miércoles, 28 de abril de 2010

LA FIDELIDAD

Dios es fiel, nos ha dejado el auxilio de los sacramentos para mantenernos fieles a El. Especialmente el auxilio de la Eucaristía como fuente y culmen de la vida cristiana. la fidelidad es el cumplimiento de la palabra dada, está vinculada a la lealtad en el servicio, a la entrega cotidiana. También es el cumplimiento de la promesa la cual ha sido hecha en completa libertad, puesto que si no hacemos esa promesa con la libertad correspondiente, no sería exigible a futuro. Por ello debe ser hecha con la voluntad inicial y a futuro de no engañar a quien debo ser fiel. Una promesa hecha de esa manera, sin coacción ninguna, nos obliga a llevar a feliz término lo prometido.
La persona que promete es fiel si cumple a pesar de los cambios en las condiciones iniciales, en las ideas, en el comportamiento propio o de los otros, en situaciones distintas.  El que promete se arriesga a futuro. Una promesa debe ser bien pensada, responsablemente y en libertad, si en verdad queremos ser fieles a futuro.
Debe ser analizada en posibles circunstancias favorables o desfavorables en situaciones venideras. Una promesa no se hace a la ligera porque una persona fiel no traiciona la confianza puesta en ella. El que otorga confianza merece fidelidad.
La fidelidad evoca constancia, confiabilidad, caredibilidad, honestidad. El que es fiel permanece firme en lo que comienza y lo lleva a feliz término. en cumplimiento de la palabra dada.
El mundo ataca por la parte debil al hombre y lo atrae con gran fuerza. Sólo Dios puede dar la fortaleza para cumplir la palabra dada.
Dios busca a personas fieles y las auxilia con los dones de su Espíritu Santo para fortalecer su corazón débil inclinado a la infidelidad, al temor, a la comodidad, a la soberbia y a todo aquello que nos aleja de su plan de salvación. Dios ama a su pueblo y le exige ser fiel a El.
Todos somos llamados a ser fieles, pero sólo Dios es en quien  se puede confiar plenamente.
El siempre cumple su palabra y no nos abandona a pesar de nuestras infidelidades.
Dios es fiel y nos pide reciprocidad, que cumplamos con nuestra fidelidad a El: "Mantente fiel hasta la muerte y te daré la Corona de la vida" Ap 2:10.
Ante la debilidad innata del ser humano, debemos acudir frecuentemente a la oración y a la Eucaristía, previa confesión de los pecados, para obtener la fuerza que viene de lo alto, y así, siendo fieles a la vocación a que nos  ha llamado Dios, obtener la corona prometida.
Estamos llamados a la santidad, pero sin el auxilio divino nada podemos. Por eso Cristo le dijo al apóstol San Pablo: "Te basta con mi gracia" 2Cor 12:9
Pidamos al Señor por la Iglesia entera, especialmente por nuestros sacerdotes, en estos tiempos tan difíciles en que están siendo atacados por el maligno enemigo para hacerlos que abandonen la promesa de fidelidad que un día le dieron al Señor al aceptar ser pastores de su rebaño, y fieles a su iglesia fundada en Pedro.
Señor, danos muchos y santos sacerdotes.
Señor danos la gracia de la fidelidad a tu Iglesia Santa Católica y Apostólica.
Señor, da a tus sacerdotes infieles el arreplentimiento y el regreso a tu Santa Iglesia
Señor, danos familias santas donde florezcan muchas vocaciones sacerdotales, que siempre tengamos quien celebre la Eucaristía y el Sacramento del perdón.
Señor, da a tu Iglesia la fidelidad que nos pides.
Señor, da al Santo Papa Benedicto XVI salud y fortaleza para seguir apacentando tus ovejas.
Oh María, Gracia Plena, Esposa del Espíritu Santo, intercede por nosotros ante tu Divino Hijo y consíguenos la gracia de ser fieles a los dones que hemos recibido el día de nuestro Bautismo.


