lunes, 23 de mayo de 2016

Liturgia de las horas: 23 DE MAYO LUNES VIII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 23 DE MAYO LUNES VIII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio IV OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abr...

domingo, 22 de mayo de 2016

Caballeros de la Virgen - Comentario al Evangelio - Solemnidad de la Santísima Trinidad Pertenecemos a la Familia de Dios

Caballeros de la Virgen - Comentario al Evangelio - Solemnidad de la Santísima Trinidad Pertenecemos a la Familia de Dios: Al constatar la insuficiencia del entendimiento humano frente a los misterios más grandes de nuestra Fe, debemos rendir tributo de amor y gratitud a Dios Uno y Trino, quien nos ofrece una dádiva infinitamente superior a nuestra naturaleza y méritos.

El Santo del Dia: 22 DE MAYO SANTA RITA DE CASIA RELIGIOSA

El Santo del Dia: 22 DE MAYO SANTA RITA DE CASIA RELIGIOSA: SANTA RITA DE CASIA RELIGIOSA PALABRA DE DIOS DIARIA Santa Rita nació en 1381 junto a Casia, su segunda patria, en la he...

Liturgia de las horas: 22 DE MAYO DOMINGO VIII DEL T. ORDINARIO SOLEMNIDA...

Liturgia de las horas: 22 DE MAYO DOMINGO VIII DEL T. ORDINARIO SOLEMNIDA...: De la Solemnidad. LA SANTÍSIMA TRINIDAD. (SOLEMNIDAD) OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera or...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL DOMINGO VIII DEL T. ORDINARIO 22 DE M...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL DOMINGO VIII DEL T. ORDINARIO 22 DE M...: Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes. RESPUESTAS DE FE S.D.A...

REFLEXIÓN:

¡QUÉ ENCANTO TIENE LA TRINIDAD!

Fiesta en honor a DIOS. El homenaje a la UNIDAD de tres personas que, siendo diferentes, deja a la intemperie nuestra dispersión, la ruptura del mundo y de las cosas, del ser humano y de las estructuras sociales. ¿El secreto y el encanto de la Santísima Trinidad? ¡Ni dudarlo! ¡El amor!

1.- Con Jesús, en este día, remontamos hacia las alturas y –como el montañero que ha sabido intuir y valorar la importancia de las herramientas de escalada– contemplamos con el Resucitado los tres anillos fundidos en oro de la misma naturaleza y con los mismos quilates : PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO.

¿Cómo puede Jesús dirigirse a DIOS si Él es DIOS”? Buena pregunta para una sencilla respuesta: Jesús nos enseña a optar por El, pero como camino hacia el Padre. No pretende que nos quedemos exclusivamente en El. Nos empuja nadar aguas arriba, como aquel que quiere encontrar su nacimiento o el origen del todo.

2.- ¿A dónde nos lleva el Misterio de la Santísima Trinidad?

-Nos enseña que DIOS es familia y que, nosotros, formamos parte de ella aunque no lleguemos a comprender ni entender todo el entresijo y la riqueza que encierra.

-Dios es AMOR y, nosotros, participamos de esa fusión única y maravillosa que existe entre las tres personas.

-Dios es COMUNIÓN y, nosotros, la contemplamos y la comemos, la vivimos y la palpamos, la añoramos y la necesitamos ante la fragmentación existente en nuestro entorno, en las galaxias de nuestros afectos, en nuestras luchas, proyectos y fatigas.

-Dios es ÚNICO y, nosotros, le damos gloria y alabanza porque nuestra FE nos dice que en Él está puesta nuestra esperanza, nuestro ser iglesia, nuestra vida cristiana que ha de ser siempre trinitaria.

3. ¿Qué reina y qué tiene la Santísima Trinidad?

-En la Trinidad brota el amor y el amor siempre produce abundancia de frutos. En nosotros, cuando acampa el egoísmo, nuestra vida sólo produce esterilidad.

-En la Trinidad nace y se REVELA el amor que se hace servicio. En nuestro entorno (medios de comunicación, en la pareja, en la sociedad...) se confunde amor con placer. Y con el poder (no con el servicio) se compra muchas veces el simple placer olvidando y descafeinando el amor.

