvidéis, por favor, de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

 

Traducción realizada por ZENIT 

domingo, 10 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 10 DE JULIO DOMINGO XV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 10 DE JULIO DOMINGO XV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ab...

sábado, 9 de julio de 2016

Caballeros de la Virgen - María y el simbolismo de la aurora

Caballeros de la Virgen - María y el simbolismo de la aurora: Aurora quiere decir “hora aurea”: hora preciosa, hora encantadora, hora de esperanza y de felicidad. El simbolismo de la aurora o del amanecer conviene sobre todo a María.

viernes, 8 de julio de 2016

Adoración perpetua - Enciclopedia Católica

Adoración perpetua - Enciclopedia Católica

Caballeros de la Virgen - Los ángeles en la vida de los santos - Parte 2

Caballeros de la Virgen - Los ángeles en la vida de los santos - Parte 2: El ángel de la guarda nos acompaña siempre a cada uno de nosotros. Pocas personas, sin embargo, reciben la gracia de poder sentir físicamente la presencia de este protector.

jueves, 7 de julio de 2016

El Santo del Dia: 8 DE JULIO SAN PROCOPIO MÁRTIR

El Santo del Dia: 8 DE JULIO SAN PROCOPIO MÁRTIR: SAN PROCOPIO MÁRTIR PALABRA DE DIOS DIARIA El primero de los mártires en Palestina fue Procopio. Era un varón lleno de la ...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XIV DEL T. ORDINARIO 8 DE JUL...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XIV DEL T. ORDINARIO 8 DE JUL...: Yo los envío como ovejas entre lobos. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN PROCOPIO MÁRTIR ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sb 11, 2...

REFLEXIÓN: 
Os. 14, 2-10. Jesús nos dirá: Yo les aseguro que en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesiten conversión. ¡Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja y la moneda que se me habían perdido!
El retorno a Dios, consecuencia de un sincero arrepentimiento, es aquello en lo que culmina la gracia de la conversión que Dios concede al pecador. Y retornar a Dios significa dejar los falsos dioses, los caminos equivocados, las confianzas puestas en manos humanas o en uno mismo para lograr la paz, la felicidad y la plena realización. Dios nos quiere totalmente confiados en Él. No es tanto que quiera tratarnos y manipularnos como niños; Él quiere que nuestros esfuerzos cobren su verdadera dimensión, pues nuestra vocación estriba en llegar a ser conforme a la imagen de su propio Hijo. Y esto no podemos realizarlo al margen de Aquel que nos ha creado y nos ha llamado con Santa llamada para que lleguemos a la plenitud en Él. Ir por un camino diferente significa haber perdido el rumbo de la plena realización humana, que, gracias a Cristo, ha sido elevada a una meta superior: Llegar a ser el Pueblo-Hijo de Dios, participando de su misma Vida y de su mismo Espíritu.
Aquel que una su vida a Cristo mediante la Comunidad de Fe en Él, será amado por el Padre Dios y Él velará por todos sus intereses, pues lo contemplará con el mismo amor con que contempla a su Hijo amado, en quien se complace eternamente.
 
Sal. 51 (50). Nuestro retorno a Dios nos hace volver a Él cargados de nuestros propios pecados, pues el perdón, la salvación, la vestidura nueva, no es algo que podamos alcanzar por nosotros mismos, sino que es un don gratuito de Dios. Por eso volviendo a Él humillados, arrepentidos y con el corazón contrito, le pedimos que nos lave bien de todos nuestros delitos y que nos purifique de nuestros pecados, pues sabemos que Él es rico en compasión, en misericordia y en piedad, y que, además, siempre está dispuesto a perdonar a quien vuelve a Él con un corazón sincero y arrepentido.
Pero volvemos a Él también como discípulos, siempre dispuestos a dejarnos enseñar sobre el camino que hemos de seguir para que nuestro corazón sea recto en su presencia; pedimos, además, que, auxiliados por su Espíritu, nos conceda no sólo escuchar su Palabra, sino vivir conforme a sus enseñanzas. Así, libres del pecado, del error, de la maldad; teniendo en nosotros su Vida y participando de su Espíritu, podremos abrir nuestros labios no sólo para cantar sus alabanzas, sino para dar testimonio de lo misericordioso que Dios ha sido para con nosotros, colaborando también para que, quien quiera confiar en el Señor, viendo la obra de salvación que Dios ha llevado a efecto en nosotros, haga la prueba y experimente qué bueno es Él para con todos.
 
Mt. 10, 16-23. A causa de Cristo tal vez suframos persecuciones, e incluso la muerte misma. Sin embargo cuando al final el Padre Dios nos resucite para ser glorificados junto con su Hijo, estará dando testimonio de que realmente fue Él el que nos envió, y que nosotros, fieles a su voluntad, proclamamos su Evangelio con las palabras, con las obras y con la vida misma. Entonces comprenderemos que, junto con Cristo, habremos llegado a la perfección obedeciendo, en una obediencia hasta la muerte y muerte de Cruz, pues sólo el amor hasta el extremo, que se convierte en entrega para la salvación de los demás, es lo que nos identifica con el Hijo de Dios.
Teniendo esto presente en nosotros, ¿acaso no deberá ser motivo de alegrarnos y saltar de contento cuando nos persigan y maldigan, cuando digan cosas falsas de nosotros, cuando nos juzguen y condenen a muerte por Cristo, sabiendo que nuestros nombres están escritos en el Reino de los cielos?
El Señor va delante nuestro cargando su cruz, va con su amor hasta el extremo, va con su entrega para salvación nuestra.
La Eucaristía que estamos celebrando no sólo nos reúne en torno a Él, sino que nos pone en camino, junto con Él, hacia la gloria del Padre. Junto con Él entregamos nuestro cuerpo y derramamos nuestra sangre para el perdón de los pecados de la humanidad entera, y no tanto porque la entrega de Cristo no haya bastado para eso, sino porque Él asumió en su cruz no sólo nuestros pecados para perdonarlos, sino también nuestro dolor, nuestras persecuciones por el Evangelio, nuestro gastarnos y desgastarnos por Él; y lo frágil nuestro lo elevó a la misma dignidad y eficacia salvadora de su Sacrificio Redentor.
Por eso vamos al mundo a proclamar el Evangelio, que es Cristo, con la valentía que nos viene de su Espíritu que habita en nosotros. La Iglesia del Señor no puede dejarse comprar, manipular o atar por los poderosos de este mundo, sino que debe ser fiel a su Señor. No fuimos enviados para complacer a quienes, tal vez, podrían levantarnos en gloria y poder humanos. No podemos poner nuestra confianza en quienes, para protegernos y enriquecernos, cierran sus oídos ante el llamado a la conversión, pero quieren tranquilizar su conciencia escuchando relecturas del Evangelio hechas por nosotros especialmente para ellos, tratando de justificar sus canalladas.
Dios nos quiere fieles a la misión que nos ha confiado, tratando de conducir a todos hacia un verdadero encuentro con Él, para que sepamos encontrarnos con nuestro prójimo como con nuestro hermano, más aún como con Cristo mismo a quien no sólo adoramos, sino a quien servimos con amor.
Tal vez este camino de evangelización nos atraiga muchos males y la muerte misma. Confiados en Dios aceptemos todas las consecuencias que nos vengan por anunciar fielmente el Evangelio de salvación, que Él puso bajo nuestra propia responsabilidad, auxiliados por su Espíritu Santo.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, que nos conceda la gracia de ir tras las huellas amorosas de Cristo hasta lograr, junto con Él, la vida eterna. Amén.