MARIA SANTÍSIMA, LA MUJER SIEMPRE FIEL.


Fiel es quien cumple lo prometido. La Virgen María fue siempre fiel a  su fe en Dios, hasta entregarse en el calvario junto con su Hijo. Al pie de la cruz. Acompañando a su Hijo Jesucristo, se entregó con El desde la Anunciación del Angel, aceptando libremente ser la Madre de Jesús, hasta  el final de sus días en la tierra cuando fue asunta al cielo en premio a su fidelidad a Dios. Por su fidelidad recibió la corona prometida.
Madre Santísima, ayúdanos a ser fieles, para poder alcanzar la corona prometida.
Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

jueves, 18 de febrero de 2010

FRASES DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS


FRASES DE SANTA TERESITA DE LISSIEUX
“Para mi, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une a JESUS.”



“No poseo valor para buscar plegarias hermosas en los libros; al no saber cuales escoger, reacciono como los niños; le digo sencillamente al buen Dios lo que necesito, y El siempre me comprende”.




“Lo que me impulsa a ir al cielo es el pensamiento de poder encender en amor de Dios una multitud de almas que le alabarán eternamente”.



“Mi caminito es el camino de una infancia espiritual, el camino de la confianza y de la entrega absoluta”.




“Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección”.



“En el lavadero mi compañera de trabajo sacudía la ropa con tal fuerza que me salpicaba de jabón la cara. Esto me hacía sufrir, pero jamás le dije nada al respecto, y así ofrecía este pequeño sacrificio por los pecadores”.




“Yo nunca aconsejo nada a nadie sie haberme encomendado a la Virgen Santísima. Ella es la que hace que las palabras que digo tengan eficacia en los que las escuchan”.



“!Qué grande es el poder de la oración!. Se diría que es una reina que en todo momento tiene acceso directo al rey y puede conseguir todo lo que el pide”.




“La Santísima Virgen me demuestra que nunca deja de protegerme. Enseguida la invoco, tanto si me sobreviene una inquietud cualquiera, aun apuro, inmediatamente recurro a ella, y siempre se hace carde de mis intereses como la más tierna de las Madres”.




“Se sabe muy bien que la Santísima Virgen es la Reina del Cielo y de la Tierra, pero es más Madre que Reina”.
“!Oh María”. Si yo fuese la Reina del Cielo y Vos fueseis Teresa, yo querría ser Teresa a fin de que Vos fueseis la Reina del Cielo”.



“Después de mi muerte, haré caer una lluvia de rosas”. “Voy a pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra”.“Yo no muero entro en la vida"