-En la Trinidad, Jesús, nos presenta el rostro, el número, la identidad, la grandeza, el apellido de su familia invitándonos a dar razón y testimonio de ella: ¡ID POR EL MUNDO!.

Como cristianos, que participamos de esa comunión de las tres personas, estamos llamados a dar a conocer la buena fama y la solera de esta gran familia que es la Santísima Trinidad. Quien se acerca hasta ella, siempre tiene ganas de volver de nuevo.

Tengamos, además, un recuerdo especial y agradecido por todas las comunidades contemplativas que, más allá de los muros y de las rejas, rezan por nosotros en un acto de comunión delicada y marcada por un amor profundo a Dios.



Javier Leoz



QUÉ ENTENDEMOS CUANDO HABLAMOS DE UN DIOS TRINO

1.- Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena. Esta es la frase que acabamos de leer en este relato del evangelio de san Juan. Pues bien, tenemos que empezar diciendo que la verdad plena del misterio de la Santísima Trinidad no podremos nunca alcanzarla, mientras vivamos en este mundo, porque la verdad plena del misterio de la Trinidad está más allá de nuestra capacidad humana de entender. Los misterios no se pueden explicar nunca del todo racionalmente; los misterios se creen, no se explican. La Real Academia Española define la palabra misterio diciendo que significan una cosa arcana o muy recóndita que no se pueden explicar o comprender. Los agustinos, cuando hablamos, en concreto, del misterio de la Trinidad, solemos contar una bonita y muy antigua leyenda que llamamos de “san Agustín y el niño de la concha”, tal como está representada en el famoso cuadro de Rubens. En este cuadro aparece el santo obispo de Hipona paseando por la playa; cuando ve que un niño está echando agua del mar en un pequeño hoyito, con una concha que lleva en la mano. El santo se acerca al niño y le pregunta: ¿qué haces? A lo que el niño responde sin dudar: voy a meter toda el agua del mar en este agujero. El santo, paternal y bondadoso, le responde al niño: toda el agua del mar no va a caber en este agujero. El niño le mira y le dice: tampoco Dios cabe en tu inteligencia. Esta respuesta del niño hizo reflexionar al santo, que llevaba varios años pensando en el libro que iba a escribir, y que de hecho escribió, sobre misterio de la Trinidad. Pues tampoco nosotros vamos a entender nunca del todo el misterio de la Santísima Trinidad.

2.- ¿Qué nos dice, en concreto, a los creyentes, el misterio de la Trinidad de Dios? Porque algo, de hecho, entendemos cuando hablamos de este misterio. Las palabras con las que hablamos de los misterios no pueden ser palabras vacías de significado. Los misterios, aunque sean racionalmente inexplicables, siempre nos dicen algo a los que creemos en ellos. Yo creo que el principal mensaje que nos dice a los cristianos este misterio es que el Dios en el que nosotros creemos es un Dios familia, un Dios comunidad, un Dios amor. Nuestro Dios no es un individuo aislado e incomunicado, como una isla remota e inaccesible. Es un Dios católico, es decir, universal. La fe nos dice que Dios es nuestro Padre, que el Hijo es nuestro redentor y que el Espíritu Santo es el amor que une al Padre con el Hijo. Por consiguiente, si nosotros queremos entender algo de este misterio, sólo podremos hacerlo entendiendo a Dios como amor. Y si nosotros queremos entender vivencialmente algo de este misterio, sólo podremos hacerlo viviendo en el amor de Dios. Todos nosotros somos criaturas de Dios, hijos de Dios, y podemos ser, vivir y existir en Dios, si amamos a Dios. Un católico no puede ser una persona egoísta, que sólo piensa en sí mismo, porque entonces no está creyendo en un Dios Trinitario. El individuo, y la familia cristiana, debe tener como ideal vivir creyendo y amando a un Dios que es, en sí mismo, una familia. Este, creo yo, que es el principal mensaje que nos dice a nosotros la fiesta que hoy estamos celebrando.

