miércoles, 28 de mayo de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA MIERCOLES 28 DE MAYO DE 2014


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
MIERCOLES 28 DE MAYO DE 2014
VI MIÉRCOLES DE PASCUA

ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Sal 17, 50; 21, 23)
Te alabaré, Señor, ante las naciones y anunciaré tu nombre a mis hermanos. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, que así como celebramos solemnemente el misterio de la resurrección de tu Hijo, merezcamos también gozar con todos los santos cuando vuelva en su gloria. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

Les anuncio a ese Dios que ustedes veneran sin conocerlo.

DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES: 17, 15-16. 22-18, 1

En aquellos días, los cristianos que ayudaron a Pablo a escapar de Berea, lo llevaron hasta la ciudad de Atenas. Pablo los envió de regreso con la orden de que Silas y Timoteo fueran a reunirse con él cuanto antes.
Un día, mientras los esperaba en Atenas, Pablo sentía que la indignación se apoderaba de él, al contemplar la ciudad llena de ídolos. Entonces se presentó en el Areópago y dijo:
"Atenienses: Por lo que veo, ustedes son en extremo religiosos. Al recorrer la ciudad y contemplar sus monumentos, encontré un altar con esta inscripción: 'Al Dios desconocido'. Pues bien, yo vengo a anunciarles a ese Dios que ustedes veneran sin conocerlo.
El Dios que hizo el mundo y todo cuanto hay en él, siendo el Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por hombres, ni es servido por mano de hombres, como si necesitara de algo o de alguien; porque Él es quien da a todos la vida, el aliento y cuanto tienen.
De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara toda la tierra, determinó las épocas de su historia y estableció los límites de sus territorios. Dios quería que lo buscaran a Él y que lo encontraran, aunque fuera a tientas, pues en realidad no está lejos de nosotros, ya que en Él vivimos, nos movemos y somos. Como lo ha dicho alguno de los poetas de ustedes: 'Somos de su mismo linaje'.
Por lo tanto, si somos linaje de Dios, no debemos pensar que Dios es como una imagen de oro, plata o mármol, labrada artísticamente por los hombres según su imaginación. Dios no tomó en cuenta la ignorancia de la gente en tiempos pasados, pues ahora quiere que todos los hombres se conviertan, porque tiene determinado un día en el cual ha de juzgar al universo con justicia, por medio de un hombre designado por Él, y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos".
Al oír hablar de la resurrección de los muertos, algunos se burlaron y otros dijeron: "De esto te oiremos hablar en otra ocasión". Entonces Pablo se retiró. Sin embargo, algunos se adhirieron a él y creyeron. Entre ellos se contaban Dionisio, el areopagita; una mujer, que se llamaba Dámaris, y algunos más. Después de esto, Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 148
R/. La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra. Aleluya.

Alaben al Señor en las alturas, alábenlo en el cielo; que alaben al Señor todos sus ángeles, celestiales ejércitos. R/.

Reyes y pueblos todos de la tierra, gobernantes y jueces de este mundo; hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, alaben al Señor y denle culto. R/.

El nombre del Señor alaben todos, pues su nombre es excelso, su gloria sobrepasa cielo y tierra y ha hecho fuerte a su pueblo. R/.

Que alaben al Señor todos sus fieles, los hijos de Israel, el pueblo que ha gozado siempre de familiaridad con Él. R/.

ACLAMACIÓN (Jn 14, 16) R/. Aleluya, aleluya.
Yo le rogaré al Padre y Él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, dice el Señor. R/.


El Espíritu de la verdad los irá guiando hasta la verdad plena.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 16, 12-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, Él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por el santo valor de este sacrificio nos hiciste participar de tu misma y gloriosa vida divina, concédenos que, así como hemos conocido tu verdad, de igual manera vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I-V de Pascua.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Jn 15, 16. 19)
Yo los elegí del mundo, dice el Señor, y los destiné para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te dignaste alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo pasar de su antigua condición de pecado a una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.



REFLEXIÓN

Juan 16,12: Mucho tengo todavía que deciros. El evangelio de hoy comienza con esta frase: "Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello”. En estas palabras de Jesús afloran dos cosas: el ambiente de despedida que marcaba la última cena, y la preocupación de Jesús, el hermano mayor, con sus hermanos más jóvenes que en breve se quedarán sin su presencia. Quedaba muy poco tiempo. En breve, Jesús sería detenido. La obra iniciada estaba aún incompleta. Los discípulos apenas estaban al comienzo del aprendizaje. Tres años es muy poco para cambiar de vida y comenzar a vivir desde otra imagen de Dios. La formación de ellos no se había terminado. Faltaba mucho, y Jesús tenía todavía muchas cosas que enseñar y transmitir. Pero él conoce a sus discípulos. Ellos no son de los más inteligentes. No soportarían conocer ya todas las implicaciones y consecuencias del discipulado. Quedarían desanimados, no serían capaces de soportarlo.