miércoles, 17 de febrero de 2010

RELIQUIA DEL SANTO CRISTO NEGRO DE MARACAIBO
Esta breve reseña histórica de la reliquia del Santo Cristo Negro de Maracaibo, tiene como primera fuente una publicación de la Arquidiócesis de Maracaibo de fecha 04 de Agosto de 1966, año en el cual El Vicario General era Monseñor Olegario Villalobos, Prelado Doméstico de Su Santidad. Rescatemos la devoción al Santo Cristo Negro, en ésta cuaresma que hoy comienza con la ceremonia de la imposición de las cenizas. La reliquia del Santo Cristo Negro, está ubicada en la Iglesia Catedral de Maracaibo. Este crucifijo era adorado en la Capilla de techos de enea de la población de Gibraltar en el Distrito Sucre, zona de Bobures, donde sus habitantes eran en su mayoría indígenas.
Los primeros poblados de Bobures y Gibraltar fueron fundados en 1591, en ese tiempo se trajeron esclavos del África para cultivar la tierra. Gibraltar fue fundada en el Sur del Lago de Maracaibo, en el actual municipio Sucre. El municipio Sucre fue fundado en 1989, su territorio anterior era el Distrito Sucre. Sus habitantes lograron una tierra próspera mediante la agricultura y la exportación de mercancía proveniente de los Andes Venezolanos y de Colombia, esto trajo como consecuencia que los piratas de la época saquearan éstas tierras; en 1665 el pirata Olonés y en 1669 Sir Henry Morgan. Los encomenderos que venían especialmente de España perseguían a los indios para llevarlos cautivos y ponerlos a trabajar en sus haciendas. Los indígenas prepararon una venganza. Don David Belloso Rossell escribe sobre la Santa Reliquia: “el día 20 de Julio del año 1600, los indios de las haciendas unidos a las de las tribus Quiriquires, Aliles, Eneales y otras parcialidades menores, en las primeras horas de la noche llegaron por las orillas del lago de Gibraltar en ciento cuarenta canoas, conteniendo alrededor de 500 guerreros que asaltaron al pueblo matando a los habitantes que encontraban. El Templo era de techo pajizo y fue incendiado por los cuatro costados y cuenta la tradición que los indios flechaban a los santos, entre los cuales figuraba un crucifijo de gran tamaño, cuya cruz estaba incendiándose y una vez quemada ésta el Cristo quedó de pie en el aire, lo cual visto por los indios que estaban en el Templo, salieron despavoridos. “El cristo del Milagro”, como se le comenzó a llamar, ennegrecido por el fuego y quedando marcado su cuerpo por los flechazos recibidos, fue trasladado a Maracaibo y colocado en la Iglesia de San Sebastián, hoy Catedral, con el propósito de enviarlo nuevamente a Gibraltar una vez que fuera reconstruido el Templo. Un tiempo después, ya reconstruida la población de Gibraltar y su templo, sus habitantes reclamaron a los de Maracaibo la devolución del Cristo del Milagro, a lo cual se negaron los de Maracaibo, El Concejo de Indias en Sevilla, decidió dejar la solución al propio Cristo, ordenando fuera puesto en un barco de vela sin tripulación en el centro del lago cuando estuviese soplando viento favorable a Gibraltar,, y el lugar a donde se dirigiese la nave sería el propietario de la imagen. En un principio, la balandra llevada por el viento tomó el camino hacia Gibraltar, poco después el viento se fue quedando y el velero, llevado por la corriente acercose hacia las costas de Maracaibo, hasta regresar al punto de partida, lo que fue celebrado jubilosamente por el público asistente, tomando el regreso como decisión del Cristo de quedarse en Maracaibo”. La devoción del Santo Cristo se extendió por todos lados. De Méjico venían peregrinaciones a Maracaibo para conocer el Cristo Negro y pagarle sus promesas. Era un verdadero sacrificio en aquellos tiempos venir a Maracaibo.
NOVENA AL SANTO CRISTO NEGRO Hecha la señal de la cruz se empezarán éste y demás días con el siguiente y breve acto de contrición: Señor mío Jesucristo, por ser tan bueno como eres, me pesa haberos ofendido; ¡no más pecar! Misericordia, Señor.
ORACION PARA EL DIA PRIMERO Oh, mi dulcísimo Jesús, hijo del Padre Eterno, y segunda persona de la Santísima Trinidad ! Te reverencio y te doy gracias, porque tuviste a bien la ignominiosa sentencia de Cruz y cargaste con ella el peso de mis culpas; tú que vistes de hermosura a los cielos, quisiste también pasar por la vergüenza de la desnudez para añadir al mar de tantas penas ese arroyo de dolor; concédeme, Señor, que desnudo, con tu gracia, de mis pasiones y apetitos, me vista de un espíritu recto para crucificarme contigo y sintiendo mis pecados y tormentos, libre de los peligros de esta vida, merezca verte y adorarte en la gloria. Amén. Aquí se rezarán tres Padre nuestros con tres Gloria Patri en memoria de las tres horas que Cristo estuvo en la Cruz. Deprecación para todos los días Oh, amantísimo Jesús mío, que por tu inmenso amor derramaste la sangre en una Cruz, para lavar la mancha del pecado original, y ya después de glorioso quisiste esmaltar el amor con tu poder, sufriendo en tu Imagen Crucificada desprecios de infidelidad, para que gozásemos en estos países tus prodigios y gracias sin fin; por tantos beneficios Señor, te adoramos y damos los agradecimientos pidiéndote juntamente el aumento de nuestra santa fe católica. La destrucción de las herejías, la conservación de nuestros frutos y cosechas, la salud de los enfermos, la seguridad de los navegantes, la paz y concordia entre los príncipes cristianos, victoria contra los infieles, redención de los pobres cautivos y conversión de los pecadores; y pues yo soy uno de ellos, ste suplico también me atiendas con ojos de piedad, para que penetrada mi alma con el arpón de tus auxilios, pueda lograr los verdaderos favores, y las gracias que te voy a pedir. (Aquí se hará un rato de suspensión, pidiendo cada uno lo que necesitare). Así espero lo harán, amorosísimo Crucificado mío, pues eres mi Padre y Dios de todo consuelo; y sobre todo, no quiero sino lo que dispusiese tu santísima voluntad, en que humildemente me resigne, para que me des lo que más me convenga en este mundo, hasta la vista de tu deseado rostro. Amén. Lo mismo que este primer día se practicará en los demás a excepción de la primera oración; en cuyo lugar se dirá la señalada en cada día de los siguientes.
ORACION PARA EL DIA SEGUNDO Oh, poderosísimo Señor, que desde la Cátedra de la Cruz nos enseñaste a perdonar agravios, pidiendo a tu Padre Eterno el perdón de nuestros enemigos, y aún en esa lastimosa imagen, sufriste con paciencia las injurias de ciegos idólatras; dispara de la aljaba de tu corazón un arpón, que atraviese el nuestro; para que despreciando ofensas y contradicciones de humanas criaturas, perdonemos los agravios contra la honra, contra la vida y buena fama y merezcamos el perdón de nuestras culpas hasta goza en las bienaventuranzas tus caricias. Amén.