3.- Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Este es el principal mensaje que dejó Cristo a sus apóstoles, antes de ascender al cielo. Bautizar a una persona con un bautismo cristiano es bautizarla en un Dios amor, en un Dios que es familia, que es comunidad. En este bautismo nos bautizaron a todos nosotros cuando éramos muy pequeñitos; renovemos hoy conscientemente, ahora que ya vamos siendo mayorcitos, nuestro bautismo. Creemos en un Dios trinitario, en un Dios amor, fuimos bautizados en un Dios trinitario, en un Dios amor; pues hagamos hoy el propósito de vivir en el amor. Sólo así podremos celebrar con responsabilidad cristiana esta fiesta del misterio de la Santísima Trinidad.



Gabriel González del Estal

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EL AMOR DE DIOS

1.- Desde la eternidad, Dios ya piensa en nosotros y nos ama. La creación es la obra amorosa de Dios. Contemplándola surge en nosotros la admiración y la acción de gracias del Salmo 8: "¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!". El hombre es la criatura más perfecta realizada por el Creador, pero a su vez es pequeña ante la inmensidad de la creación. El Libro de los Proverbios nos muestra que Dios no es un ser solitario, ni aburrido, ni egoísta. Dios es una comunicación infinita, una sonrisa eterna, una generosidad sin medida. La creación es un signo de su generosidad y de su sabiduría. Dios es vida que se desborda. Ya antes de ser creados, Él se complacía en nosotros y en todas las cosas, como los esposos que sueñan con el hijo deseado. Los sabios bíblicos nos cantan las excelencias de la sabiduría como una hija de Dios personificada. Es la primera en ser engendrada y acompaña a Dios en todas sus obras. “Yo estaba junto a él, como aprendiz, y yo era su encanto cotidiano”. El autor de los Proverbios acertó en sus imágenes literarias. La Sabiduría de Dios llega a ser persona en el Hijo, engendrado desde el principio, que dialoga gozoso con el Padre y es colaborador en todas sus obras, «su encanto cotidiano». Dios no es un ser solitario ni aburrido. La creación es el desbordamiento de esta comunicación. Desde la eternidad, Dios ya piensa en nosotros y nos ama.

2.- Nada ni nadie podrá separarnos del amor de Dios “EL amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”. Se trata aquí, en la Carta a los Romanos, del amor especial que Dios nos tiene y del que nadie podrá separarnos. A la hora de esforzarse por llevar a cabo el plan de Dios, el hombre cristiano tiene un incentivo: Dios no se ha guardado su capacidad de querer, sino que nos la ha dado a nosotros. El estar en paz con Dios no quiere decir tanto buscar la paz, sino el caer en cuenta de que ya se nos ha dado la paz en Jesucristo. La paz se convierte así en el mayor bien y no en una simple dimensión del alma, en una mera virtud. Estar en paz con Dios es saberse salvado y con fuerza para emprender una labor constructiva en favor de la humanidad.

3.- Entonces le veremos cara a cara. Se nos comunicará un día lo que está por venir. El texto del evangelio de Juan identifica a Jesús con la verdad. Esta no es pues un concepto o una categoría, sino una persona. El conocimiento de una persona no se hace ni se agota una vez por todas: se va haciendo continuamente, diariamente. Facilitar este conocimiento es la tarea y la función del Espíritu: El irá llevando al grupo cristiano a un conocimiento cada vez más hondo de Jesús. Este conocimiento progresivo explica la expresión "muchas cosas me quedan por deciros". Hay mucho terreno inexplorado en la verdad de Jesús, es decir, en su persona, que sólo puede ser conocido a medida que la experiencia coloca a la comunidad delante de nuevos hechos o circunstancias. Los cristianos deberán saber estar abiertos, por una parte, a la vida y a la historia –los signos de los tiempos– y, por otra, a la voz del Espíritu que se la interpreta. Uno de los cometidos del Espíritu es llevar a los discípulos hasta el conocimiento pleno de Jesús. Que el Espíritu glorifica a Cristo es realidad en la medida en que conduce a los discípulos progresivamente al conocimiento de la realidad que se manifiesta en él. El misterio trinitario se nos desvelará un día, como dice San Agustín: “El Espíritu Santo, de quien hemos recibido ahora la prenda, es el que nos garantiza que llegaremos a la plenitud de que habla el mismo Apóstol: Entonces le veremos cara a cara”. (Comentarios sobre el evangelio de San Juan 96,4). San Agustín dice vemos estas cosas en espejo y en enigma, pues es un misterio, pero sí podemos darnos cuenta de que "se nos presenta en el Padre el origen, en el Hijo la natividad, en el Espíritu Santo del Padre y del Hijo la comunidad, y en los tres la igualdad".



