martes, 28 de enero de 2014

La santidad de obispos, sacerdotes y laicos guía la iglesia





Hace
más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece. El Papa el lunes en Santa
Marta
Fuente:
Radio Vaticano.

La
Iglesia no se puede entender como una simple organización humana, la diferencia
la hace la unción que dona a los obispos y sacerdotes la fuerza del Espíritu
para servir al pueblo de Dios: lo dijo el Papa Francisco en la Misa presidida
esta mañana en la Casa de Santa Marta. El Pontífice agradeció a tantos
sacerdotes santos que dan la vida en el anonimato de su servicio cotidiano.

Comentando
la primera lectura del día, que habla de las tribus de Israel que ungen a David
como su rey, el Papa explicó el significado espiritual de la unción. “Sin esta
unción – afirmó - David habría sido el jefe” de “una empresa”, de una “sociedad
política, que era el Reino de Israel”, habría sido un simple “organizador
político”. En cambio, “después de la unción, el Espíritu del Señor” desciende
sobre David y permanece con él. Y la Escritura dice: “Así David se iba
engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con
él”. “Esta – observó el Santo Padre - es precisamente la diferencia de la
unción”. El ungido es una persona elegida por el Señor. Así ocurre en la
Iglesia con los obispos y los sacerdotes.

“Los
obispos no solo son elegidos para llevar adelante a una organización, que se
llama Iglesia particular, son ungidos, tienen la unción y el Espíritu del Señor
está con ellos. Pero todos los obispos, todos somos pecadores, ¡todos! Pero
estamos ungidos. Todos queremos ser más santos cada día, más fieles a esta
unción. Y aquello que precisamente hace a la Iglesia, aquello que da la unidad
a la Iglesia, es la persona del obispo, en nombre de Jesucristo, porque está ungido,
no porque haya sido elegido por la mayoría. Sino porque está ungido. Una
Iglesia particular tiene su fuerza en esta unción. Y por participación también
los sacerdotes son ungidos”.

La
unción – continuó el Papa – acerca a los obispos y a los sacerdotes al Señor y
les da la alegría y la fuerza “para llevar adelante a un pueblo, para ayudar a
un pueblo, para vivir al servicio de un pueblo”. Dona la alegría de sentirse
“elegidos por el Señor, mirados por el Señor, con aquel amor con el que el
Señor nos mira, a todos nosotros”. Así, “cuando pensemos en los obispos y en
los sacerdotes, debemos pensarlos así: ungidos”:

“De
lo contrario no se entiende a la Iglesia, pero no solamente no se entiende, no
se puede explicar cómo la Iglesia vaya adelante solamente con las fuerzas
humanas. Esta diócesis va adelante porque tiene un pueblo santo, tantas cosas,
y también un ungido que la conduce, que la ayuda a crecer. Esta parroquia va
adelante porque tiene tantas organizaciones, tantas cosas, pero también tiene un
sacerdote, un ungido que la lleva adelante. Y nosotros en la historia conocemos
una mínima parte, pero cuántos obispos santos, cuántos sacerdotes, cuántos
sacerdotes santos que han dejado su vida al servicio de la diócesis, de la
parroquia; cuánta gente ha recibido la fuerza de la fe, la fuerza del amor, la
esperanza de estos párrocos anónimos, que no conocemos. ¡Hay tantos!”.

Hay
tantos – dijo Francisco – “los párrocos del campo o los párrocos de ciudad, que
con su unción han dado fuerza al pueblo, han transmitido la doctrina, han dado
los sacramentos, o sea la santidad”:



“‘¡Pero,
padre, he leído en el diario que un obispo ha hecho tal cosa o que un sacerdote
ha hecho tal cosa!’. ‘Si, también yo lo he leído, pero, dime, ¿en los diarios
están las noticias de aquello que hacen tantos sacerdotes, tantos curas en
tantas parroquias de ciudad y del campo, la tanta caridad que hacen, tanto
trabajo que hacen para llevar adelante a su pueblo?’. ¡Ah, no! Esa no es
noticia. Eh, lo de siempre: hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que
crece. Hoy pensando en esta unción de David, nos hará bien pensar en nuestros
obispos y en nuestros sacerdotes valientes, santos, buenos, fieles y rezar por
ellos. ¡Gracias a ellos nosotros hoy estamos aquí!”. (RC-RV)

Francisco: El papel de la mujer en la familia es "insustituible"

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA Martes 28 de Enero de 2014


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
Martes 28 de Enero de 2014
III semana del tiempo ordinario
Santo Tomás de Aquino. Memoria.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Si 15, 5)
El Señor lo ha llenado del espíritu de sabiduría e inteligencia, ha abierto sus labios en medio de la asamblea y lo ha revestido de gloria.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios nuestro, que hiciste de Tomás de Aquino un hombre admirable por su anhelo de santidad y su dedicación a las ciencias sagradas, ayúdanos a comprender su doctrina y a imitar sus ejemplos. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
Entre la alegría general, David llevó el arca a Jerusalén.