ORACION PARA EL DIA TERCERO Oh, Padre de misericordia! Que por el bien de nuestra salud, deseaste mayores tormentos en el sitio, o tengo sed, que pronunciaste en la Cruz, reservando para esa imagen de tu veneración los ultrajes del fuego, no permitidos a los que en el Calvario maltrataron el sagrado original; concédenos Señor, una perfecta resignación en los trabajos y vivos deseos de padecer más y más, acompañándote agradecidos con los pensamientos de tu muerte y pasión; y así como triunfaste de las llamas, para confusión de los enemigos, triunfemos nosotros con tu gracia del fuero de la concupiscencia, para terror del infierno. Acuérdate, dulce Jesús, de tu misericordia y nuestras necesidades, haciendo que te agrademos e imitemos para alabarte en compañía de los ángeles y justos por todos los siglos. Amén.
ORACION PARA EL DIA CUARTO Oh, amabilísimo y afabilísimo Redentor de almas, que quisiste dar la gloria de primer Redimido a un ladrón, que esperó firmemente tu reino, prometiéndole desde luego el Paraíso. Por tu infinita piedad te ruego, me hagas como él dichoso, destinándome a la mano derecha de los justos; que me perdones los pecados, dándome un verdadero arrepentimiento de ellos; que me des la fe, esperanza y caridad, dignificándome con las virtudes para oír al fin de mi vida aquellas dulces cláusulas; hoy, fiel siervo, serás conmigo en el Paraíso. Amén.

ORACION PARA EL DIA QUINTO Oh, dulcísimo Jesús mío! Que coronado de espinas, inclinando la cabeza, horadadas las manos, rasgados los pies, y el pecho abierto, manifestaste excesivo amor a los hombres por todas las heridas, ex exprimiste, como divino racimo de promisión, la preciosísima sangre para remedio universas; dispón, Señor, que yo, el más ingrato de los tan costosamente redimidos, sienta en mi corazón los quebrantos de tu cabeza, para apartar la mía de las impurezas; los agujeros de los pies, para todo lo que no fuese de tu gusto; y tu pecho abierto para refugiarme en ese retiro de tu costado, en donde espero y esperaré verme asistido de tu misericordia, exento de las manos de tu justicia. Amén.