José María Martín OSA

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sábado, 21 de mayo de 2016

El Santo del Dia: 21 DE MAYO SAN CRISTÓBAL MAGALLANES Y COMPAÑEROS ...

El Santo del Dia: 21 DE MAYO SAN CRISTÓBAL MAGALLANES Y COMPAÑEROS ...: 25 MÁRTIRES MEXICANOS DEL SIGLO XX SAN CRISTÓBAL MAGALLANES Y 24 COMPAÑEROS  MÁRTIRES PALABRA DE DIOS DIARIA Cristóbal...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL SÁBADO VII DEL T. ORDINARIO 21 DE MAY...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL SÁBADO VII DEL T. ORDINARIO 21 DE MAY...: Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. RESPUESTAS DE ...

REFLEXION
Sant. 5, 13-20. Seamos conscientes de que cuando oramos lo hacemos unidos a Cristo, Cabeza de la Iglesia; y que, por tanto, nuestra oración tiene un poder muy grande en la presencia de nuestro Dios y Padre.
Por eso hemos de orar en los momentos de sufrimiento y de alegría; hemos de orar por los enfermos; hemos de orar pidiendo el perdón de nuestros pecados; hemos de orar para que la obra salvadora de Dios llegue a todos los corazones, hasta el último rincón de la tierra.
Veámonos siempre como hermanos. Abramos los ojos ante las miserias de nuestro prójimo, no para criticarlo, sino para darnos cuenta de hacia dónde hemos de dirigir nuestra acción evangelizadora para ganarlos a todos para Cristo. Entonces no viviremos divididos, ni como extraños, sino como hijos de un único Dios y Padre.
 
Sal. 141 (140). Dios; Dios siempre dispuesto a escuchar nuestros ruegos.
Sin embargo Él bien sabe lo que necesitamos en cada momento; y bien sabe lo que necesita el mundo y su Iglesia para que todos lleguemos a participar de los bienes eternos.
Por eso nuestra oración jamás podrá ser exigente; ni hemos de buscar nuestros propios intereses, sino en todo hacer la voluntad de Dios.
Aprendamos a abandonar nuestra vida en manos del Señor. Dejemos que Él nos conduzca conforme a sus designios de salvación. Vivamos en su presencia con un amor verdadero, de tal forma que, después de haber vivido en un amor fiel a Él y a su Iglesia, podamos sentarnos, junto con su Hijo, a la diestra de su Gloria.
 
Mc. 10, 13-16. Los fariseos arrogantes, sabelotodos, son puestos en contraposición con la sencillez de los niños. Estos no se acercan a Jesús por su propia iniciativa; son, tal vez sus padres o algún familiar, los que se encargan de llevarlos ante Él.
Los niños, sencillos y confiados en la mano de sus padres, dóciles y receptivos, son el ejemplo de la forma en que hay que emprender el camino hacia la perfección en Dios, confiando no en nuestras propias fuerzas y recursos, sino sólo en el Señor, que hará su obra en nosotros.
Aquel que quiera seguir a Cristo ha de ser sencillo como los niños, con la debida apertura y abandono por completo a su benevolencia divina.
Jesús nos reúne en esta Eucaristía. Llegamos ante Él con la ilusión de no desviarnos del Camino, que es Jesús.
Reconocemos que somos pecadores. Si, como dice la Escritura, el justo peca siete veces al día, ¡que será de nosotros!
Dios nos quiere desarmados de todo orgullo y de todo falso engreimiento en nosotros mismos. Con humildad escuchemos la Palabra que Él nos dirige y, como mendigos, sentémonos a su Mesa; Él no nos rechazará sino que, en un memorial de amor por nosotros, continuará entregándose para el perdón de nuestros pecados.
Pero aceptar el perdón de Dios nos debe hacer vivir como criaturas nuevas, libres del mal y sencillos para tratar a todos con amor, y ser capaces de tomar de la mano a los que son como niños y conducirlos hacia Cristo.
¿Queremos entrar en el Reino de los cielos? Así como Jesús camina hacia su Pascua dirigiéndose decididamente hacia Jerusalén, así nosotros no hemos de renunciar a vivir cercanos a los demás dando nuestra vida en generoso amor por todos, especialmente por quienes necesitan de él y de una caricia de Dios por medio nuestro. Esto es lo que finalmente el Señor nos invita a vivir cuando se dice que abrazó a los niños y los bendijo.
¿Seremos capaces de hacer eso con los viciosos, con los desvalidos, o con los que consideramos malditos a causa de sus grandes culpas?
Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de comprender los caminos de Dios sobre nosotros para que nos decidamos a vivir en su voluntad, y poder decir que, junto con Cristo participamos de su Pascua y de su Glorificación. Amén.