Homilia catolica

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XIV DEL T. ORDINARIO 8 DE JUL...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL VIERNES XIV DEL T. ORDINARIO 8 DE JUL...: Yo los envío como ovejas entre lobos. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN PROCOPIO MÁRTIR ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sb 11, 2...

Santa Misa, jueves 7 de julio de 2016 (de www.nazaret.tv)

miércoles, 6 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 7 DE JULIO JUEVES XIV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 7 DE JULIO JUEVES XIV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio II OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre mi...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES XIV DEL T. ORDINARIO 7 DE JULI...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES XIV DEL T. ORDINARIO 7 DE JULI...: Al entrar, saluden así: 'Que haya paz en esta casa'. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN FERMÍN OBISPO ANTÍFONA DE EN...



Reflexión 
Os. 11, 1-4. 8-9. Dios está juzgando a Israel, no como a un niño, sino desde el criterio del amor que Dios le ha tenido desde que Israel era niño. Dios como Padre y Madre lo estrechó entre sus brazos y se inclinó hacia él para darle de comer; lo enseñó a caminar y cuidó constantemente de él. Pero Israel fue rebelde desde el principio y merecedor de un gran castigo por no ser fiel a la Alianza en que Dios se comprometió a tenerlo como su Pueblo, e Israel a tener al Señor como a su único Dios. Sin embargo el Señor no es enemigo a la puerta, sino Dios, lleno de amor, de compasión, de misericordia; y sobre todo fiel a su Alianza.
Podremos fallar nosotros, pero Él jamás será infiel, pues no puede desdecirse a sí mismo. Él, conmovido por su compasión hacia nosotros, no ha cedido al ardor de su cólera, sino que llevado por el gran amor que nos tiene, nos envió a su propio Hijo para liberarnos de la esclavitud al pecado y a la muerte.
Habiendo experimentado el gran amor que Dios nos tiene, ¿continuaremos esclavos de los nuevos dioses que nos hemos fabricado? o ¿seremos fieles al Señor, de tal forma que su amor nos vaya transformado y en adelante ya no le seamos rebeldes, sino que toda nuestra vida sea como una ofrenda agradable a sus ojos?
 
Sal. 80 (79). Dios jamás ha dejado de amarnos. Si nosotros, a causa de nuestros pecados, nos alejamos de Él y nos dispersamos en un día de oscuridad y de nubarrones, nosotros mismos somos los causantes de los males que se han cernido sobre nuestra vida.
Pero Dios no nos ha abandonado. Ha salido a buscarnos como el pastor busca a la oveja descarriada. Él es nuestro Pastor, y nosotros somos ovejas de su Rebaño. Ojalá y escuchemos su voz y nos dejemos conducir por Él.
Roguémosle al Señor que vuelva su mirada hacia nosotros, que también somos su viña, pues, unidos a Cristo, la Vida verdadera, nosotros somos los sarmientos, las ramas que han de producir frutos abundantes, y no que sólo desean vivir protegidos por el Señor, pues al amor que Él nos ha tenido hemos de corresponder con abundancia de frutos de bondad, de santidad, de justicia, de amor y de paz.
Que Él nos ayude para que no vivamos en la esterilidad de las obras del pecado, sino en la fecundidad de las obras de la gracia.
 
Mt. 10, 7-15. El anuncio del Evangelio no es para dar al enviado un status social. Tampoco es para que se aproveche de la misión y se enriquezca a costa del Evangelio. Menos aún es para que, creyéndose superior a los demás, se convierta en opresor de ellos, incluso por medio de la violencia, queriendo así crear una comunidad de santos, donde los pecadores serían destruidos.
El Señor nos envía a buscar y a salvar todo lo que se había perdido. Nos pide que no cerremos los ojos ante la maldad que se ha adueñado de muchos corazones, por lo que nuestro primer llamado será en orden a la conversión, pues el Reino de Dios está cerca.
Además Cristo no se contenta con entregar a sus enviados un mensaje para que lo transmitan a los demás, sino que quiere que el estilo de vida de sus enviados sea la reproducción viviente de la Palabra que proclaman. Por eso deben confiarse totalmente en Dios y en su providencia, desprotegidos de cualquier seguridad temporal, sea económica o de poder humano, manifestando así que el Evangelio ha sido eficaz en primer lugar en quienes lo transmiten a los demás.
Proclamemos el Nombre del Señor no sólo con las palabras, sino con nuestras obras y con nuestra vida misma.
Cristo sale a nuestro encuentro por medio de su Iglesia, convertida en su presencia sacramental de salvación en el mundo y su historia.
De un modo especial Él se hace presente entre nosotros mediante la celebración del Memorial de su Misterio Pascual que actualizamos entre nosotros en la Eucaristía.
Su Palabra llega a nosotros con toda su fuerza salvadora, haciéndonos, en primer lugar, un fuerte llamado a la conversión.
A pesar de nuestros pecados Dios nos sigue amando y sigue saliendo a buscarnos hasta encontrarnos, por medio de su Iglesia, para llevarnos de retorno a la comunión de vida con los demás miembros de la Comunidad de fe en Cristo Jesús.
Él nos alimenta con su Cuerpo y con su Sangre, para que, participando de su propia vida, podamos producir frutos buenos y en abundancia.
Por eso nuestra participación en la Eucaristía no sólo es para alabar y adorar al Señor, sino para permitirle que por obra del Espíritu Santo en nosotros, nos transforme en criaturas nuevas, que transparenten ante el mundo la presencia amorosa de Cristo, Salvador de la humanidad entera.
Como Iglesia no sólo anunciamos el Evangelio al mundo entero, sino que nos convertimos en el Evangelio viviente del Padre. Efectivamente el Señor prolonga su encarnación en el mundo por medio nuestro. Nuestra vocación mira a ser un signo viviente del amor del Padre, que quiere salvar a todos.
No fuimos constituidos en Iglesia para convertirnos en ocasión de condenación sino de salvación para los demás. Reconocemos que nuestro camino de perfección aún no ha llegado a la meta, sino que lo recorremos, por obra del Espíritu Santo, día a día, esperanzados en llegar a una plena identificación con el Hijo de Dios para ser, junto con Él, glorificados junto al Padre Dios. Por eso nosotros mismos hemos de ser los primeros en vivir en una continua conversión. Efectivamente no podemos llamar a la conversión a nuestro prójimo mientras nosotros mismos no estemos dispuestos a vivir en un auténtico retorno al Señor. Esa conversión nos ha de llevar a vivir unidos a Dios, en primer lugar; pero también a vivir el amor fraterno, a saber acoger en nuestro corazón a nuestro prójimo y a ser portadores de paz para todos.
Seamos portadores de la salvación y no de la condenación; esforcémonos denodadamente para que el amor de Dios y la salvación que Él nos ofrece se haga realidad entre nosotros, construyendo así, ya desde ahora, el Reino de Dios entre nosotros.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber recibir a Cristo como huésped en nuestro propio corazón, para que, junto con Él, sepamos también dar alojamiento en nuestro corazón, en nuestro amor, en nuestra paz, en nuestra misericordia a nuestro prójimo, amándolo como Cristo nos ha amado a nosotros. Amén.