Juan 16,13-15: El Espíritu Santo dará su ayuda. “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os explicará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros”. Esta afirmación refleja la experiencia de las primeras comunidades. En la medida en que iban imitando a Jesús, tratando de interpretar y aplicar su Palabra en diversas circunstancias de sus vidas, experimentaban la presencia y la luz del Espíritu. Y esto acontece hoy en las comunidades que tratan de encarnar la palabra de Jesús en sus vidas. La raíz de esta experiencia son las palabras de Jesús: “Todo lo que tiene el Padre es mío, también. Por eso os he dicho recibirá de lo mío y os lo explicará todo”.

La acción del Espíritu Santo en el Evangelio de Juan. Juan usa muchas imágenes y símbolos para significar la acción del Espíritu. Como en la creación (Gen 1,1), así el Espíritu desciende sobre Jesús "como una paloma venida del cielo" (Jn 1,32). ¡Es el comienzo de una nueva creación! Jesús habla las palabras de Dios y nos comunica el Espíritu sin medida (Jn 3,34). Sus palabras son Espíritu y Vida (Jn 6,63). Cuando Jesús se despidió, dijo que iba a enviar a otro consolador, a otro defensor, para que se quede con nosotros. Es el Espíritu Santo (Jn 14,16-17). A través da su pasión, muerte y resurrección, Jesús conquistó el don del Espíritu para nosotros, a través del bautismo, todos nosotros recibimos este mismo Espíritu de Jesús (Jn 1,33). Cuando apareció a los apóstolos, sopló sobre ellos y dijo: "¡Recibid el Espíritu Santo!" (Jn 20,22). El Espíritu es como agua que brota de dentro de las personas que creen en Jesús (Jn 7,37-39; 4,14). El primer efecto de la acción del Espíritu en nosotros es la reconciliación: "A quienes vosotros perdonaréis los pecados serán perdonados; y a quienes no liberéis de sus pecados, quedarán atados" (Jn 20,23).
El Espíritu que Jesús nos comunica tiene acción múltipla: consuela y defiende (Jn 14,16), comunica la verdad (Jn 14,17; 16,13); hace recordar lo que Jesús enseñó (Jn 14,26); dará testimonio de Jesús (Jn 15,26); manifiesta la gloria de Jesús (Jn 16,14); desenmascara el mundo (Jn 16,8). El Espíritu nos es dado para que podamos entender el significado pleno de las palabras de Jesús (Jn 14,26; 16,12-13). Animados por el Espíritu de Jesús podemos adorar a Dios en cualquier lugar (Jn 4,23-24). Aquí se realiza la libertad de Espíritu de la que habla San Pablo: "Donde hay el Espíritu del Señor, ahí hay libertad", (2Cor 3,17).

REFLEXION: EL INTÉRPRETE DE LA PALABRA
Hch 17, 15-16. 22-18,1; Jn 16, 12-15
Entre Jesús y el Espíritu Santo existe una íntima comunión: "tomará de lo mío y se lo interpretará". El Evangelio no es un instructivo para armar, como los que se redactan en las lenguas más usuales y se distribuyen por todas partes. Es un mensaje que tiene que encarnarse en las condiciones culturales propias de cada sociedad. La adecuación del mensaje a las circunstancias históricas cambiantes tiene que realizarse en un clima de contemplación, discernimiento espiritual y estudio. Es ahí donde se vuelve indispensable la presencia del Espíritu Santo. Cuando san Pablo se presenta en Atenas, la curiosidad intelectual de aquella gente, lo anima a proponer el mensaje cristiano con claridad. La esencia del mensaje de la resurrección los escandaliza y se aferran a "su lógica griega", rechazando la "lógica de la cruz". (www misal com mx)




Santos
Germán de París, obispo; Pablo Hanh de Vietnam, mártir y Justo de Urgel, obispo. 
Feria (Blanco)




martes, 27 de mayo de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA MARTES 27 DE MAYO DE 2014


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
MARTES 27 DE MAYO DE 2014
VI  MARTES DE PASCUA

ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 19, 7. 6)
Alegrémonos, regocijémonos y demos gracias, porque el Señor, nuestro Dios omnipotente, ha empezado a reinar. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, concédenos poder alcanzar una verdadera participación en la resurrección de Jesucristo, tu Hijo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia.

DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES: 16, 22-34

En aquellos días, la gente de la ciudad de Filipos se alborotó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que los desnudaran y los azotaran. Después de azotarlos mucho, los metieron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara bien. Siguiendo esta orden, él los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo.
A eso de la medianoche, Pablo y Silas estaban en oración, cantando himnos al Señor, y los otros presos los escuchaban. De pronto sobrevino un temblor tan violento, que se sacudieron los cimientos de la cárcel, las puertas se abrieron de golpe y a todos se les soltaron las cadenas.
El carcelero se despertó, y al ver las puertas de la cárcel abiertas de par en par, pensó que los presos se habían fugado y sacó su espada para matarse. Pero entonces Pablo le gritó: "No te hagas ningún daño; aquí estamos todos". El carcelero pidió una lámpara, se precipitó hacia dentro, y temblando, se arrojó a los pies de Pablo y Silas. Después los sacó de allí y les preguntó: "¿Qué debo hacer para salvarme?" Ellos le contestaron: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia". Y les explicaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa.
El carcelero se los llevó aparte, y en aquella misma hora de la noche les lavó las heridas y enseguida se bautizó él con todos los suyos. Después los invitó a su casa, les preparó la mesa y celebraron una fiesta familiar por haber creído en Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 137
R/. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya.