Liturgia de las horas: 21 DE MAYO SÁBADO VII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 21 DE MAYO SÁBADO VII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre...

jueves, 19 de mayo de 2016

El Santo del Dia: 20 DE MAYO SAN BERNARDINO DE SIENA

El Santo del Dia: 20 DE MAYO SAN BERNARDINO DE SIENA: SAN BERNARDINO DE SIENA PRESBÍTERO PALABRA DE DIOS DIARIA San Bernardino de Siena, presbítero de la Orden de los Herman...

Liturgia de las horas: 20 DE MAYO VIERNES VII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 20 DE MAYO VIERNES VII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre m...

Caballeros de la Virgen - El cetro de la misericordia

Caballeros de la Virgen - El cetro de la misericordia: Del cetro que María recibió de su divino Hijo siempre emanará la fuerza necesaria para enfrentar cualquier adversidad, porque más que Reina y Señora es Madre de extrema ternura para cada uno de nosotros.

Caballeros de la Virgen - San Pascual Bailón - Manso cordero del rebaño de Cristo

Caballeros de la Virgen - San Pascual Bailón - Manso cordero del rebaño de Cristo: Modelo de mansedumbre y humildad, supo estar siempre
atento a la voz del Pastor, que lo instruía en la ciencia divina
y en los secretos de la verdadera santidad.

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES VII DEL T. ORDINARIO 19 DE MAY...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES VII DEL T. ORDINARIO 19 DE MAY...: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN CELESTI...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES VII DEL T. ORDINARIO 19 DE MAY...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL JUEVES VII DEL T. ORDINARIO 19 DE MAY...: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN CELESTI...

Liturgia de las horas: 19 DE MAYO JUEVES VII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 19 DE MAYO JUEVES VII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor ab...

El Santo del Dia: 19 DE MAYO SAN CELESTINO V PAPA

El Santo del Dia: 19 DE MAYO SAN CELESTINO V PAPA: SAN CELESTINO V PAPA # 192 PALABRA DE DIOS DIARIA Nacido en Isernia, Italia (1221) Nombre: Pietro Angelari de Murrone ...

miércoles, 18 de mayo de 2016

El Santo del Dia: 18 DE MAYO SAN JUAN I PAPA Y MÁRTIR

El Santo del Dia: 18 DE MAYO SAN JUAN I PAPA Y MÁRTIR: SAN JUAN I  PAPA No.  53 Y MÁRTIR PALABRA DE DIOS DIARIA Era italiano, de Toscana. En 523 fue elegido Sumo Pontífice. ...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MIÉRCOLES VII DEL T. ORDINARIO 18 DE ...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MIÉRCOLES VII DEL T. ORDINARIO 18 DE ...: No hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN JUAN ...

REFLEXIÓN

Sant. 4, 13-16. ¿En verdad somos personas de fe? Pues la fe se manifiesta por las obras. Y por ello no sólo hemos de decir que "Si Dios nos lo permite haremos esto o aquello" o "Haré esto o aquello, primero Dios," sino que hemos de ser conscientes de que, quienes por medio de la fe y el bautismo nos hemos unido a Cristo, haremos el bien, que sabemos hemos de hacer.
Dios va delante nuestro. En su Nombre echamos las redes; en su nombre realizamos nuestras actividades. Con Él nuestra vida cobra su auténtico significado, pues aun cuando lo que hagamos pareciese algo muy insignificante, al hacerlo como hijos de Dios estaremos colaborando para que nuestro mundo sea más justo, más humano y más fraterno. Por eso no hagamos las cosas, ni vivamos como si Dios no existiese para nosotros.
 