Homilia catolica

El Santo del Dia: 7 DE JULIO SAN FERMÍN OBISPO

El Santo del Dia: 7 DE JULIO SAN FERMÍN OBISPO: SAN FERMÍN OBISPO PALABRA DE DIOS DIARIA Pamplona era entonces Pompelon, una pequeña aglomeración urbana fundada por los r...

Caballeros de la Virgen - Santa Maria Goretti

Caballeros de la Virgen - Santa Maria Goretti: La verdadera felicidad exige entereza y espíritu de sacrificio, rechazo de cualquier componenda con el mal y disposición a pagar personalmente, incluso con la muerte, la fidelidad a Dios y a sus Mandamientos.

Liturgia de las horas: 6 DE JULIO MIÉRCOLES XIV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 6 DE JULIO MIÉRCOLES XIV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio II OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor...

martes, 5 de julio de 2016

LA CONVERSIÓN ES EL MEJOR REGALO PARA TU FAMILIA





Cómo es el acompañamiento de los divorciados y vueltos a casar.
Aborda el tema de la comunión sacramental en dicha situación. Todo a la luz del reciente Sínodo de la familia.

CREADOS PARA SER SANTOS

lunes, 4 de julio de 2016

Liturgia de las horas: 4 DE JULIO LUNES XIV DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 4 DE JULIO LUNES XIV DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio II OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abr...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL LUNES XIV DEL T. ORDINARIO 4 DE JULI...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL LUNES XIV DEL T. ORDINARIO 4 DE JULI...: Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: "Hija, ten confianza; tu fe te ha curado". RESPUESTAS DE FE S.D.A. NUEST...

El Santo del Dia: 4 DE JULIO NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE PECADORES...

El Santo del Dia: 4 DE JULIO NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE PECADORES...: NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE PECADORES Ella no rechaza a nadie PALABRA DE DIOS DIARIA Una de las advocaciones más veneradas...

Homilia 2016-07-03 Mons. Munilla DOMINGO 14 del T.O.

domingo, 3 de julio de 2016

Papa Francesco Angelus 3 Luglio 2016.HD





PALABRAS DEL PAPA ANTES DEL ANGELUS
Domingo 03 de Julio de 2016

«Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

La página evangélica de hoy, tomada del décimo capítulo del Evangelio de Lucas (1-12 17-20), nos hace comprender cuán necesario es invocar a Dios «el Señor de la mies, para que envíe obreros para su mies» (2). Los ‘obreros’ de los que habla Jesús son los misioneros del Reino de Dios, a los que Él mismo llamaba y enviaba «de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir». (1) Su tarea es anunciar un mensaje de salvación dirigido a todos los misioneros, que anuncian siempre un mensaje de salvación a todos, no sólo a los misioneros que van lejos, también nosotros misioneros cristianos que decimos una palabra buena de salvación. Y éste es el don que nos da Jesús con el Espíritu Santo. Y este anuncio es el de decir: «El Reino de Dios está cerca de ustedes». (9). En efecto, Jesús ha «acercado» a Dios a nosotros; en Jesús, Dios reina en medio de nosotros, su amor misericordioso vence el pecado y la miseria humana.

Y ésta es la Buena Noticia que los «obreros» deben llevar a todos: un mensaje de esperanza y de consolación, de paz y de caridad. Jesús, cuando envía a sus discípulos para que lo precedan en las aldeas, les recomienda: «Digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!»… «Curen a sus enfermos» (5 y 9) Todo ello quiere decir que el Reino de Dios se construye día a día y ofrece ya en esta tierra sus frutos de conversión, de purificación, de amor y de consolación entre los hombres. Es una cosa linda ¡eh! Construir día tras día este Reino de Dios que se va haciendo. No destruir, construir.

¿Con qué espíritu el discípulo de Jesús deberá desarrollar esta misión? Ante todo, deberá tener conciencia de la realidad difícil y a veces hostil que le espera. Pero Jesús no ahorra palabras sobre esto ¡eh! Jesús dice: «Yo los envío como a ovejas en medio de lobos» (3), clarísimo. La hostilidad que está desde siempre, desde el comienzo de las persecuciones de los cristianos, porque Jesús sabe que la misión está obstaculizada por la obra del maligno. Por ello, el obrero del Evangelio se esforzará en estar libre de condicionamientos humanos de todo tipo, no llevando ni dinero, ni alforja, ni calzado (cfr 4), como ha recomendado Jesús, para confiar sólo en el poder de la Cruz de Cristo. Ello significa abandonar todo motivo de vanagloria personal, de arribismo, de fama, de poder, y ser instrumentos humildes de la salvación obrada por el sacrificio de Jesús, muerto y resucitado por nosotros».

La misión del cristiano en el mundo es una misión estupenda, es una misión destinada a todos, una misión de servicio sin excluir a nadie; requiere tanta generosidad y sobre todo elevar la mirada y el corazón, para invocar la ayuda del Señor. Hay tanta necesidad de cristianos que testimonien con alegría el Evangelio en la vida de cada día. Los discípulos enviados por Jesús «volvieron llenos de alegría (17). Cuando hacemos esto, el corazón se llena de alegría. Y esta expresión me hace pensar en cómo se alegra la Iglesia, se alegra cuando sus hijos reciben la Buena Noticia gracias a la dedición de tantos hombres y mujeres que cotidianamente anuncian el Evangelio: sacerdotes, esos párrocos buenos que todos conocemos, religiosas, consagradas, misioneras, misioneros, y me pregunto, escuchen la pregunta: ¿cuántos de ustedes jóvenes, que ahora están presentes, hoy, en la plaza, perciben la llamada del Señor a seguirlo? ¡No tengan miedo! Sean valientes y lleven a los otros esta antorcha del celo apostólico que nos ha sido dada por estos ejemplares discípulos.