DEL SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL: 6, 12-15. 17-19

En aquellos días, David fue a casa de Obededom, donde estaba el arca de la alianza, y la transportó con gran alborozo a la ciudad de David. Apenas habían dado seis pasos los que llevaban el arca, cuando él sacrificó un toro y un becerro gordo.
David danzaba con todas sus fuerzas ante el Señor, ceñido con una especie de mandil de lino, que usaban los sacerdotes. David y toda la casa de Israel conducían el arca del Señor con aclamaciones de júbilo, al son de las trompetas.
Llevaron el arca del Señor y la colocaron en su sitio, en medio de la tienda que David había mandado levantar. Luego David ofreció al Señor holocaustos y sacrificios de acción de gracias. Cuando terminó, David bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos y repartió a todo el pueblo, a cada hombre y a cada mujer de Israel, un pan, un trozo de carne asada y un pastel de pasas. Después se fueron todos, cada uno a su casa.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 23
 R/. El Señor es el rey de la gloria.

¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria! R/
.
Y ¿quién es el rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y poderoso, el Señor, poderoso en la batalla. R/.

¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria! R/.

Y ¿quién es el rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos, es el rey de la gloria. R/.

ACLAMACIÓN (Cfr. Mt 11, 25)
R/. Aleluya, aleluya.

Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.



El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a Él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: "Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan".
Él les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sea grato, Señor, el sacrificio que vamos a ofrecerte en la fiesta de santo Tomás de Aquino, cuyas enseñanzas y ejemplo nos mueven a alabarte con todo nuestro ser. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 12, 42)
Éste es el siervo fiel y sensato a quien su señor ha puesto al frente de su familia, para darles la ración de trigo a su tiempo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
A quienes nos has alimentado con el Cuerpo de Cristo, ilumínanos, Señor, con sus enseñanzas, para que en la festividad de santo Tomás de Aquino, aprendamos tu verdad e imitemos tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Santos: Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia; Jacobo de Palestina o "el Ermitaño". Beato Bartolomé de la Toscana, religioso. Memoria (Blanco)

REFLEXIÓN
LA FAMILIA DE DAVID, LA FAMILIA DE JESÚS
2 Sm 6,12-15. 17-19; Mc 3,31-35

Las relaciones entre las personas que convivimos a diario en familia nunca han sido sencillas. Los parientes de Jesús se extrañaban de su libertad tan rotunda, puesto que no se cuidaba de las convenciones sociales ni reverenciaba las conductas tradicionales si no eran acordes con el proyecto del Reino de Dios. Eso generaba conflictos dentro de las familias. Jesús tenía que desarraigarse de su familia, afirmar su autonomía para acreditarse como testigo del Reino de Dios que libera. Así como no fueron fáciles las relaciones de Jesús con su familia, tampoco lo fueron las de David con la suya; este pasaje nos refiere la extrañeza de Mical, su esposa ante las muestras públicas de júbilo del rey; por otro lado, sus hijos vivieron enfrentamientos frecuentes y sangrientos por causa de las luchas de poder. La familia es el primer espacio donde conviene encarnar el mensaje cristiano de la reconciliación y la libertad. (Fuente: misal . com. mx).
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REFLEXIONES
2Sam. 6, 12-15. 17-19. Jerusalén es elevada a ciudad sagrada porque el Señor ha llegado a morar en ella. En medio de cantos, holocaustos y danzar rituales llega el Señor de los ejércitos para habitar en medio de su pueblo santo. Cuando llegue la plenitud de los tiempos el Verbo se hará carne y plantará su tienda de campaña en medio de las nuestras. Más aún: Él hará su morada en nuestros corazones, y hará que toda nuestra vida se convierta en una continua ofrenda de alabanza a nuestro Dios y Padre. Dios nos ha consagrado por medio del Bautismo. Tratemos de ser una digna morada del Señor, de tal forma que manifestemos con nuestras buenas obras que realmente el Señor está con nosotros. No nos conformemos con disfrutar de la presencia del Señor en nuestro interior. Procuremos ser un signo de su amor para cuantos nos traten sabiendo compartir con ellos los dones que Dios nos ha dado; y no sólo los bienes materiales, sino el Don de la Vida y del Espíritu, que Dios quiere que llegue a todos para que todos seamos hijos suyos y nos convirtamos en una digna morada de su Espíritu.

Sal. 23. No sólo abramos las puertas del Templo al Señor; abrámosle, especialmente, las puertas de nuestro corazón. Abramos las puertas de nuestra vida al Redentor que se acerca a nosotros para hacer su morada en nuestros corazones. Pero no sólo hemos de abrirle al Señor nuestro corazón; sabiendo que Él está con nosotros, sepamos escuchar su Palabra y vivir conforme a sus enseñanzas. Así, llevando una vida intachable en su presencia, cuando Él vuelva glorioso al final de los tiempos, Él mismo nos abrirá las puertas de las moradas eternas para que disfrutemos eternamente del Gozo de nuestro Dios y Padre. A Él sea dado todo honor y toda gloria ahora y siempre y por infinitos siglos de los siglos.