Sal 49 (48). ¿Qué hemos traído al mundo, y qué nos llevaremos de él? Cierto que Dios al principio, al poner el mundo en nuestras manos, nos dio la orden de dominar la tierra y someterla. Sin embargo no podemos dejarnos deslumbrar por lo pasajero; somos nosotros quienes lo dominamos y ponemos a nuestro servicio.
Pero más allá de lo pasajero estamos nosotros; están aquellos con quienes convivimos diariamente. Y las cosas no pertenecen a una sola persona física o moral. Todos tienen derecho a una vida digna, de tal forma que podamos decir que el pan no es mío, sino nuestro.
Por eso, de un modo especial quienes creemos en Cristo, hemos de luchar por una auténtica justicia social, nacida del amor que nos hace abrir los ojos ante nuestros hermanos en desgracia para remediar sus males.
 
Mc. 9, 38-40. Más que pelearnos por querer apoderarnos de Jesús como única herencia nuestra, debemos vivir la unidad en torno a Él. No sólo hay otras comunidades cristianas que trabajan por Cristo, sino también muchas instituciones que luchan por erradicar la pobreza, la injusticia, la violencia, las persecuciones causadas por el poder político o económico.
Todos, algunos sin saberlo, nos esforzamos por darle un nuevo rostro a la humanidad trabajando como Cristo que fue enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar la liberación a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a dar libertad a los oprimidos y a proclamar el año de gracia del Señor.
Aquel que pasó haciendo el bien sigue haciéndolo por medio de su Iglesia y por medio de toda persona de buena voluntad.
Si el Espíritu de Dios se posa donde quiere y suscita buenas obras por medio, incluso, de personas que pensamos están muy lejos de Él, pues se preocupan de que se viva con mayor lealtad la solidaridad entre todos, de que no nos quedemos en vana palabrería sino que llevemos adelante nuestros proyectos de darle un nuevo rumbo a nuestra sociedad, y un rostro más humano y fraterno a nuestro mundo, cuánto más, quienes creemos en Cristo y entramos en comunión con Él mediante la Eucaristía y participamos de su Espíritu Santo, hemos de comprometernos en la realización del bien y en luchar porque sean expulsados del corazón del hombre las injusticias, los egoísmos, los crímenes y tantos otros males que nos aquejan, preocupándonos de que en verdad el amor y la salvación de Dios llegue a todos como una Buena Noticia que se proclama no sólo con los labios sino con las obras.
No hemos de ser indiferentes al bien que otros hacen, sino unirnos a ellos para que juntos nos preocupemos del bien de todos, especialmente de los más desprotegidos.
¿Quién está de parte nuestra? Responder a esta pregunta, por desgracia, nos lleva a despreciar a quienes no piensan como nosotros, a quienes no trabajan como nosotros, a quienes consideramos enemigos en el trabajo, en la política, en la religión y que son satanizados, perseguidos, asesinados para que no nos causen ruido y que nos dejen llevar adelante aquello que nos hemos propuesto.
Ante esta pregunta podemos convertirnos en monopolio injusto, en la única voz válida, en quienes impiden el desarrollo de los demás, en quienes alejan de sí en el trabajo a los que consideran una amenaza para ellos, en quienes persiguen hasta desaparecer o asesinar a quienes se consideran voz de los sin voz y que pueden desestabilizar a quienes viven faltos de conciencia de los derechos que conciernen a todos los hombres.
Estar de parte de Cristo, esforzarnos porque todos disfruten de su amor, de los bienes que ha puesto en manos no de unos cuantos sino de todos, trabajar para que todos se vean libres de las esclavitudes al pecado, especialmente de las nuevas esclavitudes a la droga, al alcoholismo, a la explotación sexual que cosifica a las personas como simples objetos de placer desde su más tierna edad. Todo esto puede llevar a que muchos quieran impedir el desarrollo del Reino de Dios en el que todos recuperemos nuestra dignidad humana y de hijos de Dios y que, incluso, bajo amenazas o chantajes quieran impedir que esa voz se siga pronunciando como la voz del Señor que nos quiere libres de toda atadura al mal y con la frente levantada por sabernos que por medio de alguien, que es su Iglesia, Él nos ha manifestado su amor y está de nuestro lado como el Dios-con-nosotros.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de vivir nuestra fe y nuestro amor con una verdadera lealtad y generosidad, a la altura y estilo en que nosotros hemos sido amados por Dios a través de su Hijo Jesús, nuestro Señor. Amén.