De todo corazón te damos gracias, Señor, porque escuchaste nuestros ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles, te adoraremos en tu templo. R/.

Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor; siempre que te invocamos nos oíste y nos llenaste de valor. R/.

Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo, y así concluirás en nosotros tu obra. Señor, tu amor perdura eternamente; obra tuya soy, no me abandones. R/.

ACLAMACIÓN (Cfr. Jn 16, 7. 13)
 R/. Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré el Espíritu de la verdad, y Él los irá guiando hasta la verdad plena, dice el Señor. R/.


Si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 16, 5-11

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: `¿A dónde vas?' Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.
Y cuando Él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud por estos misterios pascuales que celebramos, para que, continuamente renovados por su acción, se conviertan para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I-V de Pascua.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Lc 24, 46. 26)
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos, y así entrara luego en su gloria. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos ayude en la vida presente y nos alcance las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.



REFLEXION
Juan 16, 5-11: Jesús forma su comunidad (I): La comunidad transformada por el Espíritu sorprende al mundo. “El Paráclito convencerá al mundo”
Autor: Padre Fidel Oñoro CJM
Fuente: Centro Bíblico Pastoral para la America Latina (CEBIPAL) del CELAM

Comienza la tercera parte del discurso de despedida de Jesús. Volvemos a encontrarnos con Jesús y sus discípulos, quienes después de la cena van camino al Getsemaní.

Jesús, inspirándose en la imagen de la vid y los sarmientos les ha explicado la nueva relación que viven con él a partir de la Pascua: “Yo en vosotros y vosotros en mí”, una profunda comunión de vida entre el discípulo y el maestro que lleva al discípulo no solo a dar los frutos pascuales de vida nueva para el mundo sino también a experimentar el rechazo y la persecución del mundo precisamente por su unión a Jesús.

En el capítulo 16 de Juan, comenzando por el versículo 5, encontramos la última instrucción de Jesús, que puede ser leída desde la perspectiva de la formación de la comunidad.  El Señor les enseña ahora cómo construir una iglesia con vitalidad y fuerza pascual en el mundo.

Hay cinco enseñanzas.  Hoy abordamos la primera: la venida del Espíritu Santo que inaugura una nueva etapa en la vida de la comunidad.
·         Jesús invita a sus discípulos a que estén felices por su partida, condición ésta para enviar el Espíritu Santo, que es el “Paráclito” –auxiliador- de los creyentes (ver 16,4b-7).
·         Jesús ve, en consecuencia, desde ya, el comienzo un pueblo transformado por la Pascua (ver 16,8-11).

Este es el punto de partida de la vida de la comunidad pascual.

1. Lo que el Espíritu hace en la comunidad, va a impresionar al mundo

Al principio de su discurso había dicho: “el mundo no puede recibirlo porque no lo conoce” (14,17).  Ahora Jesús vuelve sobre esta enseñanza: cuando el Espíritu viene, él no viene al mundo sino a la Iglesia.  Dos veces repite esta idea en el v.7, una vez en negativo y otra en positivo: “si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito, pero si me voy os lo enviaré”. Así lo que el Espíritu hace en la Iglesia es lo que va a impresionar al mundo.

Este es el primer paso en la obra que el Resucitado hace con la fuerza del Espíritu.

2. La obra del Espíritu en la comunidad

“Cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio” (16,8).

Jesús va lejos al dilucidar las implicaciones de esto.  Frente al testimonio de la Iglesia vivificada en el Espíritu, el mundo hace tres aprendizajes.

(1) Primer aprendizaje que hace el mundo: el sentido del “pecado” (16,9)

Jesús dice que el Espíritu convence al mundo “en lo referente al Pecado, porque no creen en mí”.

Una persona que no tiene una fuerte experiencia de Dios no tiene sentido del pecado, todo lo parece normal.

Ahora bien, Jesús no dice “pecados” sino “pecado” (en singular).  La tarea de una comunidad centrada en el Señor no es atacar a la gente acusándola de sus pecados sino el hacerle caer en cuenta proféticamente de su pecado fundamental.

El pecado es el rechazo de Dios y de su proyecto para la humanidad. Es una fuerza destructiva que arrasa la gloria y la belleza de la humanidad.  Una mirada rápida a lo que está sucediendo en el país y el mundo le hace caer a uno en cuenta que esto es verdad. Esto es justamente por el pecado. Pero quien lo hace no tiene conciencia de eso, no comprende el daño profundo que están haciendo.

Pero cuando uno “cree” en Jesús el asunto es diferente: se tiene una gran sensibilidad frente al pecado.

Además, cuando hay una comunidad viva, integrada, renovada, transformada, el pecado de aquel que juega con la vida y la dignidad de los demás queda denunciado.  Quien está en esta situación, cuando ve gente profundamente transformada por la presencia del Espíritu, descubre por primera vez que la naturaleza del pecado es ignorar al único dador de vida, al único que puede dar serenidad, paz y perdón. Comienza entonces a tener sensibilidad de su pecado.

(2) Segundo aprendizaje que hace el mundo: dónde está la fuente de la “justicia” o rectitud de vida (16,10)

Jesús dice que el Espíritu convence al mundo “en lo referente a la justicia, porque me voy al Padre”.