Mc. 3, 31-35. Jesús es el Hijo amado del Padre por su fidelidad total a su Voluntad. Jesús mismo diría: mi alimento es hacer la voluntad de Aquel que me envió. Todo aquel que, unido a Cristo, haga la voluntad del Padre Dios, será considerado de la familia de Dios. Por eso, junto con María, debemos aprender a decir: Hágase en mi según tu Palabra.
No basta escuchar la Palabra de Dios, sino que hay que ponerla en práctica. Dios quiere hacer su obra de salvación en nosotros. Si tenemos la apertura suficiente al Espíritu de Dios en nosotros, Dios hará de nosotros sus hijos amados, pues su amor llegará en nosotros a su plenitud.

No nos quedemos siempre como discípulos sentados a los pies de Jesús, vayamos y demos testimonio de Él en nuestra vida diaria; con eso estaremos dando a conocer que en verdad Dios ha hecho su morada en nosotros y que nosotros lo tenemos por Padre.
Mediante la Eucaristía nosotros entramos en una Alianza de comunión con Cristo. Así participamos de la misma Vida que el Hijo recibe del Padre y somos hechos hijos de Dios. Mediante esta obra de salvación que celebramos como un Memorial de la Pascua de Cristo, Él nos hace entender cuánto nos ama. Nosotros no sólo le ofrecemos un sacrificio agradable, pues al permanecer en comunión de vida con Cristo, cuando lo ofrecemos al Padre nosotros mismos nos ofrecemos junto con Él. Por eso al celebrar la Eucaristía estamos adquiriendo un compromiso: consagrarle todo a Dios, de tal forma que nuestra vida, nuestra historia, nuestro mundo, lleguen, por medio nuestro, a la presencia de Dios libres de aquello que oscurece en ellos la presencia del Señor. Así, no sólo somos santificados, sino que Dios nos convierte en instrumentos de su salvación para todos los pueblos.

Venimos ante Él trayendo el fruto del trabajo que nos confió, y volvemos al mundo, impulsados por el Espíritu Santo, para seguir trabajando por un mundo más justo, más fraterno, más capaz de manifestar que el Reino de Dios se va haciendo realidad entre nosotros.
Por eso no basta con participar de la Eucaristía para decir que somos de la familia divina. Es necesario que cumplamos la voluntad de Dios. Y la voluntad de Dios consiste en que creamos en Aquel que Él nos envió.
Y creer en Jesús no es sólo profesar con los labios que es nuestro Dios y nuestro Señor. Hay que creerle a Jesús, de tal forma que hagamos vida en nosotros su obra de salvación.
Su Palabra ha de ser sembrada en nosotros y no puede caer en un terreno malo e infecundo, sino que, por la obra de santificación que realice el Espíritu Santo en nosotros, ha de producir abundantes frutos de buenas obras. Entonces nosotros, a imagen de Jesucristo, pasaremos haciendo el bien a todos.

Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de vivir con la apertura suficiente para dejarnos conducir por el Espíritu Santo, para que haciendo en todo la voluntad de Dios, unidos a Cristo, en Él nos convirtamos en los hijos amados del Padre. Amén.

Reflexión:  Homilia catolica.



lunes, 27 de enero de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA DEL LUNES 27 DE ENERO DE 2014


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
LUNES 27 DE ENERO DE 2014
III SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Si 36, 18-19)

Señor, concede la paz a los que en ti esperan; escucha las oraciones de tus hijos y guíanos por el camino de la justicia.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que llamas hijos tuyos a los que promueven la paz, concédenos trabajar incansablemente por establecer la justicia, sin la cual es imposible garantizar una paz auténtica y duradera. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Tú serás el pastor de Israel, mi pueblo.

DEL SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL: 5, 1-7. 10

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David, de la tribu de Judá, y le dijeron: "Somos de tu misma sangre. Ya desde antes, aunque Saúl reinaba sobre nosotros, tú eras el que conducía a Israel, pues ya el Señor te había dicho: 'Tú serás el pastor de Israel, mi pueblo; tú serás su guía' ".
Así pues, los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver a David, rey de Judá. David hizo con ellos un pacto en presencia del Señor y ellos lo ungieron como rey de todas las tribus de Israel.
David tenía treinta años, cuando comenzó a reinar. Primero reinó en Hebrón, sobre Judá, siete años y tres meses. Después, en Jerusalén, reinó sobre todo Israel y Judá, treinta y tres años. En total, su reinado duró cuarenta años. Una vez ungido rey, David y sus hombres marcharon a Jerusalén, contra los yebuseos que habitaban aquella tierra. Éstos le dijeron a David: "Tú no entrarás aquí, pues los ciegos y los cojos bastarán para rechazarte. Ellos mismos dicen: 'David jamás entrará aquí'". Él, sin embargo, tomó la fortaleza de Sión, que en adelante se llamó "la ciudad de David". David se hacía cada vez más poderoso y el Señor estaba con él.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 88

R/. Contará con mi amor y mi lealtad.