Roguemos al Señor, por intercesión de la Virgen María, para que no falten nunca a la Iglesia corazones generosos, que trabajen para llevar a todos el amor y la ternura del Padre celeste».

- PALABRAS DE PAPA FRANCISCO: DESPUÉS DEL ANGELUS

Queridos hermanos y hermanas,

Expreso mi cercanía a los familiares de las víctimas y de los heridos del atentado sucedido ayer en Dacca y también del sucedido en Bagdad. Recemos juntos. Recemos juntos por ellos, por los difuntos y pidamos al Señor para convertir el corazón de los violentos cegados por el odio. (Ave María…)

Les saludo a todos ustedes, fieles de Roma y peregrinos llegados desde Italia y desde diversos países. En particular al grupo de Bérgamo (Italia) guiado por el Obispo. Los bergamascos no han escatimado en la pancarta, ¿eh? ¡Se ve bien! A aquellos de Braganza- Miranda (Portugal); las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón que vienen desde Corea con algunos fieles; los jóvenes de Ibiza que se preparan para la confirmación; y el grupo de peregrinos venezolanos. También querría saludar a mis connacionales de La Rioja, del Chilecito: se ve bien la bandera ahí, ¡eh!

Saludo a algunas peregrinaciones especiales, bajo el amparo de la Misericordia: a los fieles de Ascoli Piceno, llegados a pie por la vía Salaria antigua; a los socios de la Federación Italiana de Turismo Ecuestre, llegados a caballo, algunos incluso desde Cracovia; y aquel en bicicleta y motocicleta desde Cardito (Nápoles).

Saludo finalmente a la Asociación “Migas de esperanza de Carla Zichetti”, la Familia Camiliana Laica, la Escuela materna de Verdellino, y los muchachos de Albino y Desenzano, y aquellos de Sassari.

En el Año Santo de la Misericordia me agrada recordar que el próximo miércoles celebraremos la memoria de santa María Goretti, la muchacha mártir que antes de morir perdonó a su asesino. Esta valiente muchacha merece un aplauso de toda la plaza, ¡eh!

Y a todos les deseo un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí.
¡Buen almuerzo y hasta la vista!

(Fuente 13 TV – Radio Vaticano).

jueves, 30 de junio de 2016

Papa Francesco Omelia Messa Festa Santi Pietro e Paolo 2016.HD





Homilía del Papa Francisco en la Solemnidad de San Pedro y San Pabloe Junio de 2016



"La Palabra de Dios de esta liturgia contiene un binomio central: cierre - apertura. A esta imagen podemos  unir el símbolo de las llaves, que Jesús promete a Simón Pedro para que pueda abrir la entrada al Reino de los cielos, y no cerrarlo para la gente, como hacían algunos escribas y fariseos hipócritas a los que Jesús reprende.



La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos presenta tres encierros: el de Pedro en la cárcel; el de la comunidad reunida en oración; y – en el contexto cercano de nuestro pasaje – el de la casa de María, madre de Juan, llamado Marcos, donde Pedro va a llamar después de haber sido liberado.



Con respecto a los encierros, la oración aparece como la principal vía de salida: salida de la comunidad, que corre el peligro de encerrarse en sí misma debido a la persecución y al miedo; salida para Pedro, que al comienzo de su misión que le había sido confiada por el Señor, es encarcelado por Herodes, y corre el riesgo de ser condenado a muerte.



Y mientras Pedro estaba en la cárcel, «la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él». Y el Señor responde a la oración y le envía a su ángel para liberarlo, «arrancándolo de la mano de Herodes». La oración, como humilde abandono en Dios y en su santa voluntad, es siempre una forma de salir de nuestros encierros personales y comunitarios. Es la gran vía de salida de las cerrazones.



También Pablo, escribiendo a Timoteo, habla de su experiencia de liberación, la salida del peligro de ser, él también, condenado a muerte; en cambio, el Señor estuvo cerca de él y le dio fuerzas para que pudiera llevar a cabo su trabajo de evangelizar a los gentiles. Pero Pablo habla de una «apertura» mucho mayor, hacia un horizonte infinitamente más amplio: el de la vida eterna, que le espera después de haber terminado la «carrera» terrena.



Es muy bello ver la vida del Apóstol toda «en salida» gracias al Evangelio: toda proyectada hacia adelante, primero para llevar a Cristo a cuantos no le conocen, y luego para saltar, por así decirlo, en sus brazos, y ser llevado por él que lo salvará llevándolo a su reino celestial».



Volvamos a Pedro. El relato Evangélico de su profesión de fe y la consiguiente misión confiada por Jesús nos muestra que la vida de Simón, pescador de Galilea ? como la vida de cada uno de nosotros ? se abre, florece plenamente cuando acoge de Dios la gracia de la fe.



Entonces, Simón se pone en el camino – un camino largo y duro – que le llevará a salir de sí mismo, de sus seguridades humanas, sobre todo de su orgullo mezclado con valentía y con generoso altruismo. En este su camino de liberación, es decisiva la oración de Jesús: «yo he pedido por ti (Simón), para que tu fe no se apague».



Es igualmente decisiva la mirada llena de compasión del Señor después de que Pedro le hubiera negado tres veces: una mirada que toca el corazón y disuelve las lágrimas de arrepentimiento. Entonces Simón Pedro fue liberado de la prisión de su ego orgulloso, de su ego miedoso, y superó la tentación de cerrarse a la llamada de Jesús a seguirle por el camino de la cruz.



Como ya he dicho, en el contexto inmediato del pasaje de los Hechos de los Apóstoles, hay un detalle que nos puede hacer bien resaltar. Cuando Pedro se encuentra milagrosamente libre, fuera de la prisión de Herodes, va a la casa de la madre de Juan, llamado Marcos. Llama a la puerta, y desde dentro responde una sirvienta llamada Rode, la cual, reconociendo la voz de Pedro, en lugar de abrir la puerta, incrédula y llena de alegría corre a contárselo a su señora.