La rectitud es un término que, en el Antiguo Testamento, equivale a “santidad”: indica que una persona es íntegra a los ojos de Dios y del mundo, que es una imagen patente del hombre querido por Dios.

La Buena noticia del Evangelio es que uno no se hace íntegro por sí mismo. La única manera de lograr una vida integrada, coherente, sólida, bien conducida, es “venir a Jesús”.

“Santificarnos” es lo que Jesús hace en nosotros por medio del Espíritu. La obra del Espíritu es darnos lo que nosotros nunca lograríamos por nuestras solas fuerzas: ser rectos y profundamente íntegros en la presencia del Señor.

Esta es la maravillosa experiencia que podemos llamar “la belleza de la santidad”: una belleza que no proviene de maquillajes sino que viene de dentro.  La comunidad verdaderamente bella es la que está conformada por gente que a pesar de su debilidad han llegado a ser profundamente íntegras por la fe en Jesús.  Cuando esto sucede, se comienza a transformar todo el entorno vital de manera procesual.

Pues bien, esto es lo que mundo descubrirá de la acción del Espíritu en los creyentes: el mundo entenderá que sí es posible ser santo, ser justo, ser diferente.

Que nuestra oración sea lo que dice el Salmo 90,17: “¡Que la belleza (dulzura) del Señor venga sobre nosotros!”.

(1)   Tercer aprendizaje que hace el mundo: que el juicio de este mundo ya sucedió en la muerte de Jesús (16,11)

Jesús dice que el Espíritu convence al mundo “en lo referente al juicio, porque el príncipe de este mundo está juzgado”.

Todo hombre tiene la responsabilidad de darle cuenta a Dios sobre su vida cuando al final de su historia se encuentre cara a cara con Él.  Pero, ¡cosa curiosa!  Jesús está yendo mucho más allá de esta simple idea. Jesús dice que este juicio ya sucedió.

Un cristiano que sigue a Jesús en el Espíritu Santo vive siempre en una increíble libertad porque ya se sabe juzgado. Un discípulo vive gozoso, como hijo de Dios viviente.  Lo que el mundo aprenderá observando a los creyentes es precisamente eso: que son personas saben vivir porque han conseguido superar sus contradicciones internas y ahora están en paz, con una gran libertad y fuerza interior.

Este es el primer paso en la obra de Dios con nosotros.



REFLEXION: OTRA FORMA DE PRESENCIA
Hch 16, 22-34; Jn 16, 5-11
Un verdadero proceso educativo tiene principio y fin. Ningún maestro o educador es imprescindible. El Señor Jesús ha instruido y enseñado con su testimonio a sus discípulos. Es la hora que ellos vivan de forma más autónoma, haciéndose responsables de sus propias decisiones y actitudes. No obstante, Jesús no se desentenderá de forma absoluta de los suyos, puesto que enviará al Espíritu como abogado y defensor de los discípulos. La forma y las manifestaciones del Espíritu son imprevisibles. Cuando Pablo y Silas están presos en Filipos y alaban gustosamente al Señor, ocurre un temblor y una trepidación que echa por tierra las puertas de la prisión. Los prisioneros se conducen con civilidad y esa señal desconcierta al carcelero que se decide a seguir el camino de Jesús con toda su familia.



Santos
 Agustín de Canterbury, obispo; Julio de Duróstoro, mártir; Bruno de Wurzburgo, obispo.

Feria (Blanco)


lunes, 26 de mayo de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA, LUNES 26 DE MAYO DE 2014.


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
LUNES 26 DE MAYO DE 2014.
VI LUNES DE PASCUA

ANTÍFONA DE ENTRADA (Rm 5, 5; cfr. 8, 11)
El amor de Dios ha sido infundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que habita en nosotros. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nunca dejas de glorificar la santidad de aquellos siervos tuyos que te son fieles, haz que el fuego del Espíritu Santo nos encienda en aquel mismo ardor que tan maravillosamente inflamó el corazón de san Felipe Neri. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

El Señor tocó el corazón de Lidia para que aceptara el mensaje de Pablo.

DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES: 16, 11-15

Por aquellos días, zarpamos de Tróade y navegamos rumbo a Samotracia; al día siguiente, hacia Neápolis y de ahí a Filipos, colonia romana y ciudad principal de la región de Macedonia. En Filipos nos quedamos unos días. El sábado salimos de la ciudad y nos fuimos por la orilla del río hasta un sitio donde solían tenerse las reuniones de oración. Allí nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Entre las que nos escuchaban, había una mujer, llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, comerciante en púrpura, que adoraba al verdadero Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara el mensaje de Pablo. Después de recibir el bautismo junto con toda su familia, nos hizo esta súplica: "Si están convencidos de que mi fe en el Señor es sincera, vengan a hospedarse en mi casa". Y así, nos obligó a aceptar.

Palabra de Dios.
Te alabamos, señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 149
R/. El Señor es amigo de su pueblo. Aleluya.

Entonen al Señor un canto nuevo, en la reunión litúrgica proclámenlo. En su creador y rey, en el Señor, alégrese Israel, su pueblo santo. R/.

En honor de su nombre, que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles. El Señor es amigo de su pueblo y otorga la victoria a los humildes. R/.