ORACION PARA EL DIA SEXTO Oh, amorosísimo Señor! Hijo de Dios vivo y piedra viva, figurada en las dos veces herida del desierto, que en vez de agua nos diste el suavísimo bálsamo de tu sangre, para sanar de nuestras enfermedades, dolores y llagas, permitiendo la impiedad que duplicase y multiplicase las heridas en tu sacratísimo cuerpo y en esa imagen tuya! Por tan invictao paciencia, mi dulce Jesús, te suplico, me arranques el corazón que tengo de piedra, trocándole por otro de carne, que sepa sentir y agradecer el beneficio de mi redención, para que echándome a pecho los raudales de tu misericordia, y prevenido con las aguas de tu gracia, te sirva en esta vida y te ame eternamente en la gloria. Amén.

ORACION PARA EL DIA SEPTIMO Oh, dulce Jesús de mi vida y vida de mi alma; que quisiste padecer por ella el afrentoso cadalso de la Cruz, y puesto desnudo a la vergüenza, como malhechos, sufriste de la ingrata sinagoga insultos, injurias y blasfemias sin medida; y que yo, vil gusano de la tierra, haya de buscar deleites, honras y conveniencias mundanas, mereciendo mil infiernos y por mi mala vida! Oh necedad! Oh locura! ¿Dónde está mi entendimiento? Ah Señor! Dame conocimiento verdadero de tus afrentas y de mis locuras, de mis culpas y de tus penas, para que a la vista de tus excesivas misericordias, llore, como debo, las ofensas hechas contra tu infinita bondad, y cerrando los oídos a las voces del siglo suspira por los bienes que me prometes en tu Reino. Amén.

ORACION PARA EL DIA OCTAVO Oh, mi Redentor y dulce Jesús! Que por la salvación de las almas, quisiste padecer las amarguras de la muerte y pasión, abriendo con la llave de la Cruz las puertas del paraíso celestial, cerradas con la desobediencia de nuestros primeros padres, te doy gracias por tan gran merced, dignas sólo de tu infinito y finísimo amor, y te suplico me des fuerzas para crucificar, en recompensa, mis ciegas pasiones, malos deseos, muriendo al mundo, y viviendo solo con tu aliento, de ese modo con la abundancia de tus misericordias, espero conseguir el indulto de mis culpas; y alabarte en la eternidad por todos los siglos de los siglos. Amén.

ORACION PARA EL DIA NOVENO Oh, Hijo de Dios vivo y nuestro Jesús! Te doy gracias porque ya en los últimos trances de la vida nombraste por madre de tu discípulo amado, y de todos los hombre, a tu misma Madre María Santísima, Reina y señora nuestra; pues el glorioso Evangelista logró la suerte felicísima de ser discípulo de tu doctrina sagrada, dispón que nosotros corriendo fielmente las sendas de los mandamientos seamos discípulos aprovechados, para podernos llamar hijos de la misericordiosa Reina de los cielos y la Señora se muestre madre nuestra para acompañarnos en este mundo y en el otro. Amén.

GOZOS En Maracaibo se pide Al Crucificado amor: Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor. A esos tus pies reverentes Remedio pronto esperamos Y por eso diligentes Y humildes perseveramos A boca llena os llamamos Nuestro padre y protector. Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor. A punta aguda de flecha Se rinde infiel osadía De los que hirieron tu imagen Por su ciega idolatría; ¿Quién así vencer podía Sino virtud superior? Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor. A clavos, corona y lanza Flechas junta la impiedad, Para inclinar la balanza De tu divina beldad. Así trueca caridad Agravios de malhechos. Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor. El que llegado de culpas Mirase a jesús contrito, En paz y en salvo se queda Indultado del delito; De medio tan exquisito Ya moisés fue mostrador Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor. De multitud de enfermos Es del mundo la piscina Y el ungido es para todos El médico y medicina: Alto el agua cristalina Que anda en ella el movedor Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor. Vamos subiendo las gradas Con ánimo confiado, Copiando bien las pisadas De cristo crucificado; Ya nos ofrecen el vao Las fuentes del Salvador. Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor. Todos los males rescatas Ya visibles ya invisibles, Vences casos imposibles Cuando benigno nos tratas; Con razón las almas gratas Te veneran redentor. Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor. Por tu infinita clemencia Huyen de tu ciudad Enemigos, pestilencia, Y maligna hostilidad: Sólo tú en realidad Eres divino tutor. Misericordia, Jesús. Misericordia, Señor.