El relato, que puede parecer cómico, y que puede dar inicio al llamado complejo de Rode, nos hace percibir el clima de miedo en el que vivía la comunidad cristiana, que permanecía encerrada en la casa, y cerrada también a las sorpresas de Dios. Pedro llama a la puerta: “¡Mira!”. Está la alegría, está el miedo… “Pero. ¿abrimos, no abrimos?”. Y él corre peligro, porque la policía puede tomarlo… Pero el miedo hace que nos detengamos, ¡nos detiene siempre! Nos cierra, nos cierra a las sorpresas de Dios.



Este detalle nos habla de la tentación que existe siempre para la Iglesia: de cerrarse en sí misma de cara a los peligros. Pero incluso aquí hay un resquicio a través del cual puede pasar a la acción de Dios: dice Lucas que en aquella casa, «había muchos reunidos en oración». La oración permite a la gracia abrir una vía de salida: del cerramiento a la apertura, del miedo a la valentía, de la tristeza a la alegría. Y podemos añadir: de la división a la unidad.



Sí, lo decimos hoy junto a nuestros hermanos de la delegación enviada por el querido Patriarca Ecuménico Bartolomé, para participar en la fiesta de los Santos Patronos de Roma. Una fiesta de comunión para toda la Iglesia, como pone de manifiesto la presencia de los Arzobispos Metropolitanos venidos para la bendición de los Palios, que les serán impuestos por mis Representantes en sus respectivas sedes.



Que los santos Pedro y Pablo intercedan por nosotros, para que podamos hacer este camino con la alegría, experimentar la acción liberadora de Dios y testimoniarla a todos."



Fuente: ACI Prensa,.


miércoles, 29 de junio de 2016

Liturgia de las horas: 30 DE JUNIO JUEVES XIII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 30 DE JUNIO JUEVES XIII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio I OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre...

El Santo del Dia: 30 DE JUNIO PRIMEROS MÁRTIRES CRISTIANOS

El Santo del Dia: 30 DE JUNIO PRIMEROS MÁRTIRES CRISTIANOS: PRIMEROS MÁRTIRES CRISTIANOS. Mártires de la persecución de Nerón luego del incendio de Roma PALABRA DE DIOS DIARIA La ce...

Homilia 2016-06-29 Sab Pedro y San Pablo 20º ANIVERSARIO DE LA ORDENACIO...

Liturgia de las horas: 29 DE JUNIO MIÉRCOLES XIII DEL T. ORDINARIO SOLEMN...

Liturgia de las horas: 29 DE JUNIO MIÉRCOLES XIII DEL T. ORDINARIO SOLEMN...: De la solemnidad. SANTOS PEDRO Y PABLO, APÓSTOLES. (SOLEMNIDAD). OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la...

28/06/2016 65 Aniversario de la Ordenación Sacerdotal del Papa emérito B...





65 ANIVERSARIO DE LA OARDENACIÓN SACERDOTAL DE AABENEDICTO XVI

28 DE JUNIO DE 2016

sábado, 25 de junio de 2016

Descubriendo el Vaticano- Capilla sixtina

El Santo del Dia: 25 DE JUNIO SAN GUILLERMO DE VERCELLI ABAD

El Santo del Dia: 25 DE JUNIO SAN GUILLERMO DE VERCELLI ABAD: SAN GUILLERMO DE VERCELLI ABAD PALABRA DE DIOS DIARIA Nació por el año 1085 en Vercelli, como indica su nombre, en el nort...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL SÁBADO XII DEL T. ORDINARIO 25 DE JUN...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL SÁBADO XII DEL T. ORDINARIO 25 DE JUN...: Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN GUILLERMO DE VERCELLI AB...



REFLEXIÓN


Lam. 2, 2. 10-14. 18-19. Dios se dirige a su Pueblo por medio de aquellos a quienes ha confiado el anuncio y la administración de la Salvación.
El auténtico profeta no puede cerrar los ojos ante las injusticias y pecados incluso de los poderosos. No puede poner en boca de Dios palabras engañosas para adular a los soberanos de este mundo y ganarse así su favor.
El auténtico profeta debe ser fiel al mensaje recibido para no hacerse responsable de la sangre de los demás. En medio de incomprensiones y persecuciones ha de cumplir con su misión, sabiendo que así está colaborando para que los pecadores vuelvan al camino correcto y alcancen la salvación.
Cuando el mal se ha abatido sobre uno mismo, sobre la familia o sobre la sociedad debemos seguir confiando en que Dios es nuestro Padre, y que volverá sus ojos, lleno de misericordia, sobre nosotros, sus hijos, que clamamos a Él humillados y contritos. Entonces Él se llenará de celo por su Pueblo y nos librará de la mano de nuestros enemigos y de la de aquellos que nos odian.
Por eso debemos no tanto quejarnos de nuestros males, sino pedirle a Dios que nos ayude a no caer en la tentación y a vernos libres de la influencia del Malo sobre nuestra vida; le hemos de pedir que nos dé un corazón humilde y dócil para escuchar su Palabra y ponerla en práctica con gran amor; sólo entonces Él nos contemplará como a sus hijos amados y nos llevará sanos y salvos a su Reino celestial.
 
Sal. 74 (73). El Salmista parece haber entrado hasta la presencia del Señor para presentar su queja, pues parece que Dios ha abandonado a los suyos.
En un afán de que Dios se dé cuenta de lo que los enemigos han hecho con su Pueblo y con su Santuario, conduce a Dios hasta la puerta, o por lo menos abre la puerta y le dice al Señor: Ven a ver estas ruinas interminables. Ante lo que ha sucedido se le pide a Dios que se acuerde de su alianza, que se acuerde de su misericordia para que el humilde no salga defraudado, y los pobres y afligidos alaben su Nombre.
Sabemos que Dios jamás se olvidará de nosotros; más bien somos nosotros los que nos hemos olvidado de Él y hemos atraído sobre nosotros muchas desgracias, pues, como nos dirá san Pablo: el salario del pecado es la muerte.
Acudamos a nuestro Dios y Padre para suplicarle que nos libre de todo mal, pero también para vivir comprometidos en la fidelidad a su nueva y eterna Alianza con nosotros, en la que Él se compromete a ser nuestro Padre y nosotros a ser y a vivir como hijos suyos.
 