Hablando tú en visión a tus amigos un día les dijiste: "He escogido a un valiente de mi pueblo y he ceñido a sus sienes la corona. R/.

He encontrado a David, mi servidor, y con mi aceite santo lo he ungido. Lo sostendrá mi mano y le dará mi brazo fortaleza. R/.

Contará con mi amor y mi lealtad y su poder aumentará en mi nombre. Extenderé su imperio sobre el mar, sobre los ríos todos, su dominio". R/.


ACLAMACIÓN (Cfr. 2 Tm 1, 10)
R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R/.

Satanás ha sido derrotado.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: 3, 22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: "Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera".
Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: "¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno". Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, bajo los signos sacramentales del pan y del vino, el sacrificio de tu Hijo, rey de la paz, para que este misterio de unidad y de amor, reafirme la fraternidad entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 14, 27)

Mi paz les dejo, mi paz les doy, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, el espíritu de tu amor, a fin de que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, fomentemos entre todos los hombres la paz que Él mismo nos dejó. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Santos: Ángela de Merici, fundadora;  Vitaliano 1,  Papa; Enrique de Ossó, fundador.
Feria (Verde)
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Reflexiones:

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS
2 S 5,1-7. 10; Mc 3,22-30

Lo que nos narra el Evangelio podemos considerarlo un desencuentro. Los dirigentes religiosos asentados en el templo de Jerusalén asedian y desautorizan a Jesús porque realiza acciones cargadas de poder, que devuelven a las personas alienadas la sensatez y el autodominio. Las personas que vivían alienadas por el miedo o la angustia, al punto que habían perdido la cordura, eran auxiliadas por Jesús para vivir en armonía. Los escribas lo desprecian porque juzgan que es aliado de Satanás. Vaya lógica tan extraña. En cambio, en el libro de Samuel asistimos a un encuentro grato entre los jefes de Judá e Israel y el rey David. Es tanta la confianza en sus habilidades como estratega que le ruegan asuma la conducción de todo Israel. David sabe de estrategias militares que vencen a los débiles. Jesús sabe usar su poder para animar a los débiles a hacerlos dueños de su vida.

( Fuente: www misal .com . mx)

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Reflexiones
2 Sam 5,1-7.10: En la historia de David hoy leemos dos momentos muy importantes: su aceptación por parte de los ancianos del Norte y la conquista de Jerusalén.
A pesar de que habíamos leído que Samuel le había ungido, pero eso fue secreto, y las cosas tenían que evolucionar humanamente. David ya era reconocido como rey por los del Sur, la tribu de Judá, que era la suya, y eso en seguida después de la muerte de Saúl.
Ahora lo es también por las del Norte, o sea, Israel, que hasta ahora habían permanecido fieles a los descendientes naturales de Saúl. David ha sabido, con habilidad política y por sus buenas cualidades, aunar las voluntades de todos. Tal vez no sin alguna intriga y violencia. Se unen, pues, Judá e Israel. Durarán poco: después de su hijo y sucesor Salomón se volverán a dividir.
David consigue otra meta decisiva: conquista -de nuevo con habilidad y astucia, sin combatir- la ciudad de Jerusalén, hasta entonces en poder de los jebuseos, y la hace capital de su reino. Antes había residido en Hebrón. Así consigue una unidad política que será la base de la prosperidad de su reinado y del de su hijo Salomón.

La historia se mueve con factores muy humanos que, en libros religiosos como el que estamos leyendo, se atribuyen a la providencia de Dios. Dios se sirve de las cualidades y de los defectos, de los éxitos y de los fracasos humanos, para conducir los destinos del pueblo y para que se vayan cumpliendo sus planes de salvación. El autor del libro de Samuel interpreta claramente que «el Señor estaba con David».

La historia de David se repite en muchos niveles y en todos los tiempos. No actúa Dios a base de milagros continuados, sino a través de las personas que encarnan sus planes. Nuestros éxitos, pero también nuestras debilidades e incluso nuestro pecado, le sirven a Dios para ir escribiendo su historia, la historia de la salvación.
En nuestra vida tendríamos que conjugar los esfuerzos humanos con la confianza en Dios y la docilidad a sus planes. Eso nos haría más humildes ante los éxitos y más preparados a encajar sin actitudes trágicas los fracasos.

David nos da además otra lección: con nuestras actitudes, con nuestra manera de tratar a las personas, deberíamos trabajar para conseguir la unidad en nuestros propios ambientes, el familiar o el social o el religioso. Ojalá también consiguiéramos la unidad ecuménica entre todos los cristianos como David consiguió la unificación de su pueblo.
Sería mucho más eficaz nuestra tarea de evangelización de este mundo: «que sean uno, como tú y yo somos uno, para que el mundo crea que tú me has enviado».