Homilia catolica

martes, 17 de mayo de 2016

Liturgia de las horas: 18 DE MAYO MIÉRCOLES VII DEL T. ORDINARIO

Liturgia de las horas: 18 DE MAYO MIÉRCOLES VII DEL T. ORDINARIO: De la Feria. Salterio III OFICIO DE LECTURA INVITATORIO  Si ésta es la primera oración del día: V. Señor abre...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES VII DEL T. ORDINARIO 17 DE MAY...

Palabra de Dios diaria.: LECTURAS DEL MARTES VII DEL T. ORDINARIO 17 DE MAY...: El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. RESPUESTAS DE FE S.D.A. SAN PASCUAL BAILÓN RELIGIOSO ...

REFLEXIÓN
Sant. 4, 1-10. ¡Cuántas divisiones entre los pueblos, y cuántas guerras se han generado propiciadas por la codicia y la ambición por lo pasajero.
Se es capaz de mentir, de levantar falsos contra los demás con tal de justificar las propias acciones provocadas por las malas pasiones que siempre están en guerra dentro de uno mismo.
Los que creemos en Cristo no podemos continuar siendo esclavos del mal, del pecado y de la muerte, que han sido vencidos por medio de la Pascua del Señor.
Aquel que se diga hijo de Dios pero continúe sometido al diablo no podrá convertirse en un signo creíble del Señor, pues a pesar de proclamar su Nombre ante las naciones, sus obras estarán siendo ocasión de burla, de descrédito y de ofensa al Señor.
Acerquémonos a Dios para que Él se acerque a nosotros; resistamos al malo, no con nuestras armas, ni con nuestras solas fuerzas, sino auxiliados por el Señor que ha prometido venir y hacer su morada en los corazones rectos y sinceros. Pongamos en Él nuestra confianza y Dios saldrá en defensa nuestra para librarnos de nuestro enemigo y de la mano de todos los que nos odian, y para afianzar nuestro pasos en el camino del bien, y podamos, así vivir fraternalmente unidos y podamos ser capaces, por la presencia de su Espíritu en nosotros, de pasar haciendo el bien a todos, a imagen de como lo hizo Jesucristo en favor nuestro.
 
Sal. 55 (54). Jesús ha rogado a su Padre por nosotros; no le ha pedido que nos saque del mundo, sino que nos preserve del mal. Al final de nuestra vida el Señor nos llevará como en alas de águila hacia las moradas eternas.
Pero mientras llega ese día no podemos vivir como cobardes, encerrándonos lejos del mundo, no por cumplir una vocación venida de lo Alto, sino por cobardía ante el compromiso que todos tenemos de vivir en medio del mundo como la levadura que va haciendo fermentar la masa para que se convierta en un pan sabroso y nutritivo, y deje de ser una masa amorfa, a merced de cualquier doctrina.
Aquel que posee el Espíritu de Dios y se ha dejado dominar por Él se convierte en un signo profético del amor, de la salvación y de la entrega de Dios para salvar a todos aquellos que habían sido dominados por el pecado, y que estaban destinados a la muerte.
Si realmente somos personas de fe no pasemos de largo ante el pecado y la miseria de la humanidad; no huyamos del mundo, no seamos cobardes al tener que enfrentar las estructuras de pecado para sanearlas con la Gracia de Dios y con la Fuerza de su Espíritu Santo en nosotros.
Vayamos a cumplir nuestra misión como Luz con todos los riesgos que ha de afrontar, con amor, aquel que ha sido elegido por el Señor para esta misión, y que unido a sus hermanos forma la Iglesia y familia de Dios.
 
