RELIQUIA DEL SANTO CRISTO NEGRO DE MARACAIBO
Esta breve reseña histórica de la reliquia del Santo Cristo Negro de Maracaibo, tiene como primera fuente una publicación de la Arquidiócesis de Maracaibo de fecha 04 de Agosto de 1966, año en el cual El Vicario General era Monseñor Olegario Villalobos, Prelado Doméstico de Su Santidad.
Rescatemos la devoción al Santo Cristo Negro, en ésta cuaresma que hoy comienza con la ceremonia de la imposición de las cenizas.
La reliquia del Santo Cristo Negro, está ubicada en la Iglesia Catedral de Maracaibo.
Este crucifijo era adorado en la Capilla de techos de enea de la población de Gibraltar en el Distrito Sucre, zona de Bobures, donde sus habitantes eran en su mayoría indígenas.
Los primeros poblados de Bobures y Gibraltar fueron fundados en 1591, en ese tiempo se trajeron esclavos del África para cultivar la tierra.
Gibraltar fue fundada en el Sur del Lago de Maracaibo, en el actual municipio Sucre. El municipio Sucre fue fundado en 1989, su territorio anterior era el Distrito Sucre.
Sus habitantes lograron una tierra próspera mediante la agricultura y la exportación de mercancía proveniente de los Andes Venezolanos y de Colombia, esto trajo como consecuencia que los piratas de la época saquearan éstas tierras; en 1665 el pirata Olonés y en 1669 Sir Henry Morgan.
Los encomenderos que venían especialmente de España perseguían a los indios para llevarlos cautivos y ponerlos a trabajar en sus haciendas. Los indígenas prepararon una venganza.
Don David Belloso Rossell escribe sobre la Santa Reliquia: “el día 20 de Julio del año 1600, los indios de las haciendas unidos a las de las tribus Quiriquires, Aliles, Eneales y otras parcialidades menores, en las primeras horas de la noche llegaron por las orillas del lago de Gibraltar en ciento cuarenta canoas, conteniendo alrededor de 500 guerreros que asaltaron al pueblo matando a los habitantes que encontraban. El Templo era de techo pajizo y fue incendiado por los cuatro costados y cuenta la tradición que los indios flechaban a los santos, entre los cuales figuraba un crucifijo de gran tamaño, cuya cruz estaba incendiándose y una vez quemada ésta el Cristo quedó de pie en el aire, lo cual visto por los indios que estaban en el Templo, salieron despavoridos. “El cristo del Milagro”, como se le comenzó a llamar, ennegrecido por el fuego y quedando marcado su cuerpo por los flechazos recibidos, fue trasladado a Maracaibo y colocado en la Iglesia de San Sebastián, hoy Catedral, con el propósito de enviarlo nuevamente a Gibraltar una vez que fuera reconstruido el Templo. Un tiempo después, ya reconstruida la población de Gibraltar y su templo, sus habitantes reclamaron a los de Maracaibo la devolución del Cristo del Milagro, a lo cual se negaron los de Maracaibo, El Concejo de Indias en Sevilla, decidió dejar la solución al propio Cristo, ordenando fuera puesto en un barco de vela sin tripulación en el centro del lago cuando estuviese soplando viento favorable a Gibraltar,, y el lugar a donde se dirigiese la nave sería el propietario de la imagen. En un principio, la balandra llevada por el viento tomó el camino hacia Gibraltar, poco después el viento se fue quedando y el velero, llevado por la corriente acercose hacia las costas de Maracaibo, hasta regresar al punto de partida, lo que fue celebrado jubilosamente por el público asistente, tomando el regreso como decisión del Cristo de quedarse en Maracaibo”. La devoción del Santo Cristo se extendió por todos lados. De Méjico venían peregrinaciones a Maracaibo para conocer el Cristo Negro y pagarle sus promesas. Era un verdadero sacrificio en aquellos tiempos venir a Maracaibo.
ORACION
PARA EL DIA PRIMERO
Oh, mi dulcísimo Jesús, hijo del Padre Eterno, y segunda persona de la Santísima Trinidad ! Te reverencio y te doy gracias, porque tuviste a bien la ignominiosa sentencia de Cruz y cargaste con ella el peso de mis culpas; tú que vistes de hermosura a los cielos, quisiste también pasar por la vergüenza de la desnudez para añadir al mar de tantas penas ese arroyo de dolor; concédeme, Señor, que desnudo, con tu gracia, de mis pasiones y apetitos, me vista de un espíritu recto para crucificarme contigo y sintiendo mis pecados y tormentos, libre de los peligros de esta vida, merezca verte y adorarte en la gloria. Amén.