J. Aldazabal
Enséñame Tus Caminos

Mc. 3, 22-30. Muchas obras buenas hizo Jesús para liberarnos de la esclavitud al autor del pecado y de la muerte. Expulsó demonios; resucitó muertos; curó a muchos de diversos males; hizo milagros; anunció el Evangelio; nos dio el perdón y la vida eterna mediante su muerte y resurrección. Decir que todo lo que Él hizo era por estar poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y que por eso los echaba fuera, manifestaba que trataban de echar por tierra la obra de salvación que Dios nos ha ofrecido por medio de su Hijo. ¿No será, más bien, esa cerrazón a la obra de Jesús, una manifestación del demonio en quienes levantan tales blasfemias? ¿Podrá Dios perdonar a quien no sólo ha rechazado, sino que se ha cerrado para no aceptar el único Camino que nos ha ofrecido para llegar a Él? Dios perdonará todos los pecados, por muy graves que sean; pero antes hay que reconocerse pecador y estar dispuesto a volver al buen camino. Cuando se hace a un lado el arrepentimiento y se vive en la maldad pensando que somos buenos cuando destruimos a los demás, entonces se hace imposible la llegada del amor y de la vida al corazón de quien se piensa poderoso para salvarse a sí mismo al margen del Evangelio y del camino que Dios nos manifestó en Cristo Jesús. Tal vez en muchas ocasiones aquellos que traten de conservar su poder o sus tradiciones emitan juicios temerosos, o levanten falsos contra quienes se nos han adelantado en la auténtica respuesta al Evangelio, para perjudicarlos y evitar el que sean escuchados y seguidos; sin embargo no es el poder ni el boato humano el que salva, sino la fidelidad a Cristo y el Amor a Dios y al prójimo. ¿Acaso el que viva en el seguimiento de las huellas del Señor estará poseído del demonio o de un espíritu inmundo?

La Eucaristía es el milagro más grande que el Señor nos ha dejado para que podamos vivir el momento de su Pascua, mediante la cual somos liberados de la esclavitud al autor del pecado y de la muerte. Dios ha destruido el poder del maligno y nos quiere libres de todo aquello que nos llevaba por caminos de maldad. Por eso, al participar de la Eucaristía hacemos nuestra la victoria de Cristo. Nuestra vocación, a partir de nuestro encuentro con el Señor y de la renovación de la Alianza entre Él y nosotros, mira a convertirnos en un signo creíble de su amor, de su bondad y de su misericordia. Efectivamente, la salvación no es sólo recibir el perdón que nos viene de Dios, sino el ser renovados en Cristo y ser revestidos de Él, de tal forma que el Espíritu Santo lleve a su plenitud el proyecto de Dios sobre nosotros: Que seamos conforme a la imagen del Hijo de Dios para amarnos como hermanos, para escuchar al Señor que nos habla a través de su Palabra, pero también a través de nuestro prójimo, pues todos los que creemos en Cristo y vivimos unidos a Él somos un signo de Él en el mundo e instrumentos de su amor salvador para todos.

Dios nos llama para que seamos portadores de su perdón y de su Gracia, pues Él nos quiere para siempre en su Gloria. Mientras llega el día final, la Iglesia ha de esforzarse por conducir a toda la humanidad a un encuentro de fe, de amor, y de fidelidad con el Señor. Y en esta labor no hay exclusivismos. Todos los bautizados somos responsables del Evangelio. Y Dios distribuye sus carismas en los diversos miembros de la Iglesia para el perfeccionamiento de la misma. Nadie puede decir que agota en sí mismo la manifestación del Espíritu de Dios, sino que todos, entramados por el amor y por el mismo Espíritu, manifestamos, así unidos, la perfección de Cristo entre nosotros. Por eso no apaguemos el Espíritu de Dios, manifestado en cada uno de nuestros hermanos, antes al contrario vivamos en unión y comunión de fe y de amor entre nosotros para que todos podamos llegar a la plenitud en Cristo Jesús. Todo esto nos ha de llevar a una verdadera humildad y a una auténtica fe manifestada en obras de amor, y jamás en la opresión o rechazo de los demás, pensando que si no tienen la formación adecuada ellos no pueden ser instrumentos del Señor, pues ante Dios lo único que contará será el amor fiel, que, cuanto más ilustrado deberá también ser más comprometido en el servicio y no en la humillación de los demás.

Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de estar abiertos a la presencia del Espíritu Santo en nosotros para que, como Iglesia, seamos todos portadores de la salvación y de la santidad del Señor para todos los pueblos. Amén.


Reflexión de Homilía católica .


domingo, 26 de enero de 2014

LECTURAS DE LA EUCARISTÍA. DOMINGO, 26 DE ENERO DE 2014.


LECTURAS DE LA EUCARISTÍA
DOMINGO, 26 DE ENERO DE 2014
III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 95, 1. 6)
Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.

ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, conduce nuestra vida por el camino de tus mandamientos para que, unidos a tu Hijo amado, podamos producir frutos abundantes. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
Los que andaban en tinieblas vieron una gran luz.

DEL LIBRO DEL PROFETA ISAÍAS: 8, 23-9, 3
En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció. Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín. Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 26
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? R/.