Mc. 9, 30-37. Dios no abandonó a la muerte a su siervo Jesús. Sus enemigos gritaban junto a la Cruz: Puso su confianza en Dios, pues que Él lo salve. Y efectivamente así fue. Él padeció y murió en la cruz. Pero su camino no desembocó en su muerte sino en su resurrección y en su glorificación a la diestra del Padre.
Aquel que quiera ser su discípulo ha de seguir sus huellas no tanto teniendo en mente el sufrimiento y la muerte, sino la glorificación que nos espera junto con Cristo en la casa del Padre.
Tal vez a veces nos dé miedo preguntar sobre ese camino; y esto porque podría ser que más nos interesara el ser los más importantes, conforme a los criterios humanos, que identificarnos con el Señor, que no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida por nosotros, abajándose hasta identificarse con el siervo inútil que lava los pies de los invitados al banquete.
Así debemos acoger en nuestro corazón a los que son como los niños por su edad, por su pobreza, por sus limitaciones, por sus desánimos, por sus taras sicológicas, sabiendo que no por los justos, sino por los pecadores y desgraciados Cristo murió en la Cruz para hacerlos también a ellos hijos de Dios. Recibirlos en nuestro corazón en nombre de Jesús y hacerlo y darlo todo por ellos, significa que hemos recibido la misma misión de Cristo para que su amor siga llegando a todos los que han quedado atrapados en algún mal o dominados por la maldad; sólo entonces podremos decir que realmente estamos colaborando para que, a costa de todos los riesgos que implique nuestra entrega por ellos, puedan llegar a identificarse con Cristo Jesús, el Señor, y alcancen, junto con nosotros, la posesión de los bienes eternos.
En esta Eucaristía nos reunimos en torno al Siervo de Dios, que cargó sobre si la miseria del hombre para redimirlo y hacerlo hijo de Dios. Él, habiendo presentado en los días de su vida mortal oraciones y súplicas con grandes gritos y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado en atención a su actitud reverente, y se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que lo obedecen.
Hemos venido para escuchar al Señor que nos pide convertirnos en siervos de los demás, especialmente de los más frágiles. ¿Estamos dispuestos a obedecerlo aun cuando tengamos que pasar por el cáliz amargo de la cruz y de la muerte? o, por el contrario, ¿Seguiremos instalados en una fe vacía de compromiso con el Señor?
Identificarnos con Cristo no es sólo acudir a la Celebración Eucarística, no es sólo hacernos amigos de los curas y de las monjas, no es sólo dar una cantidad a favor de los necesitados. El mundo y la Iglesia nos necesitan a nosotros como signos de amor y de salvación. Lo material es frío, no tiene sentimientos aun cuando los manifiesta. Sin embargo es la persona, es su cercanía lo único que da paz, alegría, y ánimo para levantarse y seguir caminando. Y esto cuesta renuncias, sacrificios, desvelos; pues la vida del que sufre será nuestra propia vida y su cruz nuestra propia cruz. Entonces el Sacrificio de Cristo, cuyo memorial estamos celebrando, se prolongará en y desde nosotros en la vida ordinaria para recibir con el corazón misericordioso de Cristo en nosotros a los niños y a los que son como ellos por lo frágil de su vida.
Qué alegría encontrar a muchos que viven preocupados por los pobres, por los necesitados, por los que sufren una serie de enfermedades o carencias en muchos niveles de su vida. Llevar a Cristo en nuestra vida no es sólo motivo de santidad interna, ni de luz encendida y puesta bajo una olla. Hay que dejar que la luz del Señor ilumine, alegre y dé firmeza al caminar de toda la humanidad. Y esto se logrará sólo cuando en verdad en nombre de Cristo, y con Él en nosotros, nos convirtamos en el lenguaje de amor y de misericordia de Dios para todos.
Procuremos ser los primeros en identificarnos con el Señor. Seamos los primeros en ir tras sus huellas. Seamos los primeros testigos del Evangelio que se nos ha confiado, y que hemos de anunciar no sólo con nuestras palabras, sino con nuestras obras y con nuestra vida misma.
Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Sierva del Señor, la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de convertirnos en auténticas personas de fe que estén al servicio del Evangelio en favor de los demás, de tal forma que, a pesar de las persecuciones, de las renuncias, de los sufrimientos que sean consecuencia de anunciar a Cristo, sepamos que los caminos de Dios no son nada sencillos. Sin embargo en todo saldremos más que victoriosos, y nada podrá separarnos del amor de Dios, manifestado a nosotros en Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén.

Homilia catolica