jueves, 11 de febrero de 2010

La Virgen de Lourdes y Bernardita

11 de Febrero de 2010 Día de Nuestra Sra. de Lourdes (La inmaculada Concepción) La Virgen de Lourdes y Bernardita

jueves, 31 de diciembre de 2009

ORACION: Dios mío... Ayúdame a decir la palabra de la verdad en la cara de los fuertes, y a no mentir para congraciarme el aplauso de los débiles. Si me das dinero, no tomes mi felicidad, y si me das fuerzas, no me quites mi raciocinio. Si me das éxito no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame a conocer la otra cara de la imagen, y no me dejes acusar a mis adversarios, tachándolos de traidores porque no comparten mi criterio. Enséñame a amar a los demás como me amo a mi mismo, y a juzgarme como lo hago con los demás. No me dejes embriagar con el éxito cuando lo logre, ni desesperarme si fracaso. Más bien, hazme siempre recordar que el fracaso es la prueba que antecede al éxito. Enséñame que la tolerancia es el más alto grado de la fuerza y que el deseo de venganza es la primera manifestación de la debilidad. Si me despojas del dinero, déjame la esperanza, si me despojas del éxito déjame la fuerza de voluntad para poder vencer el fracaso. Si me despojas del don de la salud, déjame la gracia de la fe. Si hago daño a la gente, dame la fuerza de la disculpa, y si la gente me hace daño, dame la fuerza del perdón y la clemencia. Dios mío... si yo me olvido de ti !Tú nunca te olvides de mi!. Amén. Mahatma Gandhi

Navidad y Epifanía en el tiempo litúrgico.

La Navidad comienza el 24 de Diciembre con las primeras Vísperas. Dura dos semanas. Celebraciones: Sagrada Familia, Santa Madre de Dios (1º de Enero), Epifanía (1º Domingo de Enero). El ciclo de Navidad se cierra con el Bautismo del Señor. CICLO: ADVIENTO NAVIDAD EPIFANIA BAUTISMO DEL SEÑOR 17 al 25 1º Domingo Aquí cierra el ciclo de De Enero la Navidad. (Reyes Magos) El tiempo de Navidad termina alrededor del 10 de Enero con las fiestas de la Epifanía y Bautismo del Señor. La razón de la aparición de la fiesta de Navidad parece ser un recurso del cristianismo para oponer a la fiesta pagana del "Nacimiento del Sol". La fiesta cristiana del nacimiento del Mesías, "Sol de justicia y luz del mundo", se basa en la consideración de los textos proféticos de Cristo como Luz del mundo", se basa en la consideración de los textos proféticos de Cristo como Luz y Sol de justicia Luz del mundo. Se eligió el 25 de Diciembre, porque ese día el sol se halla en su punto más bajo, para luego recomenzar su ascenso recuperando su brillo y calor. Esto hace comprender el simbolismo del día y la fecha escogidos para suplantar la "Fiesta del Sol, por el "Nacimiento del Sol de Justicia", hecho acentuado por la victoria de Cristo-Luz sobre la tiniebla del pecado. En éste sentido, la fiesta de Navidad tiene más carácter de "Celebración del misterio" de la salvación que el puro hecho histórico del nacimiento temporal de Cristo Es tiempo de presencia, Dios está con nosotros. El esperado, el que creíamos lejos, el Dios ausente y silencioso se ha hecho cercano, elocuente, nuestro amigo y hermano. Tiempo para compartir y vivir en familia. El tiempo de Navidad termina alrededor del 10 de Enero con las fiestas de la Epifanía del Señor. El 26 de Diciembre se celebra la muerte de San Estéban, el 1º mártir (protomártir). Nace la Iglesia. La Octava de Navidad (8 días), se celebra el 25 de Diciembre al 1º de Enero. EPIFANÍA: Tiempo de la manifestación de Cristo como el Salvador de todos los tiempos. Epifanía significa "manifestación", darse a conocer la divinidad del Salvador y la universalidad de la salvación. La Epifanía del Señor )o popularmente llamada "fiesta de los reyes magos") se celebra ahora el primer domingo después de la Octava de Navidad, suprimiendo su celebración el 6 de Enero (excepto en aquellos lugares donde siga siendo fiesta de precepto). Reúne en su celebración las primeras grandes MANIFESTACIONES de la divinidad del Salvador y de la universalidad de la salvación, no restringida exclusivamente al pueblo judío. FELIZ AÑO 2010 PARA TODOS.