Mt. 8, 5-17. Pertenecemos al nuevo Pueblo de Dios, no por la circuncisión, sino porque a causa de nuestra fe en Cristo nos unimos a Él y en Él somos hijos de Dios e hijos de Abraham.
Nuestra fe nos lleva a reconocer en Cristo el Poder de Dios no sólo para sanar nuestras enfermedades que, incluso, parecen ponernos al borde de la muerte, sino para darnos la salvación eterna.
Esa fe no puede dejarnos inmóviles, desligados de la realidad, sino puestos al servicio del bien mediante el amor fraterno, compartiendo con los demás la vida que Dios nos ha confiado. Así, libres de todo aquello que nos encadena al mal, podremos no sólo buscar nuestro propio bien y nuestra salvación, sino que seremos capaces, incluso, de cargar con las miserias de nuestro prójimo para que pueda encontrarse con Dios con un corazón puro.
Seamos, no sólo un signo de Cristo, sino portadores de su Evangelio y de su Gracia hasta los últimos rincones de la tierra.
Nos reunimos en esta Celebración Eucarística para renovar nuestra Alianza con Dios mediante la Sangre derramada del Cordero Inmaculado. Entramos en una verdadera comunión de Vida con el Señor.
A pesar de que somos pecadores, hemos venido ante el Señor porque, llamados por Él, hemos decidido vivir en una continua conversión, de tal forma que la Vida su vida se manifieste desde nosotros cada día con mayor claridad.
Jesucristo ha dado su vida por nosotros; Él hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores. Él ha clavado en la cruz el documento que nos condenaba, para destruirlo y para que podamos presentarnos, libres de toda culpa ante su Dios y nuestro Dios, ante su Padre y nuestro Padre. Aprovechemos esta oportunidad que hoy nos concede el Señor.
No podemos negar que en nuestro mundo actual hay muchos signos de maldad y de muerte. El egoísmo se ha posesionado de muchas mentes y de muchos corazones. Muchos, cegados por el poder o por el dinero, han desequilibrado su propia vida y han perdido la capacidad del amor fraterno. Hemos asistido a acontecimientos que nos dejan tremendamente preocupados, pues pareciera que estamos entrando en una espiral de violencia.
Tal vez queramos que Dios vuelva la mirada sobre nuestro mundo y acabe con todos aquellos que causan tantos males y tanto dolor entre los inocentes y desprotegidos. Y Dios responde, amorosamente, a la humanidad de nuestro tiempo. Él intervendrá para que estos males sean remediados y todos disfrutemos de la paz.
Él ha infundido su Espíritu Santo en nosotros, para que, desde nosotros, Él vaya trabajando para que surja una nueva humanidad y el Reino de Dios se afiance entre nosotros.
Ojalá y seamos fieles a esa misión que el Señor ha confiado a su Iglesia. Ojalá y no sólo nos sintamos los beneficiados de la Gracia de Dios, sino los responsables de hacerla llegar a todos.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber trabajar con la valentía que nos viene del Espíritu de Dios, que habita en nosotros para que su Reino, traducido en amor fraterno y solidario, se haga realidad entre nosotros. Amén.

Homilia catolica

Liturgia de las horas: 25 DE JUNIO SÁBADO XII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 25 DE JUNIO SÁBADO XII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio IV OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre ...

jueves, 23 de junio de 2016

Liturgia de las horas: 23 DE JUNIO JUEVES XII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 23 DE JUNIO JUEVES XII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio IV OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abr...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES XII DEL T. ORDINARIO 23 DE JUN...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES XII DEL T. ORDINARIO 23 DE JUN...: Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!', entrará en el Reino de los cielos... RESPUES...



REFLEXIÓN

2Re 24, 8-17. Dios es fiel a sus promesas, y nunca abandona a los suyos. A pesar del castigo a Judá, Dios sigue conservando en el trono a un descendiente de David. Aún hay un resto pobre del pueblo que habita la tierra prometida. Y uno de los profetas: Jeremías, permanece en medio de ellos. Así se asegura que la Palabra del Señor continúe guiando, iluminando a su Pueblo.
En muchas ocasiones pudiera parecernos como si el Señor ya se hubiese olvidado de nosotros. Sin embargo Él jamás ha dejado de amarnos. Más aún: nos amó hasta el extremo al entregarnos a su propio Hijo como Camino, Verdad y Vida, para que cuantos creamos en Él, en Él tengamos vida eterna.
Sin embargo esto no es sino una oferta de parte de Dios hacia nosotros, pues somos nosotros mismos quienes hemos de corresponder a ese amor, de tal forma que no hagamos de la Gracia un fracaso en nosotros.
 
Sal. 79 (78). Hay que orar pidiendo a Dios perdón de nuestras maldades. Pero nuestra oración ha de ser totalmente sincera, de tal forma que reconociendo lo que somos y hemos hecho, vislumbremos un nuevo camino hacia nuestra pascua, hacia nuestra total liberación; y que, guiado por el Espíritu de Dios, nos pongamos en camino para lograr la meta de nuestras esperanzas.
Dios, Dios misericordioso y fiel; Él escucha nuestros ruegos y está siempre dispuesto a perdonarnos, pues es nuestro Dios y Padre, y no enemigo a la puerta.
Por eso acudamos al Señor con el corazón contrito. Descubramos ante Él nuestra propia realidad, tanto personal como social. Y pidámosle que nos perdone; que infunda en nosotros su Vida y su Espíritu; y que nos ayude a caminar decididamente hacia nuestra perfección en Cristo Jesús.
 
Mt. 7, 21- 29. Jesús está concluyendo las enseñanzas que ha dado a sus discípulos, no sólo para que las escuchen como una hermosa doctrina, sino para que se vivan como un caminar con el Señor, como un vivir en la fidelidad amorosa a la voluntad de Dios.
No son los preceptos, es el Señor el que va con nosotros y nos quiere santos como Él es Santo. Amarlo a Él no es sólo llamarlo Señor, Señor; no podemos decir que creemos en Él porque en su Nombre arrojemos demonios, o porque en su Nombre hagamos milagros, o porque hablemos en Nombre de Él. Son nuestras obras las que han de manifestar, finalmente, si somos o no de Dios, si su salvación está o no en nosotros.
Asentar nuestra vida en roca firme significa unirla a Cristo, Roca fundamental de la Salvación y de la Iglesia.
Algo nos debe unir a Él de modo indisoluble: el Espíritu Santo, Amor que hará que ni siquiera la persecución y la muerte nos aparten de Cristo.
En la Eucaristía vivimos el amor sin hipocresías. No es el querer cumplirle externamente al Señor. No podemos venir por simple curiosidad o por costumbre.
Ojalá y nunca nos acostumbremos a estar con el Señor. Ojalá y cada Eucaristía sea una verdadera novedad entre Dios y nosotros. Ojalá y cada Eucaristía sea un compromiso renovado de vivir en la fidelidad, en la escucha y en la puesta en práctica de la Palabra de Dios, de tal forma que, por obra del Espíritu Santo, nos convirtamos en la Encarnación de esa misma Palabra, que se prolonga en la historia, haciendo presente al Señor entre nosotros, por medio de su Iglesia, con todo el compromiso y entrega de su Misterio Pascual.
No basta predicar; no basta dar catequesis y dedicarse a llevar el Evangelio a tierras de misión. Si Jesús dijo de su propia Madre que ella no era bienaventurada por haberle llevado en su seno y haberlo amamantado con sus pechos, sino porque escuchó la Palabra de Dios y la puso en práctica, ¿Qué no esperará de nosotros?
No pensemos que porque seamos ministros del Señor, o laicos comprometidos en el anuncio del Evangelio vayamos a tener asegurado un lugar en la eternidad. Si no queremos que al final se nos cierren las puertas, no seamos lobos rapaces disfrazados de ovejas; no seamos predicadores insignes pero obradores de maldad. Seamos congruentes con el Evangelio, anunciándolo con las obras, con la vida misma; entonces podremos hablar del Señor como testigos venidos de un auténtico encuentro y compromiso de fe con Él.
Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de que nuestro sí a la voluntad de Dios en nosotros no se nos quede helado en los labios, sino que tenga el calor de un corazón que esté siempre dispuesto a amar a Dios y al prójimo aceptando todas sus consecuencias. Amén.