Lo único que pido, lo único que busco, es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. R/.

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R/.

***
Que no haya divisiones entre ustedes.
***
DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS: 1, 10-13. 17
Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.
Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: "Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo". ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?
Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN (Cfr. Mt 4, 23) R/. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R/.

Fue a Cafarnaúm y se cumplió la profecía de Isaías.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: 4, 12-23
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: "Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos".
Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme y los haré pescadores de hombres". Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.
Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL
Unidos a Jesús, presentémosle al Padre nuestras plegarias.
Después de cada petición diremos: Escúchanos, Padre.

Por nuestra Iglesia. Que todos los que la formamos sepamos vivir a fondo y con sencillez las Bienaventuranzas de Jesús. Oremos.
Por las personas que sufren alguna discapacidad o enfermedad. Que puedan contar con los recursos sociales y con el apoyo y afecto necesarios para desarrollar todas sus capacidades. Oremos.
Por las personas que se encuentran sin trabajo. Que puedan acceder a trabajos estables que les permitan vivir con dignidad. Oremos.
Por las personas que viven en situación de pobreza.
Que encuentren en nosotros consuelo, generosidad y voluntad de trabajar contra las causas de la pobreza. Oremos.
Por nuestras colonias, barrios y pueblos. Que sean espacios de buena convivencia donde toda persona sea respetada y acogida. Oremos.
Por nosotros, por nuestra parroquia y comunidades. Que seamos capaces de trabajar para acercar el Reino de Dios que nos ama a nuestros vecinos. Oremos.

Escucha, Padre, nuestra oración, y haz de nosotros buenos seguidores de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, con bondad, los dones que te presentamos y santifícalos por medio de tu Espíritu para que se nos conviertan en sacramento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 8, 12)

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te damos gracias, Señor, por habernos alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, y te pedimos que este don tuyo sea para nosotros fuente inagotable de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO
Como bien ha dicho el Papa Francisco la Iglesia no es una ONG, tampoco una institución filantrópica como existen tantas otras. Es una comunidad de creyentes, que se reconocen entre sí como hermanos, que han experimentado de forma parecida el encuentro con Dios a través de Jesucristo. La experiencia cristiana no queda reducida a un evento místico o íntimo entre el creyente y Dios. Dicha experiencia está fundada y mediada en la vida, muerte y resurrección de Jesús. Ese evento ha sido tan decisivo que afectó la vida de los primeros discípulos, y sigue transformando la existencia de los discípulos actuales. De esa comunión espiritual con Dios y los hermanos, brotan las iniciativas de caridad, reconciliación y solidaridad que los cristianos organizan en la sociedad donde viven. (fuente: de www misal . com. mx) .

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“SEGUIR A JESÚS POR AMOR”

1.- Tal vez, la escena nos lleve a una viaja casa romana y a un patio, donde dos hombres hablan. Uno mayor, aunque fornido de cuerpo, el otro mucho más joven es un soldado romano. El joven ha preguntado al judío Pedro: “Qué es ser cristiano”. Y el pescador no sabe expresar lo que su corazón lleva dentro, desde aquella primera mirada de Jesús, cuando le dijo: “sígueme”. ¿Qué ha sido su vida desde el encuentro con Jesús en Galilea? Pues seguir a Cristo. Y eso es una buena definición de su vida cristiana. Seguir a Jesús por amor. Esta hubiera podido ser una declaración dogmática del primer Papa, hablando del significado de ser cristiano.
Cuando no había aún templos cristianos, ni mandamientos eclesiales, ni libros de bautismos, ni libros de teología moral, cuando prácticamente los sacramentos que mantenían la vida cristiana eran el bautismo y la eucaristía, cuando el mismo Credo se reducía a creer en el amor del Padre que entrega al Hijo por nosotros a la muerte y lo resucita y con Él resucitamos todos, ¿qué señal de pertenencia a la Iglesia se podía dar cuando esa Iglesia apenas tenía corporeidad?
Aquellos cristianos sabían poca teología, y ningún derecho canónico, pero guardaban en sus corazones aquella luz nacida en ellos a la mirada que cada uno había recibido en Galilea cuando Jesús les llamó personalmente: “ven y sígueme”

2.- Jesús sigue mirando a cada uno y diciendo “sígueme”: para los menos puede significar el abandono de la familia y de cuanto tienen para seguir a Jesús en la vida sacerdotal o religiosa, pero para la gran mayoría es llamada al seguimiento en la vida cristiana.
¿Sentimos esta íntima llamada de Jesús? ¿Está nuestra vida transida de esa mirada personal de Jesús a mí? ¿O hemos hecho de nuestra vida cristiana un compartimiento estanco que no influye en mi vida ordinaria? ¿Un cumplir unos cuantos actos de culto, un admitir más o menos una lista de dogmas en un Credo, y otra lista de preceptos negativos con un gran NO delante de todos ellos?
Si nuestra vida cristiana es así, nuestra vida religiosa es un funeral de tercera en el que el enterrado es nuestro propio cristianismo.