lunes, 31 de agosto de 2009

martes, 2 de junio de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

¿Qué es la Gracia? La gracia es una palabra que denota belleza, bondad, encanto, reconocimiento. La gracia es la vida divina en nosotros, Dios la ofrece generosamente y todos tenemos el deber de acogerla, de aceptarla y aún más de pedirla. Al hacernos “hijos adoptivos” podemos llamar con verdad a Dios “Padre” y estamos llamados a ser perfectos como lo es el Padre Celestial, o sea, estamos llamados a la santidad personal, sea cual sea el estado o régimen de vida. La Gracia Santificante se llama así porque santifica realmente a todo aquel que tenga la dicha de poseerla. Esta santificación inicial admite muchos grados en su desarrollo y expansión; pero su mera posesión en su grado mínimo- como el que reciben, por ejemplo, los niños al ser bautizados- santifica esencialmente al que la recibe; de suerte que entre el niño recién bautizado y el santo más grande del cielo hay tan sólo una diferencia accidental- diferencia de grado-, pero no esencial en orden a la santidad propiamente dicha. La gracia es un don sobrenatural mediante el cual Dios nos hace partícipes de su vida trinitaria. Existe la gracia santificante y la gracia actual. La Gracia Actual es una intervención de Dios que mueve al alma hacia el bien sobrenatural. Se llama gracia actual porque no es una cualidad permanente sino una ayuda transitoria. Para el que está en pecado la gracia actual puede actuar en él y ayudarle a comprender el camino de retorno a Dios, el camino a la plena conversión. La Gracia Santificante es un don divino permanente y sobrenatural (esto es superior a las posibilidades de la naturaleza) que eleva y perfecciona nuestra alma haciendo que seamos hijos de Dios y herederos del cielo. La gracia es un don, un regalo divino que Dios confiere gratuitamente al alma que la recibe. Palabras de Santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia: “El don de la gracia excede toda la potencia de la naturaleza creada, porque no es otra cosa que una participación de la naturaleza divina, que es superior a toda otra naturaleza. Es, por consiguiente, absolutamente imposible que una criatura produzca la gracia. El hierro no puede recibir las propiedades del fuero si no se mete en él y en la medida en que se una a él; por semejante manera, sólo Dios puede divinizar una criatura admitiéndola a la participación de su divina naturaleza”[1] La gracia santificante no es compatible con el pecado mortal, ya que éste destruye la vida sobrenatural del alma por eso se llama mortal. Estar en gracia de Dios es poseer la Gracia Santificante, es decir, tener el alma libre del pecado mortal. Vivir en Gracia de Dios, y en particular morir en gracia de Dios, es la única cosa verdaderamente importante para el hombre. La Gracia nos da una verdadera participación de la misma naturaleza divina. Esta participación es física y formal haciendo al alma deiforme; la agracia nos hace participantes de la naturaleza divina. (2Pe 1,4). [1] Cf. San Agustín, Sermón 62 n.2; 156 n.6.