Homilia catolica

El Santo del Dia: 23 DE JUNIO SAN JOSÉ CAFASSO CONFESOR

El Santo del Dia: 23 DE JUNIO SAN JOSÉ CAFASSO CONFESOR: SAN JOSÉ CAFASSO SACERDOTE CONFESOR PALABRA DE DIOS DIARIA A pesar de no haber durado su existencia cincuenta años, llenó...

miércoles, 22 de junio de 2016

Santa Misa: miércoles 22 de junio de 2016 (de nazaret.tv)

PAPA FRANCESCO CATECHESI UDIENZA 22 GIUGNO 2016.HD





Catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 22 de junio de 2016

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

“Señor, si quieres, puedes purificarme!” (Lc 5, 12): Es la petición que hemos escuchado dirigir a Jesús por un leproso. Este hombre no pide solamente ser sanado, sino ser “purificado”, es decir, resanado integralmente, en el cuerpo y en el corazón. De hecho, la lepra era considerada una forma de maldición de Dios, de impureza profunda. El leproso tenía que estar lejos de todos, no podía acceder al templo ni a ningún servicio divino. Lejos de Dios y lejos de los hombres. Triste vida hacía esta gente.

A pesar de eso, ese leproso no se resigna ni a la enfermedad ni a las disposiciones que hacen de él un excluido. Para llegar a Jesús, no temió infringir la ley y entrar en la ciudad, cosa que no tenía que hacer, que era prohibido, y cuando lo encontró “se postró ante él y le rogó: ‘Señor, si quieres, puedes purificarme’”.

¡Todo lo que este hombre considerado impuro hace y dice es expresión de su fe! Reconoce el poder de Jesús: está seguro que tiene el poder de sanarlo o que todo depende de su voluntad. Esta fe es la fuerza que le han permitido romper toda convicción y buscar el encuentro con Jesús, arrodillándose delante de Él y llamarlo ‘Señor’.

La súplica del leproso muestra que cuando nos presentamos a Jesús no es necesario hacer largos discursos. Bastan pocas palabras, siempre y cuando estén acompañadas por la plena confianza en su omnipotencia y en su bondad. Confiarse a la voluntad de Dios significa de hecho entrar en su infinita misericordia.

Aquí hago una confidencia personal: por la noche, antes de ir a la cama, rezo esta breve oración: “Señor si quieres puedes purificarme” y rezo cinco Padre Nuestro, uno por cada llaga de Jesús, porque Jesús nos ha purificado con las llagas. Esto lo hago yo, y lo pueden hacer también todos en su casa. Y decir: “Señor, si quieres puedes purificarme”. Pensar en las llagas de Jesús y decir un Padre Nuestro por cada una. Y Jesús nos escucha siempre.

Jesús es profundamente tocado por este hombre. El Evangelio de Marcos subraya que “Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Lo quiero, queda purificado’”(1,41). El gesto de Jesús acompaña sus palabras y hace más explícita la enseñanza. Contra la disposición de la Ley de Moisés, que prohibía acercarse a un leproso  (cfr Lv 13,45-46), Jesús, contra la prescripción, extiende la mano e incluso lo toca.

¡Cuántas veces encontramos a un pobre que viene a nuestro encuentro! Podemos ser incluso generosos, podemos tener compasión, pero normalmente no lo tocamos. Le damos una moneda, pero evitamos tocar la mano, la tiramos ahí. ¡Y olvidamos que eso es el cuerpo de Cristo! Jesús nos enseña a no tener miedo de tocar al pobre y excluido, porque Él está en ellos.

Tocar al pobre puede purificarnos de la hipocresía e inquietarnos por su condición. Tocar a los excluidos. Hoy me acompañan aquí estos chicos. Muchos piensan de ellos que sería mejor que se hubieran quedado en su tierra, pero allí sufrían mucho. Son nuestros refugiados. Pero muchos les consideran excluidos. Por favor, son nuestros hermanos. El cristiano no excluye a nadie, da sitio a todos, deja venir a todos.

Después de haber sanado al leproso, Jesús le pide que no hable con nadie, pero le dice: “Ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio” (v. 14).

Esta disposición de Jesús muestra al menos tres cosas. La primera: la gracia que actúa en nosotros no busca el sensacionalismo. Normalmente esta se mueve con discreción y sin clamor. Para medicar nuestras heridas y guiarnos en el camino de la santidad, esta trabaja modelando con paciencia nuestro corazón sobre el Corazón del Señor, para asumir cada vez más los pensamientos y los sentimientos.

La segunda: haciendo verificar oficialmente la sanación a los sacerdotes y celebrando un sacrificio expiatorio, el leproso es readmitido en la comunidad de los creyentes y en la vida social. Su reintegro contempla la sanación. ¡Como él mismo había suplicado, ahora está completamente purificado! Finalmente, presentándose a los sacerdotes el leproso les da testimonio sobre Jesús y su autoridad mesiánica. La fuerza de la compasión con la que Jesús ha sanado al leproso ha llevado la fe de este hombre a abrirse a la misión. Era un excluido ahora es uno de nosotros.

Pensemos en nosotros, en nuestras miserias. Cada uno tiene la propia, pensemos con sinceridad. ¡Cuántas veces las cubrimos con la hipocresía de las “buenas maneras”! Y precisamente entonces es necesario estar solos, ponerse de rodillas delante de Dios y rezar: “Señor, si quieres, puedes purificarme”. Y es necesario hacerlo, hacerlo antes de ir a la cama, todas las noches. Y ahora hacemos esta bonita oración: ‘Señor si quieres, puedes purificarme’. Todos juntos, tres veces, todos: ‘Señor, si quieres, puedes purificarme. Señor, si quieres, puedes purificarme. Señor, si quieres, puedes purificarme’. Gracias”.