Que se alegren los fieles en el triunfo, que inunde el regocijo sus hogares, que alaben al Señor con sus palabras, porque en esto su pueblo se complace. R/.

ACLAMACIÓN (Cfr. Jn 15, 26. 27)
R/. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y ustedes también darán testimonio. R/.



El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 15, 26-16, 4

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Paráclito, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo. Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de alabanza, te rogamos que, a ejemplo de san Felipe, nos mostremos siempre alegres y bien dispuestos, para promover la gloria de tu nombre y el servicio del prójimo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 9)
Así como el Padre me ha amado a mí, así yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan, pues, en mi amor. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Saciados, Señor, por este manjar celestial, te rogamos que, a imitación de san Felipe, nos hagas anhelar siempre este mismo sustento por el cual verdaderamente vivimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

REFLEXION

Juan 15,26-27: La acción del Espíritu Santo en la vida de las comunidades. La primera cosa que el Espíritu hace es dar testimonio de Jesús: “El dará testimonio de mí”. El Espíritu no es un ser espiritual sin definición. ¡No! El es el Espíritu de la verdad que viene del Padre, y que será enviado por el mismo y nos introducirá en la verdad plena (Jn 16,13). La verdad plena es Jesús mismo: “¡Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida!” (Jn 14,6). Al final del siglo primero, había algunos cristianos tan fascinados por la acción del Espíritu que habían dejado de mirarle a Jesús. Afirmaban que ahora, después de la resurrección, no precisaban fijarse en Jesús de Nazaret, aquel “que vino en la carne”. Se alejaron de Jesús y se quedaron solamente con el Espíritu, diciendo: “¡Anatema sea Jesús!” (1Cor 12,3). El Evangelio de Juan toma posición y no permite separar la acción del Espíritu de la memoria de Jesús de Nazaret. Al Espíritu Santo no le podemos aislar como una grandeza independiente, separada del misterio de la encarnación. El Espíritu Santo está inseparablemente unido al Padre y a Jesús. Es el Espíritu de Jesús que el Padre nos envía, aquel mismo Espíritu que Jesús nos conquistó por su muerte y resurrección. Y nosotros, al recibir este Espíritu en el bautismo, debemos ser la prolongación de Jesús: “¡Y vosotros también daréis testimonio!” No podemos olvidar nunca que fue precisamente la víspera de su muerte cuando Jesús nos prometió el Espíritu. Fue en el momento en que él se entregaba por los hermanos. Hoy en día, el movimiento carismático insiste en la acción del Espíritu de Jesús de Nazaret que, por amor a los pobres y a los marginados, fue perseguido, preso y condenado a muerte y que, por esto mismo, nos prometió su Espíritu para que nosotros, después de su muerte
continuásemos su acción y fuésemos para la humanidad la misma revelación del amor del Padre por los pobres y oprimidos.

Juan 16,1-2: No tener miedo. El evangelio advierte que ser fiel a este Jesús va a traer dificultades. Los discípulos serán expulsados de la sinagoga. Serán condenados a muerte. Les acontecerá lo mismo que a Jesús. Por esto mismo, al final del siglo primero, había personas que, para evitar la persecución, diluían el mensaje de Jesús transformándolo en un mensaje gnóstico, vago, sin definición, que no contrastaba con la ideología del imperio. A éstos se aplica lo que Pablo decía: “No quieren ser perseguidos por la cruz de Cristo” (Gál 6,12). Y Juan mismo en su carta dirá respecto a ellos: “Hay muchos impostores por el mundo, que no quieren reconocer que Jesucristo vino en la carne (se hizo hombre). Quien así procede es impostor y Anticristo” (2 Jn 1,7) La misma preocupación aflora en la exigencia de Tomás: "No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado." (Jn 20,25) El Cristo resucitado que nos prometió el don del
Espíritu es Jesús de Nazaret que continúa hasta hoy con las marcas de la tortura y de la cruz en su cuerpo resucitado.

Juan 16,3-4: No saben lo que hacen. Todo esto acontece “porque no han conocido ni al Padre ni a mí”. Estas personas no tienen una imagen correcta de Dios. Tienen una imagen vaga de Dios en su cabeza y en su corazón. Su Dios no es el Padre de Jesucristo que congrega a todos en la unidad y en la fraternidad. En el fondo, es el mismo motivo que llevó a decir: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Jesús fue condenado por las autoridades religiosas porque, según su manera de pensar, él tenía una falsa imagen de Dios. En las palabras de Jesús no afloran ni odio ni venganza, sino compasión: son hermanos ignorantes que no saben nada de nuestro Padre.(Homiletica org / Carmelitas)


REFLEXION:CUANDO LLEGUE LA HORA
Hch 16, 11-15; Jn 15, 26, 16,4
La tónica del discurso de despedida del Señor Jesús parece sombría. El Maestro teme que los suyos se desmoralicen al momento que lleguen las grandes pruebas. El rechazo a los cristianos no será un asunto personal, sino estructural: en realidad no es a Pablo o a Santiago o Esteban a quien persiguen, sino los valores y opciones que dichos misioneros promueven en el nombre de Jesús. Él se anticipa a advertirles de esto, para que nadie se escandalice. No solamente les advierte, también les promete la compañía del Espíritu. No obstante, no siempre, ni inmediatamente sobrevenía la persecución. La comunidad cristiana de Filipos se consolidó gracias a la buena acogida de familias como la de Lidia; cuando el progreso del mensaje es tan notorio, los que tienen intereses poderosos que defender, se oponen al camino cristiano.(www misal com mx)



Santos

 San Felipe Neri, fundador; María Ana de Jesús Paredes Flores, fundadora. Beato Francisco Patrizi, presbítero. Memoria (Blanco)


sábado, 24 de mayo de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA DOMINGO 25 DE MAYO DE 2014.