3.- Ser cristiano es “seguir a Jesús”. No es imitarle en los pelos y barba largos, o en llevar sandalias o túnica o lucir una camiseta con un gran “I Love Jesús”, detrás. Ser cristiano es un gran Sí a Dios y a los hermanos.
-- es amar lo que Jesús amó.
-- es dar importancia a lo Él la dio.
-- es mirar a los hombres como Él los miró.          
--es acercarse al pobre y al necesitado como Él lo hizo.
--es confiar en el Padre hasta más allá de la muerte como Él confió.
--es decir un Sí lleno de esperanza a la vida y a la humanidad como Jesús hizo.

4.- Podemos caer en algunos de esos NO, pero por favor que esa caída no os obsesione de forma que todo lo positivo de la vida cristiana quede absorbido por ese NO en que caímos.
Ser cristiano es dejar que la mirada de Jesús transforme nuestro corazón y así nos revistamos interiormente de los mismos sentimientos de Jesús hacia el Padre Dios y hacia nuestros hermanos. Que esta Eucaristía en la que estamos participando haga en nosotros esa transformación interior que nos haga, de verdad, cristianos, “mirados por Cristo y llamados por Él uno a uno”.

José María Maruri, SJ
www betania es

LLAMADOS A EVANGELIZAR

1.- Luz para los que buscan en tinieblas. En el Salmo proclamamos: “El Señor es mi luz y mi salvación”. Mateo ve en el inicio de la predicación de Jesucristo la realización de la profecía de Isaías: es la gran luz para el pueblo que caminaba en tinieblas. Luz para nosotros, porque todos vivimos de algún modo en tinieblas, sobre todo en tiempos de cambios sociales, culturales y religiosos, en los que a menudo no sabemos qué debemos hacer. Por ello, la primera conclusión del comentario de hoy es: busquemos la luz en Jesucristo. Nosotros debemos ser ahora esta luz. Como dice Pablo: "Cristo me envió a anunciar el Evangelio". Es decir, no simplemente a bautizar a los ya convencidos, sino a comunicar a los demás la luz del Evangelio. Esta es la primera tarea de la Iglesia, que afecta a todos los cristianos. ¿Cómo evangelizamos nosotros ahora? ¿Qué hacemos para ser luz para los hombres que viven con nosotros? Ser cristiano, más que limitarse a ir a misa o ser buena persona, es comunicar Evangelio.

2.- Necesitamos convertirnos. El primer mensaje de Jesús al comenzar su predicación es la conversión. El Evangelio hoy nos urge a un cambio interior para con Dios, para con los hombres, para con el mundo en que vivimos. También nosotros nos acomodamos, nos establecemos y nos quedamos cómodamente sentados en el marco cristiano en el que funciona nuestra vida. Como si no hubiera nada más, nada nuevo que aprender, nada nuevo que conocer, nada nuevo a lo que aspirar. Nos instalamos en una situación cómoda, en la que estamos a gusto porque “cumplimos con Dios, cumplimos con los hombres. La conversión es una decisión que hay que tomar ahora y no dejar para después; dejarlo para después sería desoír su llamada. Jesús agrega una motivación: “El Reino de Dios está cerca”. Esta motivación es la Buena Nueva, es decir, la revelación del amor de Dios hacia el hombre. El amor de Dios es la motivación perfecta para la conversión.

3.- La vocación cristiana se define como “seguimiento a Jesús”. Jesús invita a Pedro, Andrés, Santiago y Juan a seguirle. Todos somos llamados por el Señor para seguirle, y esa vocación al seguimiento se realiza en distintos estados de vida: vida consagrada (religiosos, sacerdotes), y vida secular o laical. Somos llamados para estar con Jesús, para seguir el camino de Jesús, para una misión en la Iglesia y en el mundo. Toda vocación (llamado) es siempre para una misión. Jesús llamó a sus discípulos para luego enviarlos a la misión. La Iglesia es, por su propia naturaleza, misionera; si dejara de ser misionera dejaría de ser Iglesia. Quien quiere seguir al Señor tiene que aceptar las exigencias y consecuencias del seguimiento. No vale decir “después”, “más adelante”, “ahora tengo demasiado trabajo”...También a cada uno de nosotros –a todos los cristianos– Jesús nos pide cada día que pongamos a su servicio todo lo que somos y tenemos. ¿Qué quiere decir “pescadores de hombres”? Una bonita respuesta puede ser un comentario de san Juan Crisóstomo. Este Padre de la Iglesia dice que Andrés no sabía explicarle bien a su hermano Pedro quién era Jesús y, por esto, «lo llevó a la misma fuente de la luz», que es Jesucristo. “Pescar hombres” quiere decir ayudar a quienes nos rodean en la familia y en el trabajo a que encuentren a Cristo, que es la única luz para nuestro camino.