Aquí se rezarán tres Padre nuestros con tres Gloria Patri en memoria de las tres horas que Cristo estuvo en la Cruz.
Deprecación para todos los días
Oh, amantísimo Jesús mío, que por tu inmenso amor derramaste la sangre en una Cruz, para lavar la mancha del pecado original, y ya después de glorioso quisiste esmaltar el amor con tu poder, sufriendo en tu Imagen Crucificada desprecios de infidelidad, para que gozásemos en estos países tus prodigios y gracias sin fin; por tantos beneficios Señor, te adoramos y damos los agradecimientos pidiéndote juntamente el aumento de nuestra santa fe católica. La destrucción de las herejías, la conservación de nuestros frutos y cosechas, la salud de los enfermos, la seguridad de los navegantes, la paz y concordia entre los príncipes cristianos, victoria contra los infieles, redención de los pobres cautivos y conversión de los pecadores; y pues yo soy uno de ellos, ste suplico también me atiendas con ojos de piedad, para que penetrada mi alma con el arpón de tus auxilios, pueda lograr los verdaderos favores, y las gracias que te voy a pedir. (Aquí se hará un rato de suspensión, pidiendo cada uno lo que necesitare). Así espero lo harán, amorosísimo Crucificado mío, pues eres mi Padre y Dios de todo consuelo; y sobre todo, no quiero sino lo que dispusiese tu santísima voluntad, en que humildemente me resigne, para que me des lo que más me convenga en este mundo, hasta la vista de tu deseado rostro. Amén.
Lo mismo que este primer día se practicará en los demás a excepción de la primera oración; en cuyo lugar se dirá la señalada en cada día de los siguientes.
ORACION PARA EL DIA SEGUNDO
Oh, poderosísimo Señor, que desde la Cátedra de la Cruz nos enseñaste a perdonar agravios, pidiendo a tu Padre Eterno el perdón de nuestros enemigos, y aún en esa lastimosa imagen, sufriste con paciencia las injurias de ciegos idólatras; dispara de la aljaba de tu corazón un arpón, que atraviese el nuestro; para que despreciando ofensas y contradicciones de humanas criaturas, perdonemos los agravios contra la honra, contra la vida y buena fama y merezcamos el perdón de nuestras culpas hasta goza en las bienaventuranzas tus caricias. Amén.
ORACION PARA EL DIA TERCERO
Oh, Padre de misericordia! Que por el bien de nuestra salud, deseaste mayores tormentos en el sitio, o tengo sed, que pronunciaste en la Cruz, reservando para esa imagen de tu veneración los ultrajes del fuego, no permitidos a los que en el Calvario maltrataron el sagrado original; concédenos Señor, una perfecta resignación en los trabajos y vivos deseos de padecer más y más, acompañándote agradecidos con los pensamientos de tu muerte y pasión; y así como triunfaste de las llamas, para confusión de los enemigos, triunfemos nosotros con tu gracia del fuero de la concupiscencia, para terror del infierno. Acuérdate, dulce Jesús, de tu misericordia y nuestras necesidades, haciendo que te agrademos e imitemos para alabarte en compañía de los ángeles y justos por todos los siglos. Amén.
ORACION PARA EL DIA CUARTO
Oh, amabilísimo y afabilísimo Redentor de almas, que quisiste dar la gloria de primer Redimido a un ladrón, que esperó firmemente tu reino, prometiéndole desde luego el Paraíso. Por tu infinita piedad te ruego, me hagas como él dichoso, destinándome a la mano derecha de los justos; que me perdones los pecados, dándome un verdadero arrepentimiento de ellos; que me des la fe, esperanza y caridad, dignificándome con las virtudes para oír al fin de mi vida aquellas dulces cláusulas; hoy, fiel siervo, serás conmigo en el Paraíso. Amén.
ORACION PARA EL DIA QUINTO
Oh, dulcísimo Jesús mío! Que coronado de espinas, inclinando la cabeza, horadadas las manos, rasgados los pies, y el pecho abierto, manifestaste excesivo amor a los hombres por todas las heridas, ex exprimiste, como divino racimo de promisión, la preciosísima sangre para remedio universas; dispón, Señor, que yo, el más ingrato de los tan costosamente redimidos, sienta en mi corazón los quebrantos de tu cabeza, para apartar la mía de las impurezas; los agujeros de los pies, para todo lo que no fuese de tu gusto; y tu pecho abierto para refugiarme en ese retiro de tu costado, en donde espero y esperaré verme asistido de tu misericordia, exento de las manos de tu justicia. Amén.