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
DOMINGO 25 DE MAYO DE 2014.
VI DOMINGO DE PASCUA

ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Is 48, 20)
Con voz de júbilo, anúncienlo; que se oiga. Que llegue a todos los rincones de la tierra: el Señor ha liberado a su pueblo. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con incansable amor estos días de tanta alegría en honor del Señor resucitado, y que los misterios que hemos venido conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA
Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES: 8, 5-8. 14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos, lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto despertó gran alegría en aquella ciudad.
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan. Éstos, al llegar, oraron por los que se habían convertido, para que recibieran el Espíritu Santo, porque aún no lo habían recibido y solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan impusieron las manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 65
R/. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.

Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al Señor: "Tu obra es admirable". R/.

Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre. Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres.

El transformó el Mar Rojo en tierra firme y los hizo cruzar el Jordán a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo y gratitud: el Señor es eterno y poderoso. R/.

Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por mí. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró su gracia. R/.

Murió en su cuerpo y resucitó glorificado.

DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PEDRO: 3, 15-18

Hermanos: Veneren en sus corazones a Cristo, el Señor, dispuestos siempre a dar, al que las pidiere, las razones de la esperanza de ustedes. Pero háganlo con sencillez y respeto y estando en paz con su conciencia. Así quedarán avergonzados los que denigran la conducta cristiana de ustedes, pues mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal. Porque también Cristo murió, una sola vez y para siempre, por los pecados de los hombres; Él, el justo, por nosotros, los injustos, para llevarnos a Dios; murió en su cuerpo y resucitó glorificado.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN (Jn 14, 23)
R/. Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él. R/.



Yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 14, 15-21.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y Él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes.
El que acepta mis mandamientos  y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré  y me manifestaré a él".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos a Jesús resucitado, vida y esperanza de la humanidad entera.
Después de cada petición diremos: Jesús resucitado, escúchanos.
Por todos los cristianos. Para que sepamos comunicar con sencillez la alegría de la Pascua en nuestro entorno cotidiano. Oremos.
Por los catequistas que preparan a los niños y niñas para la Primera Comunión. Para que Dios los bendiga y les dé acierto en su labor. Oremos.
Por nuestra Patria. Para que Jesús resucitado nos conceda alcanzar el fin de la violencia y vivir en la justicia y la paz. Oremos.
Por los enfermos y los profesionales, voluntarios y familiares que cuidan de ellos. Para que, en medio del sufrimiento, encuentren en Jesús resucitado su fuerza. Oremos.
Por nosotros. Para que siempre seamos fieles a nuestro compromiso bautismal. Oremos.
Escucha, Señor Jesús, nuestra oración, y danos tu Espíritu Santo. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Suba hasta ti, Señor, nuestra oración, acompañada por estas ofrendas, para que, purificados por tu bondad, nos dispongas para celebrar el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I-V de Pascua.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 14, 15-16)
Si me aman, cumplirán mis mandamientos, dice el Señor; y yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Abogado, que permanecerá con ustedes para siempre. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO
Quien se decida a vivir como cristiano no está asumiendo un proyecto totalmente personal. En realidad, su decisión es una respuesta a una invitación. Cuando Dios invita a las personas a vivir conforme a su proyecto de salvación, define su plan y otorga los recursos para llevarlo adelante. Es una obra humana y una obra divina. El creyente que se dispone a vivir, en esta sociedad marcadamente individualista, en conformidad con los valores evangélicos, necesita disponer de una fortaleza interior a prueba de presiones sociales. El Evangelio y los Hechos nos refieren la promesa y el envío del Espíritu Santo a los cristianos de Samaria. El Pentecostés cristiano no fue un evento exclusivo y único; los Hechos nos refieren que la efusión del Espíritu se realizaba cuando las comunidades acogían de forma madura el mensaje de Jesús. En las comunidades cristianas donde se asume la radicalidad del Evangelio se hace patente el Espíritu de Jesús resucitado. (www misal com mx)

REFLEXION
“NO OS DEJARÉ DESAMPARADOS”
1.- Mucho me extrañaría a mí oír que alguno de nosotros cumple por amor las regulaciones de tráfico. O respeta el Código Penal por amor al ministro de Interior o al de Justicia. Pues lo que hoy nos dice el Señor Jesús es que el cumplimiento de lo que Él nos ha dejado encargado es una muestra de amor personal a Él, y que Él y su Padre, corresponden a ese amor personal.