4.- Jesús no sólo predica, hace realidad el Reino con los hechos. Lo hemos oído: predicaba y "curaba las enfermedades y dolencias del pueblo".El Reino de Dios es anunciado con hechos y palabras. Así, con ese estilo capaz de despertar a la gente, que levanta en todos, ilusiones y deseos de ir con El, recorre Galilea. Porque el Reino de Dios, la felicidad que Dios promete, no es sólo una felicidad íntima, algo que queda dentro de nosotros. Es también algo que se hace realidad ya ahora, en cada momento. Y por eso, Jesús no se contenta con proclamar la vida nueva de Dios, sino que la convierte en cosas concretas: lucha contra el mal, elimina el dolor y la tristeza que se encuentra en su camino. Une la palabra y los hechos. Todo eso arrastra a la gente, crea ilusión y llega a ser una verdadera luz en un país que habita en tinieblas, algo nuevo que vale la pena seguir. ¡Que lo sintamos también como una luz para nosotros!

José María Martín OSA
www betania es

¿PARA QUÉ VIENE UD?
Así, con esta expresión “para qué viene vd” recibió el dueño de una casa, a un vendedor que decía ofrecer un producto excepcional, asombroso y a buen precio. El inquilino ni se molestó en seguir la conversación. Cerró la puerta y en busca de mejor reconocimiento.
El Bautismo del Señor, y su recuerdo en la semana pasada, nos ponen ya en el punto de salida de la razón de ser de la venida de Jesús al mundo. ¿Para qué? Podemos preguntarnos creyentes. ¡Para que! Pueden exclamar los incrédulos o tibios.

1. Ante la llegada de Jesús nadie puede quedarse indiferente. Su palabra acompañada del ejemplo y de la radicalidad empuja siempre a decantarse: o estamos con él, o lo dejamos de lado.
La conversión, entre otras cosas, es el fin primordial de la misión de Jesús. A muchos no les interesa que, lo sustancial, cambie. ¿A qué viene vd? Pero, por otro lado, nos encontramos con leyes que convierten el bien en mal, el capricho de unos pocos en imposición general o el criterio mutante de una sociedad, que ha perdido el norte en muchos aspectos, se nos presenta como ¡el no va más! Como el gran logro de los tiempos modernos. Como si, ser innovador –por ejemplo– sea sinónimo de renunciar a la dignidad de la persona humana o al sentido común. O como recientemente decía un nominado a cardenal: “por ser progre se puede caer en el ridículo”.
¿Y todavía nos preguntamos para qué y por qué vino Jesús?
-Entre otras cosas para darnos un poco de luz. ¡Son tantas las tinieblas que nos sacuden actualmente!
-Para hacernos comprender que, con su muerte, la nuestra es una experiencia que todos la tendremos pero que acabará en mañana de resurrección.
-Para animarnos a volver de caminos equivocados. Para que nuestros corazones, atenazados y volcados en lo simple, se dirijan al que lo mueve con autoridad y empeño: ¡Dios!

2. En este  domingo, hermanos, también Jesús pasa por nuestro singular lago de Galilea: en el trabajo, familia, parroquia, noviazgo, sacerdocio, instituto, escuela o universidad, nos sigue diciendo “venid y seguidme”. Y es que, en esos ámbitos, es donde hemos de demostrar, y ya no tanto señalar cuanto vivir, que somos de los suyos.
Jesús no ha venido para permanecer eternamente niño recibiendo adoración y presentes en Belén. El Señor se ha lanzado a la tierra para hacernos comprender que el camino del amor es una senda privilegiada que nos conduce al cielo. Para hacernos entender que, si Dios es Padre, también nosotros somos hermanos.
Fue una persona entregada totalmente a su misión. ¿Lo somos nosotros? ¿Damos testimonio o somos altavoz de ese Jesús que decimos llevar dentro y que, en la iglesia, lo profesamos con un tímidamente “sí, creo”.

“Verdades a medias, grandes mentiras”, dice un viejo adagio. Su misión es la nuestra. No podemos quedarnos de brazos cruzados o ser católicos de salón de estar (Papa Francisco). Ser bautizados exige ponerse en movimiento. Que nuestra verdad, ser cristianos, sea auténtica: sazonada por las buenas obras, animada por una confianza que nos hace dinámicos y alegres y completada por una caridad que nos convierte automáticamente en “otros cristos” que dan, lo que tienen y pueden, sin llevar cuenta de cómo y a quién lo ofrecen.
Qué sugerente aquel encuentro de un creyente con un bondadoso. “Soy creyente pero me falta la capacidad para dar sin pensar lo que doy”. Y la respuesta del segundo; “dime, por favor, cómo ser creyente, porque yo doy pero me resulta difícil pensar en Dios”.

Nuestro testimonio, nuestra alegría, nuestro encanto personal y eclesial. El firme convencimiento de lo que llevamos entre manos, nuestra perseverancia pueden ayudar, ¡y mucho! a este mundo que, aunque aparentemente reniegue de Dios, como apuntaba recientemente el Cardenal de Madrid, se encuentra triste y tremendamente solitario.


Javier Leoz