Fuente: Zenit.

martes, 21 de junio de 2016

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES XII DEL T. ORDINARIO 21 DE JUN...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES XII DEL T. ORDINARIO 21 DE JUN...: ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran! RESPUESTAS D...



REFLEXIÓN
2Re. 19, 9-11. 14-21. 31-35. 36. El Señor jamás se olvida de los suyos; y Él protege a los que en Él confían. Buscar al Señor en su Templo no debe convertir ese lugar como en una especie de amuleto. Nuestra confianza sólo está puesta de un modo definitivo en Dios. A Él es al que buscamos; con Él nos encontramos; su Palabra es escuchada y vivida por nosotros.
Nuestro Dios, el único Dios vivo y verdadero, nos contempla con amor de Padre, pues no sólo lo llamamos Padre, sino que lo tenemos por Padre en verdad.
Nuestro Dios y Padre, para librarnos de la mano de nuestros enemigos y de la de aquellos que nos odian, nos envió a su propio Hijo.
Tras las huellas de Cristo nos encaminamos hacia la plena unión con Dios, unidos a Aquel que nos amó y se entregó por nosotros.
Dios jamás se olvidará de nosotros; confiemos en Él y no sólo digamos que lo tenemos por Padre, sino que vivamos como hijos suyos con toda lealtad.
 
Sal 49 (48). Dios habita con su pueblo. De un modo especial está en su Templo, desde donde nos contempla con gran amor, escucha nuestras oraciones y se convierte para nosotros en poderoso protector. Por eso, cuando acudimos al Templo vamos con la ilusión de encontrarnos con el Señor, pero también con el gran compromiso de escuchar su Palabra para ponerla en práctica.
Nuestro encuentro con el Señor debe afectar constantemente nuestra vida para hacer el bien. La Iglesia de Cristo, lugar de encuentro de todos con su Dios, debe ser un signo creíble de su amor para todas las naciones. Convertida en defensa del pobre, alivio para el agobiado y en alegría para los tristes cumplirá así con su Misión de proclamar, de un modo viviente, el Evangelio a ella confiado.
Que los que no sólo vean nuestras buenas obras, sino que experimenten el amor de Dios desde nosotros, alaben al Señor continuamente.
 
Mt. 7, 6. 12-14. El llamado a la santidad es universal. Sin embargo cuando el Señor nos pide que, después de haber corregido nuestra propia vida, quitando la viga que nos impida ver bien, tratemos de quitar la paja del ojo de nuestro hermano, nos está invitando a realizar la corrección fraterna con gran amor y no simple y sencillamente para tratar de orientar a nuestro prójimo por caminos de bondad que nosotros mismos no hemos hecho nuestros.
El anuncio del Evangelio nos ha de llevar a una unión cada vez más plena con el Señor. Esa unión la realizamos ya desde ahora mediante el contacto con lo sagrado: La Escritura, las acciones litúrgicas, La Iglesia, comunidad de fe.
Toda esta riqueza espiritual no podemos ponerla en manos de cualquiera que, sin tener fe, o teniendo intenciones equivocadas, en lugar de aprovecharlas personalmente y proclamarlas para la salvación de los demás, se volvería en contra nuestra y nos destrozaría.
El Señor nos pide también que veamos lo que hacemos y damos a los demás; pues en el dar está el recibir. Si construimos una vida sobre el egoísmo, sobre las injusticias, sobre los desprecios, sobre el odio, eso será lo que cosecharemos venido de los demás, pues ellos nos tratarán como nosotros los hayamos tratado.
Caminar en el bien no es sencillo, pues debemos renunciar a muchas cosas que nos impiden manifestarnos como hijos de Dios.
La puerta que se nos abre para ingresar en la eternidad con Dios sólo tiene la medida del amor. Si vamos cargados de egoísmos, maldades e injusticias nos quedaremos fuera.
Tratemos, por tanto, de vivir en el amor a Dios y al prójimo para que sea nuestra la salvación que el Señor ofrece a todos.
Mediante la celebración de la Eucaristía entramos en contacto con lo trascendente, con lo divino. En la Eucaristía nos encontramos de frente con el Señor, que nos ha llamado a su presencia para encontrarse con nosotros, con el mismo amor y ternura con que se encuentra un padre con su hijo amado.
Entrando en comunión de vida con el Señor Él nos concede su Espíritu Santo; y junto con Él su fuerza y el arrojo necesarios para trabajar continuamente en la construcción de un mundo más fraterno, más justo, más lleno del amor que procede de Dios.
Contemplamos a todos aquellos a quienes hemos de llevar no sólo el mensaje de salvación, sino la salvación misma, que es Cristo.
No podemos ir a ellos temerosos, pues el Señor va con nosotros para que, incluso en las grandes persecuciones, sepamos que el Señor no se olvida de sus fieles ni dejará que suframos la corrupción, pues, aun cuando tengamos que pasar por la cruz, Él quiere llevarnos sanos y salvos a su Reino celestial.
El Señor ha llamado a su Iglesia como su signo profético en el mundo. Ella es la voz viva de Dios en el mundo. Ella llama a la conversión; ella entrega el Evangelio y la Salvación a toda persona de buena voluntad. En medio de persecuciones y amenazas de muerte, la Iglesia, permaneciendo fiel a su Señor, interpreta los diversos acontecimientos de la vida y genera nuevos comportamientos individuales y colectivos.
La Iglesia no puede generar desprecios ni violencias. Lo que hagamos a los demás se revertirá a favor o en contra nuestra. En un diálogo fraterno con las personas de todas las razas, culturas y religiones, no podemos claudicar en aquello que debemos anunciar con amor y valentía, tratando, engañosamente, de ganarnos a los demás renunciando a la fidelidad que debemos a Cristo y a su Evangelio.
Amar con una entrega total a favor de los demás; convertirnos en voz de los desvalidos; trabajar por la justicia y la paz, propiciar una auténtica convivencia en el amor fraterno, son cosas por las que luchamos los que nos llamamos y somos hijos de Dios.
El Señor nos ha dado la fuerza de su Espíritu para que, en su Nombre, continuemos su obra de salvación en el mundo y su historia. Seamos fieles al Señor y fieles a aquellos a quienes hemos sido enviados para salvarlos, aun a costa de la entrega de nuestra propia vida.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber transparentar a Cristo mediante una vida renovada en Él, y mediante el trabajo a favor de su Evangelio, guiados no por nuestras imaginaciones, sino por su Espíritu Santo, que habita en nosotros como en un templo. Amén.

Homilia catolica

Liturgia de las horas: 21 DE JUNIO MARTES XII DEL T. ORDINARIO SAN LUIS G...

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