Que hay una relación entre el amor que le debemos a Él y el cumplimiento de su código, y no lo hemos entendido… ¿Me queréis decir si para nosotros los diez mandamientos, aún reducidos al amar a Dios y al prójimo, no son un camino de cariño que se abre ante nosotros y que con su cumplimiento nos sentimos llenos y satisfechos como se siente uno que ama?

¿Tenemos en el camino de nuestras vidas a los mandamientos como focos luminosos que hacen el camino fácil, como se hace fácil todo lo que se hace por cariño? ¿O tantos NOES de los mandamientos han acabado por dar un sentido negativo a nuestra vida cristiana, hemos acabado por vivir en un estado religioso policial con un Dios con un palo siempre levantado en alto para dejarlo caer sobre nosotros en cuanto hagamos una transgresión? ¿No abunda en nosotros mucho más el temor a Dios que el amor?

Pues entonces no lo hemos entendido, porque el cumplimiento de los mandamientos tiene que ser una muestra de amor personal al Señor Jesús, a Dios. Más en concreto, ¿habéis venido a misa con el cariño que se va a casa de los padres, de unos cariñoso hermanos, de unos amigos de toda la vida, a pasar allí un buen rato con ellos?, ¿o “oír misa todos los domingos” es para nosotros una pura obligación con la que tenemos que cumplir? Pues no lo hemos entendido.

2.- O quizás peor… ¿implica nuestra fe un cariño cálido, hondo, verdadero hacia el Señor? ¿Es realmente el Señor una persona muy querida para mí? ¿Cuándo estamos solos nos quedamos gozando en el pensamiento de nuestro Padre Dios, del Señor Jesús presente en la eucaristía? Como pasa con las personas que queremos.

Cuando se quiere a una persona se interesa uno por las cosas que le gustan y le agradan y trata uno de hacerlas o regalárselas. ¿Es así Dios para mí? Nos dice San Ignacio que el amor consiste en comunicación de las dos partes, en dar y comunicar al amado lo que uno tiene y puede, y así el amado al amante. ¿O este lenguaje nos resulta a irreal? Tal vez porque aún no hemos llegado a la experiencia de un Dios personal, cercano, amigo, en el que podamos poner cariño y amor. Tal vez tengamos que pedir al Señor, que sin esperar a nuestra correspondencia Él se nos revele a lo hondo del corazón como dice el evangelio.

3.- Hay otra frase en este Evangelio muy apropiada para estos tiempos difíciles: “No os dejaré desamparados” Y en la familia hay ancianos y enfermos que se siente desamparados, solos, arrinconados. El Señor nos pide hoy a todos, que en ellos Él necesita nuestro amparo y nuestra protección, que les sepamos hacer compañía, que aguantemos sus caprichos, sus exigencias nacidas de ese mismo sentimiento de desamparo en que se encuentran, que el calor de nuestra mano comunique calor a esos pobres corazones congelados, a veces, de desamor verdadero o imaginado.

José María Maruri, SJ
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CRISTO ES NUESTRA VERDAD

1.- Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. Cuando decimos que Cristo es nuestra verdad no nos referimos a la verdad científica física o química, sino a la verdad de nuestra vida, a la verdad de nuestro espíritu. Científicamente, nuestra condición de cristianos no nos hace más sabios que los no cristianos, ni mejor informados sobre el universo y las cosas. Pero el Espíritu de la verdad que habita en nosotros sí nos da un mayor y mejor conocimiento de Dios nuestro Padre. El cristiano que vive en Cristo y por Cristo vive unido al Padre y, aunque en esta vida de manera imperfecta, conoce la voluntad del Padre, sabe caminar y conducirse por el camino del Padre y actúa de acuerdo con la verdad del Padre. En este sentido, los cristianos decimos que Cristo es nuestra verdad. El mundo, en cuanto tal, “no ve, ni puede recibir el Espíritu de la verdad”, porque no camina por el camino de Cristo. Tampoco los cristianos, por el simple hecho de estar bautizados y llamarnos cristianos, poseemos el Espíritu de la verdad. La condición que nos pone el mismo Cristo para recibir su Espíritu es que le amemos y que guardemos sus mandamientos. El mandamiento de Cristo ya sabemos cuál es: amar a Dios y al prójimo sobre todas las cosas. Por desgracia, muchos de los que nos llamamos cristianos no amamos a Dios y al prójimo sobre todas las cosas, sino que amamos más al dinero, al poder, al éxito social, a los bienes materiales, a nosotros mismos. Amar a Dios y guardar los mandamientos de Cristo no es sólo, ni principalmente, decirlo de palabra, sino vivir como Cristo vivió, vivir guiados por el Espíritu de Cristo. Si vivimos guiados por el Espíritu de Cristo “el Padre nos amará y Cristo también nos amará y se revelará a nosotros”. Un bello mensaje del evangelio de este domingo, según san Juan.