ORACION PARA EL DIA SEXTO
Oh, amorosísimo Señor! Hijo de Dios vivo y piedra viva, figurada en las dos veces herida del desierto, que en vez de agua nos diste el suavísimo bálsamo de tu sangre, para sanar de nuestras enfermedades, dolores y llagas, permitiendo la impiedad que duplicase y multiplicase las heridas en tu sacratísimo cuerpo y en esa imagen tuya! Por tan invictao paciencia, mi dulce Jesús, te suplico, me arranques el corazón que tengo de piedra, trocándole por otro de carne, que sepa sentir y agradecer el beneficio de mi redención, para que echándome a pecho los raudales de tu misericordia, y prevenido con las aguas de tu gracia, te sirva en esta vida y te ame eternamente en la gloria. Amén.
ORACION PARA EL DIA SEPTIMO
Oh, dulce Jesús de mi vida y vida de mi alma; que quisiste padecer por ella el afrentoso cadalso de la Cruz, y puesto desnudo a la vergüenza, como malhechos, sufriste de la ingrata sinagoga insultos, injurias y blasfemias sin medida; y que yo, vil gusano de la tierra, haya de buscar deleites, honras y conveniencias mundanas, mereciendo mil infiernos y por mi mala vida! Oh necedad! Oh locura! ¿Dónde está mi entendimiento? Ah Señor! Dame conocimiento verdadero de tus afrentas y de mis locuras, de mis culpas y de tus penas, para que a la vista de tus excesivas misericordias, llore, como debo, las ofensas hechas contra tu infinita bondad, y cerrando los oídos a las voces del siglo suspira por los bienes que me prometes en tu Reino. Amén.
ORACION PARA EL DIA OCTAVO
Oh, mi Redentor y dulce Jesús! Que por la salvación de las almas, quisiste padecer las amarguras de la muerte y pasión, abriendo con la llave de la Cruz las puertas del paraíso celestial, cerradas con la desobediencia de nuestros primeros padres, te doy gracias por tan gran merced, dignas sólo de tu infinito y finísimo amor, y te suplico me des fuerzas para crucificar, en recompensa, mis ciegas pasiones, malos deseos, muriendo al mundo, y viviendo solo con tu aliento, de ese modo con la abundancia de tus misericordias, espero conseguir el indulto de mis culpas; y alabarte en la eternidad por todos los siglos de los siglos. Amén.
ORACION PARA EL DIA NOVENO
Oh, Hijo de Dios vivo y nuestro Jesús! Te doy gracias porque ya en los últimos trances de la vida nombraste por madre de tu discípulo amado, y de todos los hombre, a tu misma Madre María Santísima, Reina y señora nuestra; pues el glorioso Evangelista logró la suerte felicísima de ser discípulo de tu doctrina sagrada, dispón que nosotros corriendo fielmente las sendas de los mandamientos seamos discípulos aprovechados, para podernos llamar hijos de la misericordiosa Reina de los cielos y la Señora se muestre madre nuestra para acompañarnos en este mundo y en el otro. Amén.
GOZOS
En Maracaibo se pide
Al Crucificado amor:
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.
A esos tus pies reverentes
Remedio pronto esperamos
Y por eso diligentes
Y humildes perseveramos
A boca llena os llamamos
Nuestro padre y protector.
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.
A punta aguda de flecha
Se rinde infiel osadía
De los que hirieron tu imagen
Por su ciega idolatría;
¿Quién así vencer podía
Sino virtud superior?
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.
A clavos, corona y lanza
Flechas junta la impiedad,
Para inclinar la balanza
De tu divina beldad.
Así trueca caridad
Agravios de malhechos.
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.
El que llegado de culpas
Mirase a jesús contrito,
En paz y en salvo se queda
Indultado del delito;
De medio tan exquisito
Ya moisés fue mostrador
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.
De multitud de enfermos
Es del mundo la piscina
Y el ungido es para todos
El médico y medicina:
Alto el agua cristalina
Que anda en ella el movedor
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.
Vamos subiendo las gradas
Con ánimo confiado,
Copiando bien las pisadas
De cristo crucificado;
Ya nos ofrecen el vao
Las fuentes del Salvador.
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.
Todos los males rescatas
Ya visibles ya invisibles,
Vences casos imposibles
Cuando benigno nos tratas;
Con razón las almas gratas
Te veneran redentor.
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.
Por tu infinita clemencia
Huyen de tu ciudad
Enemigos, pestilencia,
Y maligna hostilidad:
Sólo tú en realidad
Eres divino tutor.
Misericordia, Jesús.
Misericordia, Señor.