2.- La ciudad se llenó de alegría. Nos dice el autor de los Hechos que la gente de la ciudad de Samaría “escuchaba con aprobación lo que decía Felipe”, el diácono, y que se llenó de alegría al ver los signos que hacía. Este es el objetivo que debemos tener todos los cristianos cuando anunciamos el evangelio con nuestras apalabras y con nuestros hechos. Hablamos para convencer a la gente de la verdad del evangelio que predicamos y para ayudarles con nuestras palabras y con nuestras obras a ser más buenos y felices. Si la gente que nos escucha no queda convencida de la verdad de lo que decimos y de la bondad de lo que hacemos no seguirá escuchándonos mucho tiempo. El mensaje del evangelio sólo producirá alegría en los que lo escuchan cuando estos vean que lo que decimos y lo que hacemos es bueno y beneficioso para ellos. Nosotros normalmente no podemos hacer milagros, ni curar enfermos, pero sí podemos ayudar a la gente a ser más feliz y a superar muchas dificultades internas y externas. Para esto debemos predicar un evangelio que sea de verdad , es decir, buena noticia para los que nos escuchan.

3.- Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere. La razón de nuestra esperanza, de la que habla aquí el apóstol Pedro, es nuestra fe en Cristo resucitado. Sabemos que si acompañamos a Cristo en su vida tenemos derecho a esperar que también le acompañáramos en su muerte y resurrección. Este nuestra esperanza debe dar fuerza y firmaza a nuestra fe en la resurrección de Cristo. Como nos dice también San Pedro debemos hablar y actuar siempre “con mansedumbre y respeto y buena conciencia, para que en aquello mismo en que somos calumniados queden confundidos los que denigran nuestra buena conducta en Cristo”. Hoy, más que ayer, sabemos los cristianos que no todos los que nos vean y nos escuchen van a aceptar el mensaje de nuestra esperanza, sino que muchos nos denigrarán. Esto no debe desanimarnos, ni debilitar la firmeza de nuestra fe y de nuestra esperanza, porque, como también sigue diciéndonos el apóstol Pedro, “mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal”.

Gabriel González del Estal
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EL AMOR LO ILUMINA TODO

Cumplir los mínimos y quedarnos en ellos resulta fácil (aunque no siempre lo hagamos) porque entre otras cosas nos evitan mayores esfuerzos. Pero cuando nos proponemos metas más altas, cuando nos las ingeniamos para superarnos a nosotros mismos, el resultado entonces es de una doble satisfacción: hemos cumplido y, además, lo hemos hecho con sobresaliente.

1. Ya, el domingo pasado, Jesús nos decía que un camino, una verdad y una vida nos aguardaba y apostábamos fuerte por Él. Pero la pregunta es la siguiente: ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo entrar en ese camino? ¿Cómo defender esa verdad? ¿Cómo sostener esa vida?

El Evangelio de hoy nos da la clave: con la llave del amor. “Un mandamiento nuevo os doy” (Jn 13:34). ¿Sólo uno? ¡Sí! ¡Uno! Pero claro, con coletilla: “amando como yo os he amado” ¡Casi na!

2. Jesús nos ofrece el secreto para permanecer en su persona como camino. Avanzando por los senderos de nuestra existencia tendremos que mirar a un lado y a otro. Nada de lo que ocurra, especialmente si es con el color del dolor, nos podrá resultar indiferente. Ya el Papa Francisco nos lo recuerda insistentemente desde el inicio de su pontificado: “hay que salir a las periferias”. Malo será que por ir deprisa, por mirar hacia adelante, por pretender alturas y grandezas….dejemos de lado al Jesús que se encuentra al borde del camino.

3. Jesús, como verdad, nos exige huir de nuestras falsedades. El amor ilumina la verdad y, la verdad, hace más transparente el amor. El amor por lo tanto, si es como Dios manda, se convertirá en medidor de nuestra verdad. ¿Amas? ¿Te brindas a los demás? ¿Es el amor la verdad de tu día a día o, tal vez, algo extraordinario? Para que Jesús sea la verdad de nuestro corazón tendremos que cultivar en su interior la perla del afecto sin pausa y sin tregua, el cariño sin recompensa y sin más interés que el deber cumplido.

4. Jesús, como vida, nos alienta a vivir amando. Amar a los de cerca es fácil y difícil. Fácil porque, entre otras cosas, ponemos coto al amor. Pero la vida cristiana nos exige dar un segundo salto: hay que atrapar por amor incluso a los que se encuentran más lejos de nosotros.

Jesús, teniendo a un Judas a su mesa, lo amó y le entregó su cuerpo. ¡Dos veces lo tomó Judas! Una para comulgarlo en la mesa de Jueves Santo y, otra más, para venderlo por 30 monedas de plata. ¿Cuántas veces tomamos nosotros a Cristo? ¿Una, dos, tres, cuatro? Cada uno debiéramos de responder: amamos a Cristo vendiéndolo o, por el contrario, defendiéndolo con una vida noble, sensata y cristiana?

¿Qué diferencia hay entre el amor humano y el amor divino? Preguntaba un párroco a sus fieles. Y, una anciana, al finalizar la misa le respondió: “que el amor humano es limitado, sirve a quien quiere y pronto se agota; el amor divino no mira a quien se hace el bien y, cada vez que lo hace, tiene necesidad de seguir haciéndolo aunque no sea recompensado”.

Cerca de la Ascensión del Señor, y viendo la que se nos viene encima, el Señor nos va fortaleciendo con vitaminas que serán necesarias para ser fieles en aquello que decimos creer, esperar y vivir. Y es que, mientras estamos en este mundo, la vida cristiana es eso: un constante descubrir lo que Dios nos ofrece.

Javier Leoz